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Crítica: American Buffalo

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Un vistazo a la vida triste y mediocre de un grupo de perdedores realizado por un autor de primera.

El pasado 14 de enero el Teatre Lliure estreno la obra American Buffalo escrita por David Mamet y dirigida por Julio Manrique, una obra dura, concienzuda y violenta que nos traslada a la realidad anodina de unos ladrones de baja estofa de una ciudad cualquiera de los EE.UU.

Y es que Mamet nos ha demostrado, desde hace ya algún tiempo, ser un atento y desgarrador observador de la realidad americana actual. Si en la obra Noviembre estrenada el pasado 7 de septiembre en el Teatre Goya, Mamet nos presentaba una pieza políticamente incorrecta sobre la política y, más concretamente, sobre la política que se cuece en la Casa Blanca, en American Buffalo Mamet nos muestra un lienzo sobre la vida a nivel de calle, de la gente de a pie, y sobre la bajeza y la violencia que puede generar y genera un episodio cualquiera de la vida cotidiana.

Nos hallamos en una tienda de antigüedades, aunque más bien dicho es una tienda de antigüedades de segunda, como la vida de los personajes perdedores que nos encontramos en su interior. Su propietario Don (Ivan Benet) lleva a delante un negocio que más que una tienda parece un “vertedero” aceptablemente ordenado de antigüedades sin valor; su ayudante Bob (Pol López) es, como todo parece indicar, un exdrogadicto afectado física e intelectualmente por su pasado al cual Don intenta “adoctrinar” y dar una segunda oportunidad ante la vida; por último Teach (Marc Rodríguez), un amigo de ambos (o eso parece) que invierte, seguro, demasiado tiempo en la tienda para hacerles compañía.

El engranaje de la trama tardara un poco en hacerse evidente, lo justo para que puedan ser presentados los personajes protagonistas: un comprador se ha hecho con un pequeño tesoro que se escondía, sin ser advertido por nadie, en la tienda de antigüedades. Aunque Don obtuvo un muy buen precio con su compra, la codicia y la avaricia se han apoderado de él, por lo que no ha dudado en diseñar un plan para volverse a hacer con la mercancía vendida.

Y como todo en la obra, es un plan mediocre. Ojo!!, mediocre en la ficción, ya que la propuesta de Mamet es esplendida en muchos aspectos!! American Buffalo es casi una bajada al infierno, un atajo que nos muestra una parte no siempre oculta de la vida, en la que la ruindad, la violencia e incluso el salvajismo existencial se hacen presentes. Mamet nos presenta una reflexión social sobre la vida, una vida de segunda, de perdedores, vivida por gente de segunda. Y para mostrarnos este aspecto Mamet utiliza un escenario que nos describirá a los personajes que trasuntan por él. Una tienda de antigüedades que contiene todo tipo de cosas innecesarias e inservibles, una tienda sucia que nos muestra a personajes sucios, unos personajes arrastrados a la actividad tan solo por su propio interés, y no lo olviden, el interés individual de cada uno de ellos!! Una radiografía certera del sistema capitalista del país defensor a ultranza del capitalismo. Una radiografía de la vileza que subyace a un sistema político, económico y social que puede extraer lo peor de las personas.

Y todo esto queda patente en el análisis de Mamet. El suceder de la trama irá absorbiendo a los personajes en una vorágine de violencia, desprecio y autodestrucción con el objetivo de conseguir parte del “beneficio”. La traición, el robo y la crueldad se irán apoderando de todos los rincones de la tienda de antigüedades para trasformar a sus moradores diarios en auténticas bestias capitalistas (American buffalo podría considerarse una muy buena descripción de la bestialización que sufren los personajes).

En esta metamorfosis el personaje de Teach, el amigo de Don y Bob, será básico e indispensable. En él veremos lo peor que puede residir en el alma humana. Su entrada en escena representará un huracán imparable e imbatible ante el que irán cayendo los demás personajes. Nada se cuestionará, ya que el beneficio y la ganancia son axiomas perfectos y superiores, que se imponen a todos, defendidos a ultranza por la constitución americana y por el sistema económico que vivimos y sufrimos desde hace más e 200 años.

En el apartado actoral de American Buffalo destaca el trabajo de Marc Rodríguez que interpreta magistralmente el personaje de Teach (en inglés enseñar, o lo que es lo mismo, el que enseña). Una actuación que requiere de una energía desbordante y para la cual el texto de Mamet dedica los mayores esfuerzos creativos. Rodríguez encarna el brutalismo, el salvajismo y la violencia necesaria en la obra de forma extravagante y le da un toque de credibilidad necesario para el desenlace de la obra. Este protagonismo no hace desmerecer, ni mucho menos, la interpretación de Ivan Benet y Pol López, que entretejen un contrapunto actoral imprescindible en la obra. Juntos los tres encarnan la bajeza espiritual a la cual el capitalismo y el sistema político que le da cobertura nos dirigen sin esperanza de liberación.

Los escenarios barceloneses han podido gozar en los últimos meses de dos de los guiones teatrales escritos por Mamet, una comedia política (Noviembre) y una tragedia cotidiana (American Buffalo). Será necesario, pues, que los espectadores califiquen qué se le da mejor a este autor americano. Por mi parte no puedo evitar decir que donde destaca Mamet es, sin duda alguna, en American Buffalo.

Autor: David Mamet
Dirección: Julio Manrique
Intérpretes: Ivan Benet, Pol López, Marc Rodríguez, Andrew Tarbet (como locutor de radio)
Escenografía: Lluc Castells con la colaboración de Irene Martínez
Vestuario: Maria Armengol
Iluminación: Jaume Ventura
Espacio Sonoro: Dani Aznar
Producción: Teatre Lliure

Duración: 1 hora 40 minutos (sin entreacto)
Horarios: Miércoles a las 21.30 horas; jueves a las 18.00 y a las 21.30 horas; viernes a las 21.30 horas; sábados a las 18.30 y a las 22.00 horas y domingos y festivos a las 18.30 horas
Precio: Miércoles y jueves: 23 €; viernes, sábados, domingos y festivos: 29 €

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