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Crítica: Almuerzo en casa de los Wittgenstein (Ritter, Dene, Voss)

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El Teatre Romea nos propone una aguda reflexión patológica y vital con Almuerzo en casa de los Wittgenstein (Ritter, Dene, Voss), una obra de Thomas Bernhard dirigida por Josep Maria Mestres e interpretada por Àngels Bassas, Carmen Machi y Mingo Ràfols.

Lo primero que hace falta indicar es que la nueva propuesta escénica del Teatre Romea, en cartelera hasta el próximo 15 de agosto, no es una obra fácil de asumir ni de comentar. Sus amplias y vigorosas raíces históricas, filosóficas y temperamentales (de los protagonistas a los que hace referencia) hacen de ella una prueba de alto calado para todo aquel que, acomodaticiamente, pretenda asistir al teatro sin la expresa voluntad de poner de su parte un poderoso esfuerzo de atención y desciframiento argumental.

Comencemos pues por lo primero. Almuerzo en casa de los Wittgenstein (Ritter, Dene, Voss) basa su estructuración argumental en la relación que mantienen los herederos de la familia Worringer, representantes de unos de los linajes más ricos de la ciudad. Los hermanos Ritter, Dene y Ludwig han disfrutado de una vida acomodada, de los recursos familiares para poder obtener, ya sea por mérito o por demérito, todo aquello que han deseado o simplemente apetecido, aunque el resultado de todo ello no ha sido otro que la inacción personal, moral e incluso la desesperación existencial que ha llevado a Ludwig a ser internado en la institución mental de Steinhoff.

La obra teatral se inicia momentos antes de que Ludwig regrese a la casa familiar después de su estancia en el sanatorio, presentándonos los caracteres de sus dos hermanas: la mayor Dene ansía la vuelta de su hermano a casa, mientras que la menor, Ritter, se desvincula del evento. Esta primera escena nos permite conocer, aunque solo sea de forma sucinta, la “historia” de la familia y los lazos que existen entre sus miembros. La siguiente escena nos muestra la primera comida que los tres hermanos comparten desde el internamiento de Ludwig, y es aquí donde observamos con toda la crueldad y la dureza necesaria, la realidad sentimental de la familia. La tercera y última escena se sitúa poco después del ágape familiar, en el momento en que la situación estalla en mil pedazos debido a lo artificial y túrbido de la ocasión.

Almuerzo en casa de los Wittgenstein (Ritter, Dene, Voss) es una obra de teatro que trata sobre los caracteres. Sobre las incoherencias de una familia adinerada de principios del siglo XX cuyos miembros no han sabido o no han podido vencer ni superar el peso de la herencia familiar para poder crear y continuar con sus vidas personales.

Ludwig es un famoso pensador y filósofo del momento, ha recibido una portentosa educación burguesa y ha escrito diversas obras que le han proporcionado un amplio reconocimiento. Sus dos hermanas han optado también por la vida cultural, convirtiéndose en reputadas actrices de teatro, aunque, como podemos intuir, todo ello debido a la posición y a las conexiones familiares. Dene y Ritter se pueden permitir el lujo de escoger y escasear sus actuaciones, ya que su familia posee amplios negocios en el mundo del teatro, lo que les posibilita interpretar a su antojo grandes y majestuosas interpretaciones de tres minutos de personajes insignificantes, esperando, eso sí, el aplauso de un público entregado. Ninguno de los tres hermanos está casado, por lo que pertenecen aún al ámbito familiar, un lazo que ha pesado en ellos más de lo conveniente. Los tres hermanos están ahogados, cada uno en su forma, bajo el peso del nombre, la riqueza y la importancia de la familia. Sus vidas han sido escogidas por otros y en algunos casos han sido, incluso, despreciadas. Toda este peso se hace patente con la vuelta de Ludwig del sanatorio (¿es posible qué haya sido internado tras un intento de suicidio?) a través del moribundo e inmóvil comportamiento de los hermanos y del peso gigantesco y avasallador de la casa.

Una casa que se hará presente, y muy presente, a través del inmejorable trabajo escénico de la obra. Una decoración que parece que no haya cambiado nunca, que siempre haya existido tal y como es ahora, desde el principio, y que sea la manifestación del poder de los padres, de la familia, sobre el acontecer de las vidas de sus herederos. El colgar y descolgar de los cuadros familiares no es más que una metáfora del rechazo de Ludwig, posiblemente el personaje con una percepción más clara de la realidad, del legado familiar, una clarividencia que lo único a lo que le ha llevado es a una situación de paroxismo e inquietud existencial.

Ante un texto duro, combativo y polémico como el ideado por Thomas Bernhard y traducido por Miguel Sáenz, la interpretación de los actores es convincente. Àngels Bassas y Carmen Machi encarnan a las dos hermanas Worringer, derrotadas ya por el apellido familiar. Aún así, y observando la reacción del público, se puede constatar el peso que anteriores trabajos de esta última actriz (Aída, la exitosa serie de Telecinco) está aún muy presente en la memoria y la querencia de parte de los espectadores. Aunque si alguien destaca sobremanera, este no es otro que Mingo Ràfols, sobre las acciones y reacciones del cual gira, sin duda alguna, la acción de toda la obra. Ràfols lleva a cabo una interpretación magna, dura y beligerante, sin duda la mejor de la que ha gozado el que estas líneas escribe.

Aún así, y como comentaba al principio de esta reseña, Almuerzo en casa de los Wittgenstein (Ritter, Dene, Voss) es una tragedia emocional de muchos quilates, que necesita de la total atención del público que la vaya a ver y de un seguimiento exhaustivo y predispuesto, que le permita captar, en su justo valor, los qué y los cómo de una obra no recomendada para aquellos que busquen la risa fácil o un espectáculo sin voluntad transgresora ni reflexiva.

Para todos los demás, Almuerzo en casa de los Wittgenstein (Ritter, Dene, Voss) puede convertirse en un elemento de polémica e introspección personal válido para activar los engranajes del pensamiento en estas calurosas y pesadas noches de verano.

Almuerzo en casa de los Wittgenstein (Ritter, Dene, Voss) se representa en el Teatre Romea del 10 de julio al 15 de agosto del 2010.

Autor: Thomas Bernhard
Traducción: Miguel Sáenz
Dirección: Josep Maria Mestres
Intérpretes: Àngels Bassas, Carmen Machi y Mingo Ràfols
Escenografía: Pep Duran
Vestuario: Nina Pavlowsky
Iluminación: Txema Orriols
Caracterización: Toni Santos
Producción: Teatre Romea y Grec 2010 Festival de Barcelona

Horarios: De martes a viernes a las 21:30 horas; sábados a las 21:00 horas y domingos y festivos a las 18:30 horas.

A partir del 3 de agosto los horarios serán los siguientes:
De martes a sábado a las 21.00 horas
Domingos y festivos a las 18.30 horas

Precio: De martes a jueves de 17 a 22 €; viernes de 19 a 25 € y sábados, domingos y festivos de 22 a 28 €.

Duración del espectáculo: 2 horas y 30 minutos aprox. (con entreacto)
Espectáculo en castellano.


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