Stephen Malkmus & The Jicks, “Sparkle Hard” (Domino, 2018)

Una de las cosas buenas que tiene la carrera de Stephen Malkmus en solitario, es que, siempre dentro del mundo del rock, se mueve por muchos sitios diferentes. Sus discos suelen tener un poco de todo, con el riesgo que eso conlleva. Así que, a lo largo de todos estos años, nos hemos encontrado con trabajos suyos notables, pero también con alguno un tanto más irregular. Afortunadamente, el último, entra dentro de la primera categoría.

Sparkle Hard” es un trabajo más coherente y elaborado que su anterior álbum, el cual tenías tres o cuatro canciones estupendas, pero al final no terminaba de cuajar del todo. Aquí, además de esas tres o cuatro canciones redondas, también nos encontramos con varios temas notables. Está sembrado desde el principio, con esa ‘Cast Off’ que tanto recuerda al Bowie de los setenta. Con ella abre el disco de la forma clásica posible, y la verdad es que le sienta divinamente. Aunque, quizá, habría que decir que les sienta divinamente, porque aquí los Jicks han hecho un gran trabajo. Suenan como una banda sólida en ‘Solid Silk’, donde meten unos vientos absolutamente retro, los cuales, por cierto, vuelve a aparecer en ‘Brethren’, que también es deliciosa. Eso sí, en ella sí que encontramos un deje algo más Pavement. Como en ‘Middle America’, donde nos trae de nuevo esa dejadez impostada tan característica de su antigua banda, y se saca de la manga una canción que bien podría ser la hermana gemela de ‘Range Life’. Pero si nos vamos a sonidos más añejos, en los que roza el country, hay destacar la juguetona ‘Refute’, donde se monta un magnifico dúo con Kim Gordon. Y es que, resulta curioso escuchar a la ex Sonic Youth meterse en estos sonidos tan profundamente americanos. Deliciosa.

No todo es relajación en este nuevo trabajo. En ‘Shiggy’ manejan la contundencia y la suciedad de maravilla, y de paso, se sacan de la manga una de las mejores canciones de su carrera. Un poco antes tenemos la extraña ‘Rattle’, en la que, incluso, se atreve con un autotune. Luego aparecen los seis minutos de guitarrero y ritmos kraut de ‘Kite’, que es de lo más vibrante. Pero es en ‘Bike Lane’ donde nos deja la canción más interesante del disco. Este tema, que cuenta con una línea de bajo trepidante, y un sonido cercano al glam, es, además, la canción con más mensaje social del disco. Y es que, está inspirada en Freddy Gray, el joven afroamericano que en 2015 murió mientras estaba bajo la custodia de la policía de Baltimore. Lo que hace que estemos ante una de las canciones más reivindicativas de Malkmus, y de paso, ante una de las más notables.

Con casi tres décadas de carrera a sus espaldas, resulta sorprendente que Stephen Malkmus siga sonando fresco en este nuevo álbum, pero claro, el talento e algo que no se pierde, y de eso el norteamericano tiene de sobra.