Nocturna Madrid

Cine fantástico, cine necesario

Solo hace falta ver las noticias para darse cuenta de que necesitamos el cine Fantástico más que nunca. Y no hablo de escapismo ni de evadirnos de realidades incómodas y conflictivas, sino de todo lo contrario. La ciencia ficción y el terror siempre han reflejado las preocupaciones de cada época de una forma mucho más evocadora y sugestiva que otros géneros supuestamente realistas. El Festival Internacional Nocturna Madrid es necesario en la capital, incomprensiblemente huérfana de este tipo de eventos cinematográficos. Por suerte, Nocturna ha llegado a su séptima edición, por lo que se puede hablar ya de madurez y de evento consolidado. En esta ocasión, el invitado de honor ha sido Alex Proyas, director comprometido con el género, que prometía grandes cosas al inicio de su carrera con una obra tan estimulante como Dark City (1998). Su carrera posterior, aunque engullida por la industria, siempre ofrece cosas interesantes -al menos divertidas- en cada película. Se ha premiado además al veterano Eugenio Martín, director de la entrañable Pánico en el transiberiano (1972) auténtico clásico del fantástico europeo. Homenajes aparte, la película ganadora de Nocturna 2019 ha sido la española Amigo, dirigida por Óscar Martín, que también se ha llevado premio por su puesta en escena. El intérprete David Pareja ha sido galardonado como mejor actor por esta misma cinta. Por otro lado, Echoes of Fear se ha llevado el premio Dark Visions. Los cortometrajes Hopes y Lay Them Straight han ganado en las categorías de corto nacional e internacional respectivamente. Analizo ahora las películas que he podido ver durante la muestra -menos de las que me habría gustado- ordenadas según el orden, subjetivo, de mis preferencias.

IL SIGNOR DIAVOLO –MÁS SABE EL DIABLO…

Un veterano como el italiano Pupi Avati, con 81 años, 52 largometrajes y varios títulos de terror destacados –Contrato de sangre (1976)- firma Il Signor Diavolo demostrando que la experiencia y el oficio pueden ser más que suficientes. Con apabullante sencillez, concreción y efectividad narrativa, Avati propone una historia con una premisa de realismo mágico que narra a través de una absorbente investigación policial, basada en los interrogatorios del sumario de un extraño caso -un niño asesina a un bebé al creerle poseído por el diablo-. Un misterio se va desvelando poco a poco, en una narración densa por la cantidad de información que expone a un ritmo muy rápido, que puede llevar incluso a perdernos. No importa, porque lo que Avati recupera aquí es el placer de contar. Acertadamente ambientada en la Italia de los años 50, el director dibuja un país con vestigios de un pensamiento medieval, prejuicios, supersticiones y creencias religiosas arcaicas. El relato está trufado de satanismo, exorcismos, mitos, escalofriantes cópulas con bestias, deformidades, niños diabólicos y curas que conspiran, sin olvidar algún apunte felliniano -esa guapa del pueblo que se deja ver desnuda por los chavales-. Estos son los ingredientes de una historia muy agradecida, con atmósfera perturbadora, algunos sustos y momentos fantastique, que bien podrían haber servido para una estupenda serie de televisión en la RAI.

LITTLE MONSTERS – ZOMBI DE GUARDERÍA

La ganadora del premio al mejor guión, del público y de la crítica en Nocturna es la muy divertida, Little Monsters, que cruza la última frontera del cine zombie, conquistando el llamado cine familiar, de buenos sentimientos y ternura. Eso, sin renunciar al gore y a la tensión propias del acoso de una horda de muertos vivientes. La película comienza como una comedia gamberra e incorrecta para presentarnos a Dave (Alexander England), protagonista inmaduro e irresponsable en la línea de la gran Zombies Party  (2004). Luego aparece el personaje de Lupita Nyong’o -que está maravillosa y que ha ganado el premio a la mejor actriz en Nocturna- que da vida a una profesora de educación infantil, que, con canciones de Taylor Swift y un ukelele en la mano, deberá guiar a sus alumnos de 5 años a través de una epidemia zombie. Como revisitar La vida es bella (1997) pero con mala leche y mucha sangre. Sorprendente, redonda y bien dirigida por Abe Forsythe, la película hace un uso divertido y tierno de los niños -aunque caiga en tópicos como el pequeño Félix (Diésel La Torraca) creyéndose Darth Vader- y nunca es ñoña. De hecho, es bastante realista en las reacciones de los pequeños. Algunos toques de parodia del género zombie y alguna pequeña coña a costa del militarismo estadounidense, redondean una propuesta que refresca un subgénero del terror gastado, pero que sigue permitiendo variaciones si están bien ejecutadas. Es el caso.

KOKO-DI KOKO-DA – ATRAPADOS EN LA PÉRDIDA

Un hecho trágico atrapa en un bucle a una pareja que vive una pesadilla giratoria con una musiquilla infantil que no te podrás sacar de la cabeza. Tres extraños personajes caminan por un bosque, con dos perros, y una niña espera recibir como regalo de cumpleaños una cajita de música. ¿Qué relación pueden tener estos dos elementos argumentales? Ninguna y toda la del mundo en el universo simbólico de esta película sueca que solo puede ser una comedia para un sentido del humor muy retorcido. Film dividido en dos partes, se podría describir como un remake de Atrapado en el tiempo (1993) por David Lynch, en un relato colorido pero oscuro sobre el dolor y la culpa, que incluye un melancólico teatro de sombras chinescas. Dirigida por Johannes Nyholm, es la película más extraña del Nocturna Madrid de este año y se ha llevado la mención especial al mejor guión.

EL FIN DE TODAS LAS COSAS –CORTOMETRAJE

Quiero destacar uno de los cortometrajes -he visto muchos muy buenos- que acompañan cada sesión del Nocturna y que me ha gustado especialmente. El fin de todas las cosas, dirigido por Norma Villa, consigue crear una atmósfera inquietante con un argumento mínimo, que enfrenta a una joven y a su estricta tía -Lucía Pollán y Paola Bontempi ambas sobresalientes-, siendo la segunda una figura materna claramente castradora. La tensión y el mal rollo se generan simplemente sabiendo bien dónde colocar la cámara y sugiriendo ritos satánicos, animales posiblemente diabólicos y una degradación moral que acaba siendo física. La directora cita como influencia Stoker de Park Chan-Wook, pero yo añadiría también a Peter Strickland.

VIVARIUM – EL SÍNDROME DEL NIDO VACÍO

El cuco es un pájaro que pone sus huevos en un nido ajeno para que otra ave los cuide y los alimente. Se llama parasitismo de puesta. Lo que significa eliminar a los polluelos del ave huésped. Este hecho de la naturaleza es la metáfora elegida por Lorcan Finnegan para expresar lo que ocurre en una hermética película en la que una pareja joven -Imogen Potts y Jesse Eisenberg- se ven atrapados en una misteriosa urbanización de casas idénticas. Película abstracta de atmósfera de pesadilla, comienza como una comedia excéntrica que pasa a convertirse gradualmente en un film de terror surrealista con aires kafkianos, para acabar en un tono triste sobre la fugacidad de la vida y el sinsentido de la existencia ante un ciclo natural despiadado, mecánico y brutal.

1BR – NO MATARÁS AL VECINO

Como un home invasion a la inversa, en 1BR es la protagonista, Sarah (Nicole Brydon Bloomington), la que penetra dentro de un territorio peligroso, en lugar de sufrir la violación de su hogar, de su espacio íntimo (que también). Sarah entra a vivir en una comunidad de vecinos, aparentemente amable y amistosa, pero pronto ese ambiente cordial -del que desconfiamos desde el primer momento en el mayor hallazgo de esta modesta cinta- se quiebra para revelar oscuros secretos. Ambiciosa  y difícil de definir, la primera película de David Marmor -escribe y dirige- tiene ideas interesantes que parecen expresar el miedo a perder la identidad, la individualidad y en definitiva la libertad. El miedo a formar parte de una comunidad. Algo así como el horror anticomunista de La invasión de los ladrones de cuerpos (1956). Curiosamente a ello se contrapone una existencia atomizada, solitaria, enfrascada en nuestros smartphones que equipara la “normalidad” a un mal menor. En todo caso, 1BR parece querer decir muchas cosas, sin tener demasiado claro cómo hacerlo. Las interpretaciones son; apenas, competentes, pero es en la planificación donde este film se queda trágicamente corto. El manejo de la tensión no se corresponde con las ideas planteadas desde el guión, en una realización que no consigue emocionar y que peca de falta de brío. Aún así, ha ganado la Mención especial del jurado de Nocturna.

ANDHADHUN – CINE INDIO

Lo más llamativo de Andhadhun, dirigida con inventivo brío por Sriram Raghavan, al menos para los no iniciados en el cine indio -como yo- es su absoluta falta de prejuicios. Una forma diferente de entender el cine que parece darle la prioridad más absoluta a entretener al público, que debe entregarse completamente para disfrutar de una historia delirante en la que un pianista ciego se ve envuelto en un asesinato. Pero nada es lo que parece en una película que tiene comedia, acción, números musicales, romance, drama, misterio, estrellas del cine indio de los 70, y elementos costumbristas. Hay un montón de giros en una película de 140 minutos en la que ocurren más cosas que en la primera temporada de más de una serie. Los amigos de la verosimilitud están avisados de que en esta película ninguna idea parece haber sido descartada, desde conceptos brillantes hasta lo más absurdo, todo con tal de mantener la atención de un espectador que va el cine a disfrutar y al que seguramente, mientras más larga la película, mejor: tienen incluso intermedios.

URUBÚ – BUENAS INTENCIONES

Alejandro Ibáñez Nauta, hijo de Chicho Ibáñez Serrador, firma una ópera prima que escribe y dirige pero en la que parece predominar su faceta de productor. Escenarios naturales selváticos de gran belleza en Brasil, planos aéreos espléndidos y una fotografía muy cuidada, le dan a la película un empaque visual más que interesante en la gran pantalla. Pero hay que decir que el Ibáñez Nauta guionista peca, es mi opinión, de inocente. La premisa es pura aventura clásica, quizás ya anacrónica, en la que un fotógrafo -entregado Carlos Urrutía- persigue capturar una imagen, la primera, del ave carroñera ‘urubú’, por lo que embarca a su familia -mujer (Clarice Alves) e hija- en un viaje que resulta más peligroso de lo esperado. El argumento acaba desarticulándose, dando tantas vueltas sobre sí mismo como los protagonistas perdidos en la selva, y no desarrolla verdaderamente los conflictos personales que lógicamente explotan cuando desaparece la hija del matrimonio. Aun así, de esta historia consigue aflorar un tema interesante sobre la infancia y los miedos de los padres, que lleva a revisar, de forma demasiado explícita, el clásico del fantástico español dirigido por Chicho Ibáñez Serrador, Quién puede matar a un niño (1976). Es en el tramo final del film donde este adquiere su mayor fuerza, pero el Ibáñez Nauta director, aunque demuestra un buen ojo para el encuadre y la composición, falla como narrador cuando la acción se acelera. La planificación parece más adecuada para una cinta de aventuras que para crear atmósferas de terror, y acaba desactivando los sustos que propone el texto. Falla también el montaje, que básicamente parece no saber cuándo entrar y salir de una escena. Todo se atropella en un film que podría haber sido un interesante cruce entre la citada película de Chicho y El infierno verde (2013). Una pena porque Urubú tiene momentos que podrían haber sido muy potentes.


LUZ – FUNDAMENTALISMO

Luz dibuja un universo cerrado con su propia y extraña mitología que llega a ser asfixiante. Una comunidad cerrada, entre lo pagano y el extremismo religioso, aparece aislada en un paisaje montañoso de postal, con la notable fotografía de Nicolás Caballero Arenas, cuyos colores han sido tratados para resucitar la paleta del technicolor. Un contraste aumentado por la banda sonora de Brian Heater y por el fervor de los diálogos de los protagonistas, el padre, un intenso Conrado Osorio y sus tres hijas, Yuri Vargas, Sharon Guzmán y Andrea Esquivel. Obviamente, bajo el miedo al pecado se oculta, se reprimen, perversas dudas y deseos inconfesables muy humanos. Atrapados entre Dios y el Diablo, esta comunidad rural está preparada para explotar cuando las profecías no se cumplan. Estamos ante una película extraña, de atmósfera rara, hipnótica, en la que un parto aparece en pantalla como si fuera un exorcismo. Sin embargo, la estrategia narrativa del director -es la ópera prima de Juan Diego Escobar Alzate- se basa en el monólogo y en la voz en off, con una acción mínima y no demasiado interés en crear imágenes de corte fantástico, o en generar atmósferas inquietantes. Una estrategia que acaba saturando y restando intensidad a un clímax que no resulta satisfactorio.

I TRAPPED THE DEVIL – A PUERTA CERRADA

Sobre la imagen de una puerta cerrada descansa toda la tensión de I Trapped The Devil, cuyo mayor problema es que su director, guionista y montador, Josh Lobo, parte de la idea de que cuando se abra esa puerta su película se habrá terminado. No hace este autor un estudio sobre la naturaleza del demonio, aunque en el mejor momento del film parece referirse a un mal metafísico antes que encarnado; al mal que nos hace tomar las peores decisiones. Tampoco hace un estudio de sus tres personajes, aunque el conflicto familiar entre dos hermanos parece ser lo más importante del argumento. Lobo prefiere crear una atmósfera, más o menos conseguida, a través de los encuadres y de una incómoda banda sonora de ruidos y chirridos. Pero no es suficiente para sostener 82 minutos de film en el que, la verdad, no ocurre prácticamente nada hasta que se abre la dichosa puerta. Y entonces… 

BODY AT BRIGHTON ROCK – DE PERDIDOS AL RÍO

Escrita y dirigida por Roxanne Benjamín, no sé yo qué pretende contar Body at Brighton Rock. Su inicio parece una amable comedia indie, para luego mutar en un relato de misterio cuando la protagonista, Wendy (Karina Fontes), encuentra un cuerpo sin vida en mitad del bosque. Cuando se vea obligada a pasar la noche junto al cadáver, el relato se decanta por el terror. Pero todos estos cambios de tono están ejecutados con torpeza, sobre todo por una puesta en escena carente de recursos. El tramo final sorprende convirtiéndose en una aventura  de supervivencia y enfrentamiento con la naturaleza que remata una propuesta endeble, a la que salva un poco su sentido del humor, y cuyo único mensaje parece ser que la inmadura e irresponsable protagonista no es apta para ser la heroína de su propia historia.

DEADSIGHT – FALTA DE VISIÓN

Enésima historia de supervivencia durante una epidemia zombie, Deadsight, ofrece, para diferenciarse, el más difícil todavía: los protagonistas enfrentados a los muertos vivientes son un hombre que ha perdido la vista y una mujer policía embarazada, que parece un guiño a Fargo (1996). Aunque entretenida, la película de Jesse Thomas Cook nunca es brillante y lamentablemente no aprovecha su propia premisa. Podría hacer sido muy interesante ver a un hombre ciego luchando para sobrevivir, pero el guión acaba siendo benevolente, no explota la minusvalía, y salva continuamente a los protagonistas con golpes de suerte y más bien pocos zombies.