Monodrama, «Anathema» (Everlasting 2019)

No parecen tener muchas ganas en Monodrama de romper el cascarón comercial. Aunque sus componentes vienen de aquí cerquita y están sobradamente reconocidos a nivel individual en la escena jazzística madrileña y más allá, a su proyecto conjunto le rodea un halo de misterio (poca información, escasa o casi nula aparición en los medios…) que la edición de este disco no intenta romper.

La críptica a la par que sugerente portada no da pista ni de quién lo firma ni del estilo musical que nos aguarda (podría ser un trabajo de electrónica experimental, o de post-rock, o de folk gótico). El canto del disco y su contraportada contribuyen a la confusión, con una distribución tipográfica de incómoda lectura y con el nombre de la banda alterado en una división entre vocales y consonantes que haría salivar al mismísimo Jordi Hurtado. 

Nos toca, por tanto, decir que no, que la banda no se llama MNDRMOOAA, y sobre todo que la música que nos espera en el interior es un dechado de musicalidad repleto de alicientes, emociones y sorpresas.

Podríamos decir que lo que hacen es jazz (post-jazz, he llegado a leer por ahí), pero sobre todo si lo entendemos desde la perspectiva del jazz de la nueva ola a través del cual ese género a veces encorsetado dentro de sus propios mitos esté viviendo una auténtica revolución millenial con artistas como The Comet Is Coming, Kamasi Washington, Sons of Kemet, Kendrick Scott, o BADBADNOTGOOD

Resulta que Monodrama ya tenían un disco anterior (del que admito no tener constancia), pero parece que este trabajo, que al menos se visibiliza un poco más al estar localizable en plataformas de streaming, es el que está generando un mayor entusiasmo que debería como mínimo auparlos a los festivales de primera línea en los que, a tenor de lo que aquí se escucha, pueden medir fuerzas con cualquiera de los lustrosos nombres de nueva generación. 

Estirando hasta lo inimaginable el concepto de trio (Alberto Brenes a la bartería y a las programaciones, David Sancho al piano eléctrico y a los sintes, y Mauricio Gómez al saxo), en tan solo cinco canciones Monodrama se las arregla para ofrecer una paleta gigantesca, a grandes rasgos dividida en dos líneas de ataque: una agresiva, frenética y disonante, y la otra en el lado opuesto, delicada y extremadamente bella (Hic Et Nunc es, sencillamente, de las piezas musicales más hermosas que vas a escuchar este año).

En ambos modos, la banda hace un uso inteligente de su virtuosismo, sin abandonar la idea detrás de cada tema y sin renunciar al groove. Tal es la soltura del grupo y el nivel de su interacción, que resultan indistinguibles las partes improvisadas de las escritas y ensayadas (el apabullante final de Horrible Dictu, digno de los mejores King Crimson, podría parecer de rienda suelta, hasta que nos damos cuenta de que los tres instrumentistas están tocando al unísono la imposible melodía final).

Una joya que demanda ser descubierta cuanto antes por el mayor número de personas posiblle. Además: ¿Cuántos discos de jazz de primera línea pueden crear algo digno a partir de la melodía del NO-DO y de un sampleo de Mariano Rajoy?

En directo el Jueves 5 de diciembre en el Café Berlin de Madrid a las 23.00 h

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