Marika Hackman, “Any Human Friend” (Universal, 2019)

La artista británica nos entrega un tercer trabajo en el que una ruptura sentimental es la gran protagonista.

Any Human Friend”, de Marika Hackman, es otro de los discos que tenemos que incluir dentro de esa lista de trabajos que reflejan una ruptura sentimental. El tercer álbum de la artista británica está compuesto tras romper con su novia, que no es otra que Amber Bain (The Japanese House), y como es habitual en un disco de ruptura, hay reproches, tristezas, y algo de liberación. Quizá, por eso, estamos ante la colección de canciones más asequible que ha hecho la artista británica hasta le fecha. Además de las más explicitas, porque, aparte de la natación, que es su nueva pasión, aquí se habla sin tapujos de la masturbación femenina, el sexo queer y el patriarcado.

Hasta ahora, la música de Marika Hackman siempre ha tenido un cierto toque experimental que la alejaba de otras cantantes de rock femenino, pero todo eso ha cambiado con su nuevo trabajo. Aquí hay una buena cantidad de canciones que se podrían convertir en un éxito inmediato. Empezando por ‘The One’, un tema en el que las guitarras rugen, pero también se ponen al servicio del pop con un estribillo redondo y unos teclados juguetones. Una fórmula que repite en ‘I’m Not Where You Are’, la cual, incluso, es más directa. Y si ya nos vamos a ‘Come Undone’, nos encontramos con un tema absolutamente pop, donde se deja llevar un poco por sonidos más amables.

Hackman no ha perdido la intensidad que reflejaban sus anteriores trabajos. Aquí también se pone un tanto introspectiva de vez en cuando, pero lo hace una forma un tanto más llevadera. Es el caso de ‘All Night’, en la que la distorsión entra sin tapujos, o ‘Conventional Ride’, la canción más potente del disco. Pero también hay buenas dosis de intensidad en cortes más reposados, como ‘Blow’, en el que acierta de pleno yéndose a un synth-pop algo oscuro, y muy parecido al grupo de su ex, por cierto, o ‘Send My Love’, una preciosa balada envuelta en una capa de sintetizadores. Aunque puede que lo mejor del disco venga en ‘Hand Solo’, un tema en el que se libera hablando de la masturbación femenina, y lo que supone para esta sociedad patriarcal en la que vivimos (“I gave it all, but under patriarchal law, I’m gonna die a virgin”).

No cabe duda de que, con este disco, Marika Hackman ha querido dar un salto hacia mundos más pop, y ha hecho bien, porque le sienta estupendamente.

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