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A través de la noche, Stig Saeterbakken (Mármara, 2017)

Autor: | @Bloodbuzzedtwit

Los de Mármara ediciones no se andan con bromas. Si los descubrimos con Perros de paja, la novela de Gordon Williams que Sam Peckimpah convirtió en una de esas obras maestras del cine que uno admira pero, sobre todo, teme y no quiere volver a ver, ahora nos traen A través de la noche, del noruego Stig Saeterbakken. Una obra que, ya en su primera frase te está gritando «PUTA MIERDA DE LOS COJONES», sentencia que podría ir seguida de un aviso a navegantes del tipo ¡PUSILÁNIMES ABSTENERSE! Porque esto va a doler…

A través de la noche fue la última obra de Sæterbakken, celebrado autor en diversos campos además de la ficción en prosa, tales como el ensayo y la poesía, polémico director del Festival Noruego de Literatura, antes de suicidarse a los 46 años. Un triste hecho siempre presente en la mente del lector al adentrarse en esta novela, un viaje sin retorno a la tragedia. Una exploración abisal a los estados de ánimo de un ser humano tras el desastre. Una confesión sin paliativos de la culpa. Una negación absoluta de la redención. ¿Cuánto hay de autobiográfico en estas página Karl Meyer? Casi prefiero dejar que ambas preguntas se queden en el aire y no saberlo… La respuesta seguro que asusta.   s? ¿Cuánto hay del singular escritor de Lillehammer en su protagonista en su protagonista Karl Meyer? Casi prefiero dejar que ambas preguntas se queden en el aire y no saberlo… La respuesta seguro que asusta.   

El «desmoronamiento» se nos presenta de inmediato. Meyer, casado con Eva, nos desgrana con todo lujo de detalles como la existencia familiar se ha ido irreversiblemente al traste tras la muerte —ni que decir tiene, hablamos de suicidio— de su hijo mayor Ole-Jakob. El terrible desgarro emocional que asola a la familia, ahora formada por la pareja y la hija mejor, Stine pudre el presente, niega cualquier posibilidad de futuro y exige indagar —o «revolver en la mierda», quizá sea más acertado— en el pasado. Se buscan respuestas al fatal desenlace, pero el flashback que es el eje principal de la obra no se produce tanto para mitigar el dolor e intentar seguir adelante. Eso es imposible. Más bien tiene lugar para ajustar cuentas, repartir culpas y tener bien presente a esos demonios que se han salido con la suya. Y porque, finalmente, solo hay una manera de desprenderse de la propia experiencia…  

El relato de Meyer es descorazonador, sangrante. Una mirada desoladora a las relaciones humanas, insostenibles, caducas. Una narración célinesca y, al mismo tiempo, profundamente existencialista, en la que nuestro protagonista se plantea todas las preguntas fundamentales acerca del ser humano, y cuyo desarrollo podría emparentarse con el pensamiento ultra pesimista de Heidegger o Sartre… sino fuera porque Saeterbakken coquetea directamente con el nihilismo más irredento. A través de la noche parece decirle al lector que una vez roto, no vale la pena compadecerse, flagelarse o intentar repararlo. Es inútil.  

Huelga decir que con lo comentado hasta el momento, A través de la noche probablemente no sea una novela para todo el mundo. Ni por lo que cuenta ni tampoco por cómo lo cuenta. No hay esperanza y, como obra introspectiva que se precie —el pensamiento de Meyer dice y va mucho más allá que los hechos, devastadores, que acontecen en el libro—, toda su fuerza reside en su atormentado narrador y sus embotadas disquisiciones entre viajes a ninguna parte y encuentros azarosos que jamás podrán traducirse en nuevos comienzos. Y ese tipo de prosa puede resultar indigesta para algunos. Por ejemplo, en mi opinión el relato de esa infidelidad —¿origen de la fatalidad?— sufre del enfoque pura y lógicamente subjetivo y resulta farragoso. Sin embargo, hay demasiados triunfos narrativos en este libro como para dejarlos pasar y no enumerarlos someramente.

El primero y esencial es LA SOLEDAD, en su versión más mayúscula e hiriente, abocada al papel como en pocas ocasiones servidor ha leído y, además, confrontada con su reverso, aquí inusualmente sombrío: la libertad. Otro es su habilidad para retratar el daño infligido al matrimonio sin caer en subrayados gruesos. O la ambivalente relación con su hija pequeña. Y luego esos pequeños detalles tan significativos, capaces de revelar tanto en un mensaje de móvil que nunca llegará a su destinatario, ese encuentro fugaz alrededor de una cámara de fotos, o esa obra de teatro… posiblemente no demasiado buena. Y, por supuesto, hay que mencionar de forma especial el cambio en su tramo final, con una resolución desconcertante —en el buen sentido—, muy cercana al terror puro, poderosamente metafórica y muy difícil de olvidar. Como este libro. A través de la noche no es una lectura sencilla o «agradable». Y es que las pesadillas, mucho menos las que resultan tan reales, tampoco lo son. Pero cuando se topa con una obra tan intensa y decidida a llegar «más allá» como está, simplemente no puede dejarla. Hay que atreverse a adentrarse en ella…

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