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The Smiths. 15 minutos contigo, Marcos Gendre (Quarentena, 2015)

Autor: | @Bloodbuzzedtwit

Morrissey vuelve a España esta semana —conciertos en Barcelona y en el S.O.S Festival— y en la sección literaria de Indienauta aprovechamos su “semana grande” para hablar de The Smiths. 15 minutos contigo, la más reciente obra sobre la mítica banda británica aparecida en nuestro país, de la mano de Quarentena y a cargo del incansable musicólogo Marcos Gendre, a quien también entrevistamos.

Centrado en 1984 —con una doble incursión en el año anterior—, el libro desmenuza a los mancunianos desde la aparición de su primer sencillo, Hand in Glove, hasta la publicación del recopilatorio Hatful of Hollow. ¿Poco para un libro? En absoluto en manos de Gendre. Como si estuviéramos abriendo una caja de Pandora musical —música y sólo música, como siempre debería ser— el autor traza una génesis una somera pero edificante perspectiva del género —si me lo permitís del GÉNERO, en mayúsculas— ese que va de Postcard Records a Jarvis Cocker. Una breve historia del nacimiento del pop eterno, vamos, donde Mozz, Marr y compañía tuvieron mucho que decir.

Y es que, además de las inmersiones en cada una de las canciones que conformaron el primigenio arsenal pop de la legendaria banda, Gendre, ayudado por Cesc Guimerà en un par de capítulos esenciales —Sarah Records y Suede, nada menos— teje una suerte de cosmogonía del pop. Y de los grupos, ese imaginario y, afortunadamente siempre ampliable panteón de bandas capaces de traspasar la epidermis auditiva del oyente y pasar a fusionarse con él, para siempre. The Smiths fue, es, porque la buena música nunca es pasado, uno de esos grupos.

Pero que mejor que el propio Gendre para hablarnos del libro, el papel de los Smiths en la historia del pop y la controvertida figura de Morrissey hoy en día.

¿Qué se van a encontrar los lectores en The Smiths 15 minutos conmigo?

Lo que se van a encontrar es un trabajo sobre la génesis del sonido desarrollado por el grupo. He intentado ofrecer una visión muy panorámica de su música, que incluye inmersiones dentro de temas muy poco hablados: su perfil experimental, su tremenda conexión con la música negra. La riqueza de su repertorio es tan autónoma que lo he hecho canción por canción, desde Hand In Glove hasta la publicación de Hatful Of Hollow. Para mí, el año y medio más productivo que haya tenido una banda en toda la historia del pop.

Pocos grupos generan mayor consenso que los Smiths ¿Cómo se acerca uno a un mito como la banda de Manchester e intenta ofrecer algo diferente?

Para empezar sin ideas preconcebidas. Al hablar de los Smiths siempre suelen salir temas muy recurrentes que, por ejemplo, casi siempre excluyen a Mike Joyce y Andy Rourke, una de las bases rítmicas más fascinantes que ha habido jamás.

Sólo centrándose en el proceso creativo que genera piezas como This Charming Man o Reel Around The Fountain, se abre un cúmulo de posibilidades que pueden aportar panorámicas renovadas. Aunque suene a tópico, lo más interesante de los Smiths son sus canciones. Entre las letras de Morrissey y las composiciones de Marr se encuentra el free cinema, la dramaturgia de Shelagh Delaney, el post-punk, Bert Jansch, la crítica más devastadora, Oscar Wilde, los New York Dolls, Cocteau Twins, el feminismo y hasta la Biblia. La red de conexiones para profundizar en su esencia es múltiple, casi inabarcable. Abriendo el zoom al máximo, aparece un caleidoscopio de opciones muy jugosa para intentar mostrar un nuevo perfil de una banda de la que siempre parece que se ha dicho todo, pero que, como todos los grandes –Bob Dylan, Public Enemy o Vainica Doble– siempre brota un nuevo perfil con tan sólo adentrarse en el punto donde colisionan sus contradicciones.

¿Cómo definirías la “fórmula mágica Smiths”?

Para empezar, mucho más poliédrica de lo que les pueda parecer a muchos. A diferencia de tantos y tantos imitadores, como Gene, los Smiths contaban con varios hechos diferenciales que dieron como resultado una concepción del pop totalmente innovadora hasta aquel momento. Para empezar, su base rítmica estaba basada en la música disco. No hay más que escuchar You’ve Got Everything Now, The Queen Is Dead, Panic o Barbarism Begins At Home. Por otro lado, tenían una fuerte conexión con la música negra en otras vertientes: de las girl groups a una variante melancólica del funk, muy presente en Heaven Knows I’m Miserable Now o Accept Yourself. Incluso How Soon Is Now? contaba con una base hip-hop.

Por otro lado, resulta fascinante la capacidad de Marr para absorber conceptos musicales y transfigurarlos en algo completamente nuevo. Y en cuanto a Morrissey, qué decir de alguien que aunó tal puntería narrativa y una de las voces más reconocibles del pop. Pero esto no es más que la punta del iceberg, rascando y rascando siempre salen a luz más capas semánticas, como una gran matrioska del pop.

Me encanta el capítulo introductorio Todavía enfermo, y esa idea de la “terrible dependencia” que crea la música de los Smiths, que luego aprovechas para hablar de otras bandas “capitales” -de Sonic Youth a Joy Division-. Pero tú mismo haces la pregunta. ¿Qué pasa luego? ¿Hay vida más allá de los Smiths?

El problema es seguir buscando más de lo mismo. Pasó lo mismo en los ’80 cuando salieron tropecientos grupos que querían sonar como los Byrds… Lo mismo pasa con los Smiths. Resulta ridículo seguir buscando unos “nuevos Smiths”, porque nunca los habrá. Los grandes grupos pop de la historia siempre tienen una identidad muy definida, emparentada con su lugar de procedencia. Beatles, Beach Boys, Byrds, Talking Heads, Joy Division, cada uno tiene su propia personalidad, de gran influencia, pero intransferible. ¿En qué se parecen los Smiths a los Beatles? Pues en casi nada. Ahí está la clave, hay que seguir buscando grupos que no se parezcan en nada a lo que nos ha marcado, porque nunca jamás podremos tener una sensación igual que la primera. Para mí, las grandes opciones post-Smiths han sido A.R. Kane, Disco Inferno, Bjork y My Bloody Valentine, artistas que poco tienen en común y que se han dedicado a mirar siempre hacia adelante, en vez de estar siempre con el retrovisor incorporado. Y de hoy en día, me quedo con Moon Wiring Club y casi toda la rama del pop hipnagógico, grupos que están planteando vías alternativas, lo mismo que hicieron los Smiths en su momento. Lo que pasa es que el tiempo pasa, y la música también lo debe hacer para encontrar nuevas fuentes de alimentación. Vamos, que no se trata de reciclar perpetuamente mediante sucedáneos de cada vez peor calidad, sino de investigar. Vivir en la nostalgia puede ser tan cómodo como dañino.

Hablemos del legado de los Smiths. Hay un capítulo que me ha llamado poderosamente la atención, el dedicado a Suede y que viene firmado por Cesc Guimerà, donde se les señala -salvando las distancias, claro- como los sucesores de los Smiths. Creo que es una interpretación muy generosa para los de Brett Anderson, pero sin embargo, cierras una especie de círculo pop: Postcard Records- Sarah Records los Smiths- Pulp y Suede… ¿y fin?

Para nada. Como dije antes, la habilidad está en ser más abierto de miras. No olvidemos que Postcard parte del perfil más pop del post-punk, pero post-punk al fin y al cabo. Cuando escuchabas los discos de Orange Juice, Go-Betweens, Smiths y Pulp siempre se tiene la sensación de estar ante algo nuevo, incluso Common People, el gran himno del Britpop está articulado sobre una base krautrock, no muy lejana a algunos temas de Harmonia, la súper banda krautrock de los ’70. Vamos, que antes si hacías dos discos iguales, te llevabas una somanta de palos. El problema viene de cosas como el Britpop y en cierta herencia reduccionista del C86, cuando el ejercicio de estilo o revival puro y duro es tomado como algo “encantador” y la jerga de epítetos se centran más en sensaciones de “nostalgia agradable” y no de “ambición”.

Hablemos de Morrissey. Uno tiene la sensación de que la celebrity hace ya años que engulló al artista, que su vida personal -especulaciones- y polémicas varias están por delante de sus discos. ¿Aún tiene sitio Morrissey en la efímera cultura pop de nuestros días?

Creo que Morrissey ha generado un reguero tan grande de envidias y malentendidos a lo largo de toda su carrera que resulta lógico que surjan tantas especulaciones, pero que, curiosamente, siempre proceden del que quiere descontextualizar sus palabras para buscar polémica. Morrissey siempre ha utilizado sus apariciones en prensa como un escudo protector de su persona. Prefiere que le critiquen por alguna de sus, por qué no decirlo, geniales salidas de tono que dejar que se adentren en su intimidad. No hay que olvidar que, durante muchos años, fue un personaje siempre en el punto de mira por ser el azote de la Dama de Hierro y la monarquía británica. Pocos han tenido su valor, y ahora muchos se olvidan de lo relevante que fue su labor crítica durante tantos años dentro de una época que no se estilaba la denuncia pop, precisamente.

En cuanto a su vigencia, no ya más que escuchar su último LP. Con sólo tres o cuatro canciones deja claro que aún sigue siendo capaz de marcar una línea divisoria con el resto del planeta pop. ¿Quién es capaz de cantar versos como “Cancer of the prostate” y salir airoso? Nadie más que él.

Que no sea él que tiene que marcar el rumbo del pop hoy en día, no quiere decir que ya no sea válido. Al fin y al cabo, ¿quiénes están marcando los pasos en la actualidad? Por esa regla de tres, habría que jubilar al 99% de los grupos. Y de reuniones, ya ni hablar. En realidad, Morrissey pertenece a un selecto grupo que, como Tom Waits, Leonard Cohen y Dylan -que sí, también tienen algunos discos mediocres-, son universos en sí mismos que se retroalimentan. Vamos, que no necesitan pertenecer a ningún tipo de cultura pop, porque, mejor o peor, todo lo que hacen evita precisamente siempre eso: lo “efímero”.

Si bien es cierto que después de Vauxhall & I su carrera ha sido tremendamente irregular, también lo es que en 2004 hizo You Are The Quarry, uno de los mejores discos de la década pasada, algo de lo que parece que ya ha caído en saco roto. Realmente, menos en Years Of Refusal, entre todos sus LPs y caras B de singles siempre podemos encontrar gemas preciosas que nos recuerdan que “el que tuvo, retuvo”.

Y ya para acabar, y ligando con la pregunta anterior, ¿qué esperas de sus próximos conciertos en España?

A Morrissey en estado puro. Una nueva oportunidad para poder presenciar al que, personalmente, considero como la figura del pop más relevante de estos últimos treinta años. Sinceramente, será mejor o peor, pero sólo por el carisma que siempre irradia, creo que ya merece la pena.

 

 

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