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Rat Girl (Alpha Decay, 2012)

Autor: | @Bloodbuzzedtwit

ratgirl

Verborrea. Según el diccionario de la Real Academia Española por verborrea entendemos lo siguiente. Tendencia de quien habla demasiado o de quien para expresar poco utiliza muchas palabras. Verbosidad excesiva. Después de leer Rat Girl, el estreno literario de Kristin Hersh, publicado en nuestro país por la siempre atrevida Alpha Decay, creo que debería añadirse una nueva acepción al término. Sería algo así. Verborrea: dícese del estilo literario utilizado por Kristin Hersh.


Pero no entiendan esta introducción como una crítica. Simplemente, es un aviso para navegantes. Rat Girl dista mucho de ser una autobiografía al uso, y la prosa de la ex-líder de Throwing Muses quizás no sea apta para todos los públicos. Sus memorias, una suerte de diario personal, introspectivo y con numerosos pasajes que coquetean con el surrealismo, requieren del esfuerzo del lector. Pero vale la pena perseverar. Detrás del aparente caos -un poco como su música-, se encuentra una obra fascinante.

Y es que la obra de la reputada cantautora norteamericana es tan poco convencional como extrañamente adictiva. Situándonos en 1985, con una
jovencísima Hersh -apenas 19 años- abriéndose paso con sus Throwing Muses en la escena musical, su historia tiene absolutamente de todo y revela una personalidad compleja y desbordante. Además de a una escritora audaz y valiente.

En Rat Girl tenemos a varias Kristin Hersh condensadas en una sola voz, haciendo de este singular relato un puzzle con múltiples piezas, fiel reflejo de una época tan intensa como decisiva de su vida. La Hersh líder de una banda que despunta tiene que lidiar con la joven Hersh, adolescente a la que se le diagnostica síndrome bipolar y queda embarazada. Y sorprendentemente, la Hersh escritora es capaz de hacerlas confluir con una naturalidad desarmante, sin apelar al morbo, la “mística de la miseria” tan habitual en la literatura, o a la compasión del lector. Honestidad brutal mediante una prosa a veces nerviosa, otras poética, pero siempre poderosa y emocional.

El libro también es un compendio de tonos y sentimientos. No oculta la dureza de la experiencia vivida, aunque nunca se regocija en ella, conmoviendo al lector. En el otro extremo, los momentos más divertidos del libro, son imperdibles los encuentros de Hersh con la prensa, sus opiniones sobre la escena musical o la realización de su primer videoclip. Y entre los más sobrecogedores, realmente mágicos, destacan sobremanera los fragmentos en que desglosa como crea, padece y vive su música. Pero resultaría muy difícil, y sumamente injusto, quedarse con solo un momento de Rat Girl. Lo mejor es disfrutar de estas memorias en su totalidad, acercándose a ellas con curiosidad y sin prejuicios. Tanto los fans de sus canciones como los neófitos descubrirán una voz narrativa y una historia extraordinarias.

 

 

 

 

 

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