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“Nuestro Grupo Podría Ser Tu Vida”, Michael Azerrad (Contra Ediciones, 2013)

Autor: | @Bloodbuzzedtwit

Esto quizá no sonará demasiado profesional pero, en este caso, creo que la sinceridad explica ante el tipo de libro nos encontramos. He tardado mucho más de lo que hubiera debido leyendo este libro. Adrede. Nuestro Grupo Podría Ser Tu Vida es a los amantes de la literatura musical lo que supongo será el placer de degustar un opíparo banquete repleto de exquisiteces a los gourmets o los defensores más acérrimos del slow food. A Azerrad hay que saborearlo, paladearlo. Y aprender.

Imagínense un brillante documental, excepcionalmente narrado, con ingente documentación, entrevistas a los músicos y principales “personajes” de esta particular historia, pero equilibrado con mucha “acción” -relacionada con la música, claro-, no pocas anécdotas y un magnífico análisis final, con un punto de desengaño, incluso de derrota, pero suficientemente abierto cómo para que el lector extraiga sus propias conclusiones. La película tiene más de 500 páginas, publicadas con esmero por la infalible editorial Contra, pero como las buenas obras de arte, no se les va a hacer larga. Al contrario.

“Troceado” en trece capítulos, uno para cada una de las bandas escogidas, Azerrad consigue, ya desde la introducción, la cuadratura del círculo. Conseguir dotar de una indestructible coherencia a su discurso, delimitando sin miramientos su alcance -de 1981 a 1991, grupos en sellos independientes, finalizando sus trayectorias cuando pasan a una major- sin perder un ápice de interés. Y esto lo escribe alguien a quién el grunge nunca le dejó huella, un hater del hardcore y uno de los fans más acérrimos de R.E.M., la banda excluida en este libro, que existe sobre la faz de la tierra.

Y es que si solo fuera la historia de trece bandas, Black Flag, The Minutemen, Mission of Burma, Minor Threat, Hüsker Dü, The Replacements, Sonic Youth, Butthole Surfers, Big Black, Dinosaur Jr., Fugazi, Mudhoney y Beat Happening, esta obra podría ser una catedralicia referencia, pero indispensable únicamente para los fans de algunos de estos grupos. Sin embargo, Azerrad trasciende las particularidades de cada uno de ellos para hacer “colisionar” un sinfín de historias en un relato común. Es el relato del Do It Yourself entendido como una idiosincrasia, una forma de vida e incluso una actitud de protesta; el de una juventud, procedente de varios lugares del país que parecía abocada a convertirse en white trash, freaks y nerds bajo la dictadura de Reagan hasta que decidieron empuñar una guitarra, coger un micro o aporrear una batería; el de sellos discográficos -también fanzines, radios- ahora míticos, nacidos del amor por la música, hechos por fans y para fans, como Dischord, SST, K Records, Sub Pop, etc… En definitiva, el relato definitivo del rock alternativo norteamericano, con la palabra alternativo subrayada y en mayúsculas.

De los inicios del hardcore con Black Flag a la explosión del grunge anunciada por Mudhoney, del art-rock y el noise de Sonic Youth al indie pop de Beat Happening, del desenfreno y el caos de Butthole Surfers al movimiento straight edge de Minor Threat, todo está aquí. También la “asimilación” del indie rock por la cultura de masas. Finalmente a los músicos del underground de los 80 se le abrieron las puertas del éxito masivo y la aceptación popular, ¿pero eso significa que ganaron? ¿la revolución alternativa triunfó? El autor no esconde su desencanto -”la lucha había sido mucho más divertida que la victoria”, apostilla-, aunque ofrece sólidos argumentos tanto a favor como en contra, vislumbrando con acierto la situación de la música en la actualidad, para finalmente dejar que cada lector “piense por sí mismo”. En el fondo, de eso se trataba.

Ya sé lo quiero hacer cuando sea mayor. Escribir como Azerrad. Si les gusta la música, aquí tienen una lectura obligatoria.

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