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Lemmy: La Autobiografía, Ian Fraser Kilmister y Janiss Garza (Es Pop, 2015)

Autor: | @Bloodbuzzedtwit

Seamos claros. ¿Quién hubiera apostado a que Ian Fraser Kilmister —más conocido como Lemmy— iba a seguir “vivito y coleando” a sus 70 años? Nadie en su sano juicio o con algo de sentido común. Ahora, de la mano de Es Pop Ediciones, nos llega Lemmy: La Autobiografía y, la verdad, pensábamos que podríamos esclarecer algo de dicho milagro —quizás debamos preguntar a sus Satánicas Majestades, puede que ellos tengan la receta— pero, tras leerlo, aún os va a costar más entender el secreto de la longevidad del legendario líder de Motörhead. Y es que lo que nos propone en esta autobiografía es un viaje a todo volumen, siempre pisando a fondo el acelerador del cliché “sexo, drogas y rock & roll”, o en las singularmente puristas palabras del propio Lemmy, rhythm & blues speedico.

Etiquetas a parte, Lemmy, con la ayuda de la periodista Janiss Garza, nos hace un repaso de las últimas décadas de rock & roll y la industria discográfica. Una especie de manual para, además de entender su vida, música y grupo, comprender la evolución de la música rock británica y estadounidense. Y es que, aunque no os interese su estilo de música e incluso él os pueda parecer algo repulsivo —su fascinación por la estética militar, sus comentarios machistas y su proverbial mala leche no le han granjeado muchos amigos— debe reconocérsele su papel como superviviente y actor fundamental para entender el rock. A fin de cuentas, cincuenta años en la carretera, disfrutando de aquello que le gusta y haciendo lo que le da la real gana, no están al alcance de muchos.

Quizás los fans de Motörhead puedan pensar que ya no descubrirán grandes cosas en su autobiografía. Tanto el grupo como el cantante han sido sobradamente documentados —Lemmy: the Movie sigue siendo uno de los documentales musicales más fascinantes, controvertidos y perturbadores que servidor haya visto— y expuestos a los medios. Pero os avisamos, no es lo mismo si el relato surge del puño y letra del propio Kilmister. Nadie sino él mismo puede aportar esa manera de narrar los acontecimientos: totalmente sincera, sin tapujos, sin prejuicios y sin importarle una put.., perdón, un comino, lo que piensen los demás, especialmente la industria discográfica. En particular, sus vaivenes con la industria del espectáculo son generosamente descritos —no tienen desperdicio las páginas dedicadas a su paso por la multinacional Sony— reconociendo tanto fallos propios como ajenos.

Pero, como diría Lemmy, estamos divagando —él mismo reconoce que probablemente sus memorias sean algo discontinuas, con alguna que otra digresión y lagunas speedicas— y es que en este libro también hay tiempo para hablarnos de su infancia miserable, su paso como bajista por Hawkwind, sus inicios como pipa de músicos de la talla —atención— de Jimi Hendrix, sus cameos con otros grupos, el cine y la televisión.

Si nos centramos en su reflexión acerca de su trayectoria como alma máter de Motörhead, Lemmy transmite un claro regusto amargo en el que, según él, la banda apenas disfrutó de un “efímero paso por la fama”. Debe tenerse en cuenta que el libro se escribió originalmente en 2002, por lo que además del evidente retraso con el que nos ha llegado la obra, nos falta el período más reciente de esta singular historia, un tiempo en el que Motörhead —su relevancia, influencia, legado— ha sido ampliamente reivindicado. Seguramente Lemmy no tendrá hoy una visión tan pesimista de su formación. Una lástima que algo más de una década, la más reciente, se nos haya quedado en el tintero.

En cualquier caso, ahora Lemmy, ese músico empedernido que empezó a tocar —palabras textuales convenientemente refinadas— para gustar a las mujeres, es una leyenda viva del rock & roll por derecho propio. Una leyenda que nunca ha renunciado a su particular manera de entender el mundo. A estas alturas, tras medio siglo dedicado a la música, sólo cabe preguntarnos qué será lo próximo en esa gira perpetua que es su vida, siempre que, obviamente, la salud se lo permita. El juego continua… and don’t forget the joker!‘

 

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