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Hit emocional, Juanjo Sáez (Sexto Piso, 2015)

Autor: | @Bloodbuzzedtwit

Mucho cuidado con esta obra. Los que habéis ido siguiendo la serie Hit emocional en la revista Rockdelux ya sabéis que las páginas de Juanjo Sáez engañan. A primera vista parecen inofensivas —ese dibujo naïf, esos monigotes de sencillísimo trazo— cuando en realidad es todo lo contrario. Además, en esta obra que nos llega de la mano de Sexto Piso, vamos a encontrarnos algo más que la mera compilación de esas viñetas. Hit emocional, el libro, es una autobiografía peculiar, ilustrada y relatada con la música como hilo conductor. Y al usar la más bella de las artes como “excusa/vehículo” para contarnos su historia al lector que, como él, no entienda su vida sin ella, va a reconocerse y… le va a doler. Avisados estáis.

En el fondo, toda la obra de Sáez es profundamente confesional y autobiográfica. Incluso cuando nos hablaba de economía y política, en Crisis (de ansiedad) que ya reseñamos en Indienauta, ese añadido de la “ansiedad” ya nos situaba en unas coordenadas intensamente personales, regidas por la desnudez emocional y el intento de explorar en los sentimientos más profundos. En ese sentido, Hit emocional es una nueva “vuelta de tuerca” con banda sonora permanente. Por descontado, hay un auténtico ejército de canciones y bandas sobre los que el autor barcelonés se explaya a conciencia. Una playlist de auténtico melómano, que traza una trayectoria que va del heavy —los comienzos siempre son duros— al indie, con especial querencia por el noise pop y los sonidos experimentales y luego la electrónica. Pero como decía en el párrafo anterior, los Sonic Youth, Sepultura, Arcade Fire, Metallica, Radiohead, Mercury Rev, Iron Maiden o Animal Collective, no son —o fueron— únicamente sus grupos y temas preferidos. Sino los anclajes de momentos vividos y recuerdos trascendentales en su existencia, o de instantes de recogimiento e indagación sobre uno mismo y el mundo que le rodea.

Viñetas y textos que ordenan el devenir de una persona, su evolución y sus relaciones con otros seres humanos. La magia la pueden poner las canciones —de hecho varias páginas ponen imágenes y palabras a canciones que en manos de Sáez se transforman en “epopeyas abstractas”, haciendo de conciertos y sonidos verdaderos acontecimientos trascendentales—, pero el relato es enteramente realista y los tragos amargos están ahí. De hecho, el tono general del libro, de una honestidad brutal, lo es. Y ahí es donde Hit emocional “hace pupa”. A cualquiera que haya hecho de concienzudo dj para un viaje en coche. O cintas para ese “alguien especial”. O se haya recorrido cientos, miles de kilómetros para ver al grupo de su vida. O no pueda soportar escuchar una determinada canción porque indefectiblemente le recuerda a alguien del que se distanció o que ya no está. Aunque, como en mi caso, la coincidencia con los grupos sea prácticamente nula, los sentimientos, las sensaciones, son muy similares.

En el prólogo, Santi Carrillo —el jefe versión Rockdelux, vamos— habla de “emociones musicales con nostalgia”. A mi entender, la definición se queda muy corta. Aquí hay auténtica tristeza. No es nostalgia, es desolación por la pérdida —por los seres queridos, por las amistades, la juventud, lo que pudiste ser y lo que realmente eres, que diría cierto poeta urbano de heavy-pop—. Y esa terrible sensación de que todo pasa —como decía su abuela— y nada permanece, todo se escapa. “Nada de lo que cuento en el libro ha vuelto de ningún modo […] La vida no es como una canción que puedes escuchar una y otra vez” sentencia en el texto que cierra Hit emocional. Al menos, la música siempre estará ahí para impedirnos olvidar y seguir avanzando. Siempre habrá nueva música esperándonos. Gran declaración de amor por la música. Personalísima oda a vivir la vida. Nunca un título fue más preciso con una obra. Hit emocional, de los que dejan huella.

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