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Especial lecturas navideñas 2018

Autor: | @Bloodbuzzedtwit

Ahora que casi hemos completado una nueva vuelta al sol, y antes de los empachos navideños, desde la sección literaria de Indienauta no podíamos olvidar nuestro ya tradicional “Especial de lecturas”. Quince propuestas para que podáis sumergiros en ellas, desconectar de vuestro ajetreado ritmo de vida o, incluso, regalarlas. Además, como cada año, aprovechamos para agradecer a las editoriales que contribuyen a que ésta sección tenga un año más de vida. ¡Vamos a por ellas!

MÚSICA

Reacciones psicóticas y mierda de carburador, Lester Bangs (Libros del Kultrum, 2018)
Empezar una singladura editorial dedicada a la música publicando a Lester Bangs es ganarse el amor eterno de quien escribe —bienvenidos de nuevo, amigos del Kultrum—. ¡Por fin en castellano los escritos —ensayos, reseñas y otros textos inclasificables— del Doctor Gonzo de la crítica musical! Además, esta fundamental antología —editada por otro tótem de la profesión, Greil Marcus— no podía llegar en un momento mejor. Porque en estos tiempos de cinismo hipster y patrañas publicitarias new normal disfrazadas de valors, leer a este bendito chalado no es sólo divertido, sino necesario. Es la locura de una prosa verborreica, digresiva, autoindulgente, contradictoria a la par que lúcida, incontenible, que hoy no encontraría acomodo alguno en esta era de retentiva mínima y caracteres limitados a tu dispositivo móvil. Es la ambición, irrefrenable y quimérica, de un kamikaze excéntrico, imprudente y excesivo —además de muy perjudicado— de las letras, empeñado en intentar condensar el sonido, el significado, sentido y relevancia de «la causa» roquera, de «la fiesta». Un cruzado empecinado en trasladar la música al papel y encapsular en prosa lo que se siente cuando uno escucha un disco —sea éste extraordinario o pura bazofia—. Es el ENTUSIASMO, así, en mayúsculas por hablar, escribir, discutir, despotricar sobre música. Léase-léase-léase-léase-léase… Sin demora.

Soy tu hombre. La vida de Leonard Cohen, Sylvie Simmons (Lumen, 2018)
Revisada y ampliada a raíz de su fallecimiento en noviembre de 2016 a los 82 años de edad, la completísima biografía de la periodista Sylvie Simmons —aparecida originalmente en 2012— sobre Leonard Cohen reaparece ahora catalogada como la «edición definitiva» y, ni que sea por una vez, la mercadotecnia parece hacer justicia a la obra. Exhaustiva y concienzuda —gran labor de documentación y entrevistas con el círculo de allegados al músico—, sin reparos en adentrarse en las múltiples facetas, casi me atrevería a decir que vidas, del ya mítico cantautor canadiense, Soy tu hombre logra «comprimir» al poeta, nómada, célebre donjuán, místico, bardo, galardonado literato, con sorprendente naturalidad y cohesión. Son más de 700 páginas que, sin embargo, nunca resultan pesadas gracias a una prosa limpia y elegante, en las que Simmons encara con rigor los aspectos puramente biográficos y personales, para engarzarlos con una trayectoria musical, sentimental, espiritual y, en definitiva, vital, tan rica como sus inmortales canciones. «El Kafka del blues», en palabras de Bob Dylan, ya tiene una biografía a la altura de su leyenda. «So long, Leonard»…

¿Qué me estás cantando?, Fidel Moreno (Debate, 2018)
«Ay, Carmela», «La bien pagá», «Tatuaje», «Bésame mucho», «Angelitos negros», «La chica yeyé», Los Bravos, Serrat, Lola Flores, Peret, Raphael, Los Chichos y Los Chunguitos, Mari Trini, Aute, Perales… La música de nuestros abuelos y padres, convertida en sujeto de análisis y vehículo para recorrer la historia de España de buena parte del siglo XX —hasta 1976—, además de la trayectoria personal del periodista, escritor y músico onubense Fidel Moreno, responsable de uno de los ensayos más singulares y adictivos a los que servidor se ha enfrentado recientemente. ¿Qué me estás cantando? es un estudio pormenorizado de doscientas cuarenta canciones, las más populares y escuchadas del pasado siglo en el país hasta la transición, que le sirven a su autor para hablarnos de la dictadura, la represión y la lucha política, el hambre —atención a los subtextos de «Raskayú» o la aparentemente inocente «La vaca lechera»— y la miseria, la censura, la posguerra y la llegada de los cambios, en el papel de la mujer, culturales, religiosos, familiares, tecnológicos, así como la entrada de las drogas, o problemas como los de la vivienda. Un auténtico «festín» de temáticas con banda sonora indisociable a cuestas, y una manera apasionante de estudiar historia, nuestra historia, con los ojos, los oídos y la mente bien abiertas.     

ENSAYO Y PERIODISMO

Cómo acabar con la Contracultura, Jordi Costa (Taurus, 2018)
Seguimos revisando el pasado de España para entender su convulso —y, a riesgo de ser agorero, «encapotado»— presente. Pero, como reza el subtítulo de la obra que nos ocupa, en este caso nos adentramos en su «historia subterránea» de la mano del crítico cultural, guionista de cómic, director y docente —y él mismo agente underground— ​Jordi Costa, decidido a ejercer de solemne «forense» de la Contracultura nacional, si es que alguna vez llegó a existir. Erudito y denso, sin miedo a exigir un conocimiento previo notable al lector —o ganas de descubrir nombres y referencias mientras se lee—, el autor barcelonés «exhuma» con detenimiento los setenta —con escarceos previos y venideros—. Un tiempo de pura contradicción, en el que la subversión y el idealismo libertario pronto chocarán con la cultura dominante, siendo engullidos por ésta con notable facilidad y cierta connivencia —hippies de la jet-set más rancia, subversivos dibujantes que crearán mascotas Olímpicas—. Sevilla —germen y epicentro contracultural— y la psicodelia-flamenca, el hippismo balearico, el cine de Almódovar, Iván Zulueta o Eloy de la Iglesia, el universo musical de Jaume Sisa y las Vainica, muchísimo cómix y revistas con la transgresión por bandera… Costa da cuenta de todos ellos, buscando hallar una lógica al caos al mismo tiempo que suministra las pruebas de que, una vez, aquí se intentó nadar contracorriente, antes de que el cinismo y los discursos oficiales —la Transición, la Movida— acabase con todo. Y, de aquellos barros, estos lodos…     

Operación masacre, Rodolfo Walsh (Libros del Asteroide, 2018)
El reportaje convertido en novela. O la ficción surgida a partir de la estricta indagación de los —pavorosos— hechos. Eso es lo que nos ofrece este indispensable Operación masacre, referente pionero del llamado periodismo narrativo en Latinoamérica y la obra maestra del periodista, traductor y novelista de género negro Rodolfo Walsh. A través de la combinación de investigación exhaustiva y extremadamente peligrosa, junto a la aplicación de distintas técnicas ficcionales —suspense, estructura coral, concienzudas descripciones, prosa lacónica y «al tuétano»— Walsh desgrana un episodio negro de la historia de Argentina: la operación clandestina, puro terrorismo de Estado —otro ejemplo más de las «cloacas del sistema» a pleno rendimiento—, ejecutada por la dictadura cívico-militar argentina que había destituido a Perón para eliminar a un grupo de opositores al régimen en 1956. Aparecido inicialmente por entregas en el diario Mayoría para ser publicado como libro en 1957, Operación masacre no ha perdido ni un ápice de su fuerza seis décadas después, siendo una implacable refutación de la versión oficial de los hechos, además de un brillante ejercicio de fondo y forma periodístico-literario. «Hay un fusilado que vive»…

El populacho de París, Luc Sante (Libros del K.O., 2018)
Uno disfrutó tanto con Mata a tus ídolos, la antología de escritos sobre cultura estadounidense de Luc Sante, que rápidamente dijimos sí a la siguiente propuesta de este «francotirador» del ensayo venida de la siempre estimulante Libros del K.O. Repitiendo la fórmula de Bajos fondos —en la lista de pendientes—, en El populacho de París el autor belga-americano se adentra en «las fuerzas ocultas de la ciudad», acercándonos sus seres y lugares malditos, la vida en los márgenes, lejos del glamur y las luces en los siglos XIX y XX. Es «el otro París», el de los barrios perdidos, bulliciosos, alternativos, populares o, ¡qué diablos!, abiertamente habitados por las denostadas —desposeídas y desplazadas, también— clases bajas. El territorio por el que desfilan prostitutas, bohemios vividores, artistas callejeros y de la chanson, clochards permanentemente ebrios, revolucionarias… Sin duda, Sante mira al pasado con delectación y apasionamiento… ¿quizás incluso mitificando en demasía? Pero más que añoranza excesiva, lo que encontramos es un sentido y magistralmente escrito tributo, a través de la investigación meticulosa, a «la resistencia», la ciudad auténtica. Que al mismo tiempo incluye una nada velada crítica a la cultura burguesa, la planificación urbanística que homogeniza, olvida y guetifica en nombre de la especulación y el dinero, dotando al libro de plena vigencia.  

Salvación en Sand Mountain, Dennis Covington (Dirty Works, 2018)
Serpientes. Religión. El Sur. Periodismo y autobiografía. El último «libro negro» del año es también uno de los más extraños, sugestivos y elocuentes del catálogo Dirty Works —lo sé, es una aseveración contundente—. Porque esta investigación, en realidad un insólito híbrido entre el reportaje y el relato de corte confesional, sobre la peculiar congregación de la Iglesia de Jesús con las Señales Milagrosas de Alabama y, por extensión, sobre esa peligrosa mutación religiosa de la manipulación de serpientes, no es un simple viraje hacia «lo grotesco por lo grotesco», carne de noticiero o tabloide sensacionalista. Sino una radiografía vibrante, arrebatada, del universo sureño en toda su contradictoria, fascinante, extrema expresión. Una en la que la esperanza a la que agarrarse frente a la miseria y el desaliento no es un clavo ardiendo, sino un arrobamiento llevado al límite, en el que el símbolo de la amenaza es real, tiene lengua bífida… y poderes redentores. Una en la que, para más inri, el propio autor, un «infiltrado nativo» de los Apalaches no tan esquivo a la conversión, tiene alguna cosa —o dos, o tres—, que decir. Abisal e incomparable. ¡Cuidado que pica!

Antifa. El manual anfascista, Mark Bray (Capitán Swing, 2018)
Es «el tema» y, por desgracia, no es complicado vislumbrar que va a continuar siéndolo —¿verdad, Andalucía?—. El fascismo no sólo ha regresado —de hecho, nunca se fue—, sino que ahora campa sin vergüenza alguna por el mal llamado «mundo libre». Ocupa varios sillones presidenciales, escaños por doquier, y espacios diarios en demasiados medios de comunicación —precisando, medios de desinformación y fake news—. El panorama es terriblemente preocupante, por lo que este trabajo del historiador norteamericano Mark Bray se antoja como una lectura urgente, tanto para identificar este viejo nuevo monstruo cómo, sobre todo, para apuntar cómo debemos enfrentarnos a él. Antifa es mitad recuperación de una vibrante y frecuentemente soslayada —dolorosamente en el caso español— parte de la historia, la de la lucha de los grupos antifascistas, mitad sumario para facilitar la identificación de los ultras y sus métodos, cada vez menos ortodoxos y sibilinos, para camuflar y viralizar sus mensajes reaccionarios. Pero también es algo más —algo que me atrevo a decir, aún más importante—. Un claro y valiente alegato de que, frente a la barbarie, no cabe la condescendencia. Sólo el conocimiento y la confrontación. ¡No pasarán!

LITERATURA

Illska. La maldad, Eiríkur Örn Norddahl (Hoja de Lata, 2018)
Y sin abandonar la temática anterior, arrancamos las recomendaciones literarias con una novela insidiosa, exigente, descarada,  mordaz… y, nunca mejor dicho, de rabiosa actualidad. Un multi premiado tour de force con Islandia, Lituania y un tormentoso e ilustrado trío sentimental como ejes para hablarnos del fascismo, tanto el histórico, como el de la nueva —para nada— ultraderecha que asola está triste Europa del nuevo siglo XXI. La crisis económica, el auge de los populismos, la nueva realidad socioeconómica del precariato, el amor —y/o el deseo sexual— y los roles en la pareja en la era digital y del yo… y el Holocausto, siempre el Holocausto. De Jurbarkas a Reikiavik, de 1941 a prácticamente ayer, Illska explora el horror con una profundidad e irreverencia —entre el humor más cafre y retorcido que servidor recuerda— inusitada, narrado con una prosa osada y provocadora, que apela tanto al intelecto como a las vísceras del lector. La «aleación» de temas, voces —hasta los bebés nos hablan— e hilos narrativos aturde y confunde… porque confundidos, incluso aterrados, están sus personajes, y la perplejidad, el desasosiego del lector, es lo que pretende el autor, seguro de que el libro permanecerá en tu cabeza, maliciosamente intrigante, haciéndote preguntas sobre tí mismo una vez lo cierres por última vez. Será muy difícil olvidar a Agnes, Ómar y Arnór… y, muy posiblemente, no deberíamos.

Un polvo en condiciones, Irvine Welsh (Anagrama, 2018)
Uno de nuestros enfants terribles predilectos está de vuelta. Y no sólo porque trae nuevo libro bajo el brazo, sino porque también supone su regreso al hogar, esa combinación de pesadilla, Sodoma y rave permanente dirigida por los Happy Mondays en su momento más escabroso llamada Edimburgo. Y lo hace de la mano de otro viejo conocido, Juice Terry Lawson —léanse Porno y Cola—, taxista adicto al sexo, traficante, encargado de una sauna administrada por camorristas y actor porno amateur, cuyas descerebradas hazañas son, una vez más, el reflejo deforme y grotesco —especialmente escatológico y virulento en esta ocasión—, de una sociedad enferma, espídica y obsesiva. Y es que detrás de cada escena brutal, incluso indigesta, sin embargo morbosamente desopilante, de esta novela picaresca del «clembuterolizado» siglo XXI, el escritor de Leith está poniendo los puntos sobre las íes sobre esta época compulsiva y ciegamente hipercapitalista, escondiendo el drama —aquí hay unos cuantos— y la punzante crítica social tras la enésima burrada de sus personajes. En definitiva, Un polvo en condiciones es Welsh en estado puro.

La buena vida, Jay McInerney (Libros del Asteroide, 2018)
Continuación de la notable Al caer la luz, en La buena vida nos reencontramos con el matrimonio Calloway, aún en pie pese a las dificultades y desilusiones de la «temible» madurez, pero seriamente estancado en una callada frustración —laboral y, sobre todo, emocional—, a punto para que el final del verano del 2001 trastoque, como la de muchos otros neoyorquinos, definitivamente su existencia. Novela seria y nada maniquea sobre el 11S, McInerney fábula con la posibilidad de redención, de la segunda oportunidad, de unos personajes en pleno naufragio existencial al que se suma una catástrofe que elimina —ni que sea temporalmente— clases y estatus sociales, permitiendo encuentros inesperados, surgidos de la desgracia. Quizás el romance «entre escombros» incluye momentos risibles, pero la hondura del autor de Connecticut a la hora de captar el tránsito de una Nueva York herida a un nuevo día a día mediante unos personajes en constante confrontación social y moral, convierte a La buena vida en una más que digna secuela.

La ciudad siempre gana, Omar Robert Hamilton (Sexto Piso, 2018)
Más que probable signo de los tiempos, ha sido un año estupendo en lo que se refiere a literatura de índole política. Y uno de los títulos más audaces y destacables dentro de este inexcusable género es el debut del director de cine y escritor británico Omar Robert Hamilton, una efervescente novela que nos sitúa en el epicentro de la Primavera Árabe, en plena revolución egipcia de 2011. Con la plaza Tahrir convertida en un personaje fundamental, siempre vivo, seguimos las andanzas de tres jóvenes activistas, Mariam, Khalil y Hafez, idealistas convencidos de su victoria y consiguiente liberación, histórica, de la dictadura de Mubarak… Pero su sonado derrocamiento, paradójicamente —o no tanto, ¿verdad Andalucía?—, abrirá también la puerta a extremismos que, cercanos al poder y oportunistas, harán zozobrar y, finalmente, condenarán el alzamiento. Magnífica exposición de la maleabilidad e imprevisibilidad de las masas, así como del choque generacional, evidente tanto en la naturaleza novedosa, visual, en redes, de las insurrecciones del siglo XXI, como en la colisión de una juventud permanentemente conectada y, sin embargo, ingenua, frente a sus mayores, deseosos de orden, agotados por los acontecimientos y la incertidumbre, La ciudad siempre gana resulta una lectura trepidante y certera.  

Tráiganme la cabeza de Quentin Tarantino, Julián Herbert (Literatura Random House, 2018)
Por supuesto, también hay espacio para la forma breve en nuestras recomendaciones. Y la primera de nuestras propuestas cuentistas nos llega desde México con una decena de relatos espídicos, cáusticos y algo dementes, en los que el polifacético Julián Herbert —poeta, ensayista y líder de la banda de rock Los Tigres de Borges además de escritor—, haciendo honor al paródico título e historia final del volumen, tarantinea a discreción y sin frenos. Tragicómicos, casi siempre violentos y crudos, con fugas ahora surrealistas o absurdas —incluyendo una partitura dental, a la pobre Teresa de Calcuta o el mismísimo Creador convertido en nini—, luego fantásticas —con el fantasma de Juan Rulfo incluido—, Tráiganme la cabeza de Quentin Tarantino resulta un «cajón de sastre» de lo más entretenido. Uno en el que se dan la mano la extravagancia, la cinefilia, lo metarreferencial —el ensayo y la digresión ficcionada también asoman por aquí— y el dislate de unos personajes siempre a punto de la implosión. Mugre, furia y locura en prosa.  

Una noche en el paraíso, Lucia Berlin (Alfaguara, 2018)
Manual para mujeres de la limpieza fue el hype literario de 2016 y, dadas las circunstancias —mujer y cuentista olvidada—, una especie de milagro, ya que la generosa antología de relatos era y es verdaderamente imprescindible. Por eso, el anuncio de una nueva colección de historias inéditas se acogió con sentimientos enfrentados. Por un lado, enormes ganas de disfrutar de más material de una autora maravillosa recién descubierta. Por el otro, miedo a toparnos con un título creado a toda prisa para explotar la inesperada «gallina de los huevos de oro». Afortunadamente, la sombra de la duda anterior se disipa inmediatamente, y los veintidós relatos reunidos en Una noche en el paraíso —seleccionados por su hijo Mark Berlin—, nos devuelven a esa voz inquieta, indómita y sin embargo afectuosa, acogedora, capaz de contagiar una inexplicable vitalidad al lector incluso cuando la melancolía atrapa la historia, o cuando la dureza de las situaciones planteadas, ya sea en forma de reveses experimentados en la infancia y adolescencia, o mediante amores quebrados a causa de tipos indeseables, apuntaría a desenlaces sombríos o miradas fatalistas. Honesta y mágica, el reencuentro con Lucia Berlin no podía ser más feliz. No había nada que temer y sí mucho que disfrutar.

CÓMIC

Andy. Una fábula real, Typex (Reservoir Books, 2018)
Y, como es tradición, cerramos con un cómic. O bueno, como reza su contracubierta, diez cómics en uno. O casi seiscientas páginas, exuberantes, ubérrimas y pletóricas acerca de la vida, la época y la icónica figura de Andy Warhol. Biografía gráfica resultado de cinco años de trabajo del artista e ilustrador holandés Typex, Andy es un pantagruélico viaje visual —«marca de la casa» de su creador, cada capítulo posee una estética distinta—, histórico y ficcional por cinco décadas —de los treinta a los ochenta— de cultura pop estadounidense, donde celebridades como Madonna, Michael Jackson, Lou Reed o el mismísimo Donald Trump —y así hasta ciento veinte en total— desfilan en tandas de cromos recortables y coleccionables. Y no, el «enigma Warhol» no queda resuelto tras zambullirse en esta suntuosa obra, porque la intención de su autor es mostrar todas las caras del icónico, complejo y contradictorio artista, para así poder fantasear y jugar con ellas, permitiendo que sea el lector quién se forme su propia idea-imagen del personaje. Desbordante cómic.

¡Felices fiestas y lecturas!

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