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Cómo entrevistar a una estrella de rock y no morir en el intento, Fernando García (Jus, 2016)

Autor: | @Bloodbuzzedtwit

«Prefiero morirme antes que convertirme en un clásico». David Bowie

Nueva editorial a presentar en esta sección, algo que siempre es motivo de alegría. La mexicana Jus desembarca en España con mucho que ofrecernos y, entre sus primeros títulos, destaca este Cómo entrevistar a una estrella de rock del periodista, escritor, gestor cultural y editor argentino Fernando García. Dieciséis entrevistas, que más bien podrían definirse como «experiencias completas», frente a ese espécimen, único en el mundo, llamado músico de éxito masivo.

Porque García, autor de media docena de libros —de los Sex Pistols a los Rolling Stones pasando por varios artistas conceptuales argentinos—, colaborador de otros tantos, y activista musical durante dieciocho años desde las páginas del diario Clarín y sus suplementos culturales —el origen de estas páginas, de hecho—, se las ve aquí nada menos que con John Lydon, los Bee Gees, Bon Jovi, sir Paul McCartney, Ozzy, Dee Dee Ramone, David Bowie, Bono, Noel Gallagher, Kiss, Damon Albarn, Lou Reed, Neil Young, Malcolm McLaren, Regina Spektor y Phil Collins. Casi nada.

Salir airoso ante semejante «constelación» de estrellas y sus «peculiaridades» pareciera una tarea imposible… No para Fernando García, armado con una pluma punzante —atentos al magnífico arranque del libro rememorando el último concierto de los Sex Pistols en San Francisco— y una generosa dosis de sentido del humor, lo que hace que encuentros en principio no demasiado memorables como el mantenido con Noel Gallagher y su retahíla de monosílabos quede salvado con esa indeleble definición del mancuniano como el «precursor involuntario de Twitter». O su sutil  descripción de la anacronía y la excentricidad en su reunión «por hermanos» con los Bee Gees —¿o eran los Scissor Sisters?—. O al convertir una no-entrevista, con el mismísimo «Macca», en uno de los textos más poderosos del volumen, gracias a su crónica de la persecución del noble músico británico por todo tipo de carreteras de la capital argentina.

—[…] La guitarra eléctrica lo cambió todo, ¿quiere saber por qué?
—Sí, claro.
—Porque sacó la música de las iglesias, y ésa fue la gran revolución del siglo XX. Lou Reed

Luego están las conversaciones en las que, más que el contenido en sí del diálogo  plumilla-icono del rock, brilla ese elemento discordante, ese momento sorprendente y en absoluto planificable que transforma por completo la situación. Como que Bowie te arregle en un santiamén la grabadora estropeada. Que Bono te llame a las tantas de la madrugada para proseguir la interrumpida charla telefónica. Que Lou Reed, «la mayor risa inexpresiva del mundo», te cambie los papeles y pase a ser el indescifrable entrevistador. O hallar a Dee Dee Ramone, aislado del mundo en una pequeña quinta de Banfield para que acabe pidiéndote nueva música para escuchar. Como bien dice el novelista mexicano Juan Villoro —otro ejemplo de prosa desbordante— en el prólogo, García logra, casi siempre, «humanizar al mito».

«Los Beatles están copiando a Oasis». Malcolm McLaren

Y claro, finalmente tenemos las «joyas» de Cómo entrevistar a…, auténticos hallazgos periodísticos, lógicamente infrecuentes, en los que el músico interpelado tiene cosas verdaderamente interesantes que contar. Es el caso de John Lydon —no apta para los fans de Metallica, Guns & Roses o Journey, me temo—, tras varias peripecias y amagos de fracaso absoluto. La buena, sincera —y, admitamos, inesperada— tertulia con Phil Collins. Y, sobre todo, de Malcom Mclaren que merece un capítulo aparte.

Y es que podemos discutir si merece que usemos la palabra músico, y, por supuesto, sabíamos de antemano lo de su ego más grande que el Támesis, pero lo del Testamento McLaren, como García bautiza las cerca de dos horas de conversación grabada con el maquiavélico artista-empresario-situacionista-caradura-terrorista cultural no tienen desperdicio. Un análisis pormenorizado, profético y, obviamente malicioso, sobre el punk, el valor de la música, las subculturas y el mainstream en el cambio y nuevo siglo, Internet y la revolución tecnológica, la destrucción de la historia… a cargo de «la Yoko Ono de los Pistols». Una «mina» de afirmaciones y sentencias. En definitiva, un sueño para cualquier periodista.

Citando de nuevo a Villoro, Cómo entrevistar a una estrella de rock y no morir en el intento es un breve —no alcanza las 200 páginas— pero intenso compendio de «la elocuencia de los nihilistas», esos tipos —en el «debe» de esta compilación está la falta de mujeres, más que necesaria perspectiva en el rock— que decidieron subirse a un escenario para encontrar su «altavoz postindustrial». Y hacernos disfrutar a los oyentes, concertgoers y, con libros como éste, también lectores.  

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