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El año del hambre, Aki Ollikainen (Libros del Asteroide, 2018)

Autor: | @Bloodbuzzedtwit

Un breve pero intensísimo viaje al pasado para exponer el presente más desolador. Eso es lo que nos propone Libros del Asteroide con El año del hambre, del periodista y fotógrafo profesional Aki Ollikainen. Una novela que, bajo la «coartada» histórica de la terrible hambruna que arrasó Finlandia entre 1866 y 1868, nos habla de personas desesperadas, obligadas a abandonar sus hogares y arriesgarlo todo para intentar sobrevivir. Caucásicos que no tuvieron que cruzar estrechos o subirse a trenes infernales, sino interminables campos soterrados por la nieve y el frío, donde nada podía crecer… Refugiados, los llamaban ¿Os suena?

Nacido en 1973, Aki Ollikainen estudió política social en la Universidad de Jyväskylä y, antes de ejercer como reportero en un periódico local, tuvo diversos trabajos —bibliotecario, administrador postal, en una fábrica de papel—, hasta que se graduó en fotografía en 2007. El año del hambre, aparecida en 2012, supuso su celebrado debut literario, obteniendo varios de los galardones finlandeses más importantes, además de quedar entre las obras finalistas al Man Booker International, el premio Femina Étranger y el Europese Literatuurprijs. Ollikainen ha publicado dos novelas más, Musta satu en 2015, y Pastoraali en 2018. Vive en Kolari, en el norte de Finlandia, un detalle nada baladí teniendo en cuenta que es también la zona donde arranca la epopeya de una muy modesta familia de granjeros, los Korpela, acuciados por la pésima cosecha y la falta de cereales.  

Ante la ausencia de comida y la enfermedad fatal de Juhani, su esposa Marja decide marcharse junto con sus dos hijos, Mataleena y el pequeño Juho, segura de que permanecer en la granja es una condena inminente ante la crudeza del invierno inmisericorde —lo peor aún está por llegar—, en busca de una esperanza, borrosa y titánica, llamada San Petersburgo. El periplo que tienen ante ellos es brutal e ¿inútil?, y el panorama, climático y, sobre todo, humano, que les espera al sufrido trío resulta, salvo contadas excepciones, aterrador. Y Ollikainen no tiene intención de edulcorárselo al lector, ya que, además de relatarlo con un implacable y lacónica prosa —aquí traducida por Luisa Gutiérrez Ruiz— con algún «punto de fuga» más lírico, reflejo de las ensoñaciones —o pesadillas— de personas llevadas al límite de sus fuerzas físicas y emocionales, tiene tiempo de «repartir» contra todos.

Porque a «la expedición de la miseria», narración principal de El año del hambre, Ollikainen le intercala una segunda historia, que corre paralela en el tiempo y nos sitúa en Helsinki y sus tranquilas áreas residenciales, donde el frío parece menos. Allí encontramos a los hermanos Renqvist, uno senador en Helsinki, el otro médico, prestos a discutir acaloradamente sobre cómo debería afrontarse la situación de emergencia que asola el país mientras juegan al ajedrez, o lidian con sus cuitas y bajas —muy bajas— pasiones. Con ellos, además de la inoperancia, la distancia con los más desfavorecidos —¿endeudarse como nación o paliar la falta de alimentos?— , e incluso el sacar tajada de la debilidad, el autor parece señalarnos que, aunque la muerte suele ser más benévola con las clases pudientes, les llega a todos.

Pese a su concisión, El año del hambre alberga una dureza inusitada, porque el drama familiar se ve agraviado por la mezquindad más execrable, pulsiones violentas y tensiones constantes provocadas por la extrema carestía y el ansia de supervivencia, que con frecuencia soterran la propia condición humana. Y con ello Ollikainen busca «llegar al tuétano» y apelar al lector, mostrando cómo la sociedad se resquebraja, egoísta y temerosa, ante la crisis humanitaria… lo que entronca directamente con la actualidad. Las calamidades y adversidades siempre han existido. Y mirar hacia otro lado o culpabilizar a quienes son víctimas sigue siendo la respuesta de cobardes o seres despreciables —ahora más que nunca—. Una nouvelle convertida en poderosa lección.

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