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3 minutos de magia. Una historia del power pop y la new wave, Carlos Pérez de Ziriza (Efe Eme, 2018)

Autor: | @Bloodbuzzedtwit

La «cosecha» de lecturas musicales en lo que llevamos de 2018 está resultando excelente, y el libro que desgranamos a continuación, 3 minutos de magia. Una historia del power pop y la new wave, del periodista Carlos Pérez de Ziriza, recién publicado por Efe Eme, no sólo continúa la racha, sino que «eleva el listón» unos cuantos centímetros. Y es que uno lleva muchas lecturas musicales a cuestas —y las que nos quedan— pero ¿un libro que se abre con Big Star y prácticamente se cierra con los imprescindibles discos en solitario de Chris Bell y Alex Chilton? ¿power pop? ¿en castellano?… ¡Milagro! ¡Aleluya! Si amigos, no estáis soñando. Estamos ante una obra que todo amante del mejor pop de guitarras no debería dejar escapar bajo ningún concepto.

Con una extensa labor como cronista y crítico musical a cuestas en medios como El País, Efe Eme y sus Cuadernos, Mondosonoro, Cartelera Turia, Rolling Stone, Beat Valencia, El Hype, El Temps o Valencia Plaza, Pérez de Ziriza es autor de libros sobre Morrissey y los Smiths y R.E.M., además de los ensayos Fragmentos de una década. Tendencias, transformaciones y claves del rock del nuevo milenio (Milenio, 2011) e Indie y Rock Alternativo. Historia, cultura y álbumes fundamentales (Ma Non Troppo, 2017). En cambio, en este 3 minutos de magia el madrileño opta por la guía y el listado de bandas, artistas y referencias para estructurar su libro e hilvanar la historia y evolución del power pop y la nueva ola, dos subgéneros del rock habitualmente soslayados por la literatura musical —el primero es un auténtico desierto en nuestro país—. Y la apuesta de Ziriza de dejar a los discos y a sus creadores «hacerle el trabajo» y «hablar» mediante las canciones funciona. Sobremanera.

Porque el catálogo de músicos, combos, temas y trabajos fundamentales que por aquí desfilan es tan apabullante como necesario —que se note cuál es «la chaqueta» de un servidor, por si no había quedado suficientemente claro ya— y, sometidos al ordenamiento y «benévola» clasificación de Ziriza, van configurando una especie de trayectoria, van dejando un rastro certero, algo que podríamos asemejar a una escena, siempre en movimiento y palmaria, constante promiscuidad con la new wave —abriendo paso a ilustres «saboteadores» del pop como Devo, pero también a las hombreras y el horterismo propio de los 80— de ese «cajón de sastre» generoso y apasionante llamado power pop. Una escena quizás algo errática, comercialmente suicida —los éxitos son más bien fugaces, Blondie, Bangles y… umm Police aparte— e injustamente efímera en la mayoría de los casos, de acuerdo. Pero, a fin de cuentas, inequívoca en la búsqueda de ese denostado arte que es encapsular en apenas unos minutos una melodía arrebatadora propulsada por unas guitarras y coronada por un estribillo indeleble.

De este modo, 3 minutos de magia se convierte en todo un periplo histórico-musical, desde finales de los sesenta con Badfinger, Raspberries y los mencionados Big Star, quienes podrían considerarse los abuelos del power pop, hasta por ejemplo los New Pornographers, verdaderamente nuestros días, en lo que es otro elemento destacable del libro, sugiriendo lanzamientos publicados incluso el año pasado, sin olvidarse de un notable repaso a la escena nacional, donde el subgénero siempre ha gozado de una estima especial. Un viaje que tiene mucho de «espeleología musical», con numerosos one-hit wonders que el tiempo —o una discográfica impaciente y avariciosa— engulló, o simples «marginales», «notas al pie» del rock y el pop que nunca dispusieron realmente de una oportunidad. Pero también tiene mucho de «ajuste de cuentas» en positivo a varios «secundarios de lujo», figuras tales como Todd Rundgren, Nick Lowe, o —¡por supuesto!—, los dBs, Split Enz, los Posies o Teenage Fanclub que, por fin, reciben algo del reconocimiento que merecen.

Pero, por encima de todo, 3 minutos de magia es una más que recomendable, inexcusable invitación a la lectura combinada con la escucha. Solo así, la vitaminada y apasionada prosa —¿acaso podía ser de otra forma siendo el power pop su objeto de análisis?— de Ziriza adquiere todo su sentido. Solo acompañando al libro de su correspondiente banda sonora —tenéis un opíparo entrante a continuación, cortesía del propio autor— esta obra, mitad historiografía, mitad reivindicación, encuentra su auténtica razón de ser. Proponer el descubrimiento o la revisitación de un buen puñado de canciones y discos memorables mientras se devora una lectura directa, en apariencia sencilla —pero que se puede ir complicando fácilmente—, intensa y honesta. Como el mejor power pop. Mucho que leer, escuchar y disfrutar, por tanto.

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