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La ola sónica de A Place To Bury Strangers vuelve a sacudir las salas nacionales

Autor: | @indienauta

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Cuenta la leyenda que aún hay a quien le retumban los oídos tras su glorioso (infernal gloria, en todo caso) concierto en el Primavera Club del 2009. La [2] de Apolo se convirtió en una cueva retumbante gracias a A Place To Bury Strangers, a sus guitarras de avispero furioso, a su sobredosis de ruido. Pero para los valientes que no crean la leyenda y quieran certificarla por sí mismos, o para los aún más valientes que se atrevan a retar a los Strangers de nuevo, nuestro país vuelve a acoger tal batacazo sónico en tres ocasiones.


Si en aquella ocasión el trío formado por Oliver Ackermanne, Jono Mofo y Jay Space venía a presentar su debut, bautizado con el más que elocuente nombre de Exploding Head, en algo más de dos años la formación ha tenido tiempo de seguir buceando, nunca mejor dicho, en su sonoridad. Y lo ha hecho dosificando sus nuevos trabajos: en la primavera de 2010 cantaban a la Ego Death en un EP, mientras que el pasado noviembre se publicaba Onwards To The Wall, de nuevo un EP donde brillaba con oscuridad propia, si eso fuera posible, el So Far Away que le sirvió de carta de presentación. Los ritmos de bajo y la estética shoegazer siguieron alentando el trabajo de los neoyorquinos, que no han virado sus preferencias y el próximo junio publicarán en Dead Oceans un nuevo larga duración, que llevará por título Worship. De él ya se puede escuchar un You Are The One fiel a la sonoridad del grupo, con toques krautrock y con el punto artesanal que le da el estar confeccionado con instrumentos creados por los mismos miembros del grupo.

Desde la formación apuntan que, a pesar del revisionismo y mirada noventera inherente a sus composiciones, este nuevo disco tiene la voluntad de presentar su música “tal y como debería sonar en 2012”. Por tanto, y a la espera de comprobarlo con la publicación del trabajo, se presentan tres oportunidades para ver su traslación al directo: el 27 de abril en la Sidecar barcelonesa, al día siguiente en el Ciclo Microsonidos de Murcia, y finalmente el día 29 en El Sol madrileño. Sólo hay un “pero” a la hora de asistir a alguno de estos conciertos: probablemente el público seguirá oyendo zumbidos cuando compre el disco en junio. Pero como reza la sabiduría popular (o podría adaptarse así para la ocasión), “ruido con gusto no pica”.

 

 

 

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