Grimes, “Miss Anthropocene” (4AD, 2020)

Quinto álbum de la artista canadiense

Un disco conceptual sobre la Diosa antropomorfa del cambio climático, o lo que es lo mismo, un demonio/belleza psicodélico residente en el espacio que disfruta del fin del mundo, es algo que, de buenas primeras, da un perezón enorme. Y si a eso le unimos toda esa obsesión por la inteligencia artificial que le ha dado a Grimes en los últimos años, aumentamos el nivel de pereza. Pero, la artista canadiense, siempre cuenta con un as en la manga: sus canciones. Y es que, al final, logra dar con la clave para que éstas funcionen. Y frente a eso, no hay inteligencia artificial que valga. 

Miss Anthropocene” es uno de los trabajos más pop que ha hecho la artista de Vancouver. Incluso es capaz de hacer una canción semi acústica en la que hay un banjo y en la que se atreve a cantar como si de una cantante de pop se tratara. Y la hace con bastante atino, porque ‘Delete Forever’ es uno de los mejores temas del disco. Prueba de ello es que ha salido como single. Eso sí, también es una rara avis dentro del mismo, porque, una vez más, lo que vuelve a primar, es la electrónica. Ya sea fusionada con guitarras de lo más potentes –la ciberpunk ‘My Name is Dark’ es todo un puntazo-, o llevándola al extremo más acelerado y dance, como es el caso de ese huracán sonoro que es ‘4ÆM’ 

A pesar de estar acelerada en algún momento que otro, gran parte del tono del álbum es reposado. De hecho, se podría decir que le ha pillado el punto a un tipo de tema más ensoñador. Solo hay que escuchar esa ‘So Heavy I Fell Through the Earth’ que lo abre, en la que utiliza la electrónica para meterse en terrenos cercanos a la new age –podría pasar perfectamente por una Enya del siglo XXI-. Un camino que también explora en ‘Before the Fever’, que es un poco menos redonda. Pero también le funciona el synth-pop preciosista que aparece en ‘Violence’ o ‘IDORU’, que nos presentan a una Grimes absolutamente melódica, a la que le viene muy bien disfrutar de estos momentos más relajados. De hecho, son dos de los momentos grandes del disco. Incluso, cuando trata de ponerse más oscura y árida, le sale ese punto más melódico. Es el caso de ‘You’ll Miss Me When I’m Not Around’, en la que potente batería del principio, va perdiendo su protagonismo a media que pasa la canción. Y todo por unos teclados que vuelven a ser de lo más ensoñadores. 

No todo son buenas noticias en “Miss Anthropocene”. ‘Darkside’ intenta ser claustrofóbica y mal rollera, y se queda en insoportable y en un dolor de cabeza asegurado. Y la épica sucia de ‘Before the Fever’ termina resultando excesivamente simplona y aburrida. Pero bueno, tan solo son dos momentos bajos de un disco que, en su mayor parte, es sobresaliente. 

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