Escuchando a The Doors, Greil Marcus (Contra Ediciones, 2012)

Tras la reciente desaparición de Ray Manzarek, teclista y cofundador de The Doors, después de una larga lucha contra un cáncer de vesícula, el pasado 20 de mayo, en Indienauta pensamos en rendirle nuestro humilde homenaje a través de uno de los libros más recientes y singulares sobre la mítica banda californiana publicado en nuestro país -de nuevo, gracias a la magnífica labor de Contra Ediciones-. Nos referimos a Escuchando a The Doors, de Greil Marcus. Todo un viaje a una época, pero sobre todo a la mente de un crítico.

Que Greil Marcus se ha convertido en un “tótem” de la crítica musical por méritos propios no se pone en duda. Su sabiduría musical y sus conocimientos de la cultura popular norteamericana son simplemente apabullantes. Y su prosa demuestra una pasión ilimitada acerca de lo que escribe. Ambas características quedan reflejadas en esta obra, en la que, partiendo de varias canciones de The Doors, desglosa no solo la música e historia del mítico cuarteto liderado por Jim Morrison, sino también la época y sus repercusiones culturales, tanto en los años de apogeo y declive del grupo -que en realidad se reduce a cinco años, de 1965 a 1970- como a períodos mucho más recientes. Prepárense para encontrarse tanto referencias a Elvis Presley como a Lady Gaga, del Pop Art a Dick Tracy, de Oliver Stone -lo siento pero defender su película sobre la banda es demasiado- a Bill Murray pasando por Charles Manson.

Sin embargo, el exceso de erudición, así como las personalísimas y muy desordenadas digresiones contenidas en cada capítulo a veces convierten a Escuchando a The Doors en un libro farragoso. No me entiendan mal, hay cuantiosas y muy poderosas reflexiones en este trabajo, siendo brillantes sus opiniones sobre el papel de los medios o el devenir y la creación de los mitos -la construcción mental colectiva de los sesenta- en las sociedades modernas. Y cada vez que Marcus “se enfrenta” a una canción de la banda, uno no puede más que admirar su entusiasmo. Pero al acabar de leer este libro la sensación que queda es que Greil Marcus, sus audaces y sólidamente fundamentadas ideas, son el centro de la obra. No The Doors.

Como testigo presencial de la evolución de la banda, Marcus tiene un talento incomparable para escribir sobre su música. No se anda con remilgos si cree que debe “atizar” a la banda cuando la interpretación/grabación no daba la talla. Y a través de sus sensaciones oyendo/viendo a Morrison y cía., es capaz de enseñarnos que The Doors vivieron en una contradicción permanente, como individuos y grupo. Y que esa contradicción, que revela mucha más oscuridad que nuestra idea de esa década “inalcanzable”, la seguimos arrastrando hoy en día. La función de todo crítico -en este caso musical- es crear opinión y con ella debate. Pocos mejores que Greil Marcus en ese sentido. Ahora es tarea de cada lector juzgar cuántas de dichas sensaciones son compartidas, reveladas o, por el contrario, discutibles.

 

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