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Entrevista Röyksopp & Robyn

Autor: | @D_Zorg

Realeza no solo en la electrónica sino en toda la industria musical de su natal Noruega, Röyksopp y Robyn, dos figuras con consagrada pero entrelazada trayectoria, se unieron en la creación de un EP titulado “Do It Again”.

Tras su paso por España como parte del SONAR, esta fina mezcla de electrónica contemporánea compartió sus impresiones de la industria moderna, su valor dentro de la cultura escandinava, lo que más rescata de este lanzamiento en conjunto y ¿por qué no? ¡El mundial

¿Tienen un estándar en particular al momento de dar el paso de un álbum a otro?

Svein Berge: No tenemos un estándar. Simplemente corremos con lo que sucede y dejamos que fluya una vez dentro del estudio, pero obviamente evitamos hacer réplicas de lo que hayamos hecho en el pasado. Es pretencioso pero le da cierta longevidad al canon de música.

Robyn: Mirando hacia atrás, una vez dentro del estudio escuchando las primeras mezclas es fácil pensar que todo fue pre-calculado y producto de una precisa metodología en busca de un sonido particular, ¡pero no! No fue para nada así.

Este EP fue resultado de toda la emoción que compartimos al hacer algo juntos y, como todos nosotros lo hicimos en medio de otros proyectos, tuvimos una libertad de hacer simplemente música; de hacer algo que no pertenece a un espacio o tiempo en particular que adquirió su propio significado. Una progresión natural.

¿Serían capaces de señalar el factor o el elemento en su trabajo que reconocen como la meta a llegar en una canción

Torbjørn Brundtland: Es particularmente difícil, inclusive molesto llegar a ese punto. No me gustaría decir que, en nuestro caso, somos ‘perfeccionistas’, sino que más bien somos ‘autistas’ cuando se trata de la concentración y dedicación que ponemos al proyecto. Nos enclaustramos dentro de nosotros hasta que sea lo que queremos que sea.

Rodeados de computadoras siempre podemos ‘re-visitar’ lo que hacemos y hacer aún más difícil el decidir cuando algo está terminado y después, cuando te das cuenta que las posibilidades de modificarlo y cambiarlo son ilimitadas, todo es aún más difícil.

Robyn: Yo soy la que decide cuando algo está terminado.

Svein: Si, estoy de acuerdo.

Si tuvieran control sobre cómo la prensa y las tiendas catalogan su música, ¿cómo lo llamarían? ¿A qué anaquel pertenece ‘Do It Again’?

Svein: Si, mira, este es el momento en que las cosas se ponen pomposamente arrogantes, ‘pedantes’ por decirlo así. Y bien, no creo que sea posible etiquetar o catalogar lo que hace Röyksopp más allá de ‘Röyksopp’. Creo que tiene su propio espacio y no tiene una contraparte con la que valga ser comparada, pero vaya, ese realmente es mi manera de pensarlo y soy honesto.

Debo recalcar que si lo llamas ‘techno’ estás muy perdido, y que si lo llamas ‘house’ también estás equivocado, lo mismo con el término ‘EDM’ y así subsecuentemente. Creo que tenemos un elemento en nuestra música que la hace ‘Röyksopp’ y nada más.

Robyn: Creo que una etiqueta que a mí me gusta, que sea abierta o que al menos me siento cómoda con decirla por sus distintas interpretaciones, es ‘pop’. Claro que es también un poco arbitrario para el proyecto, debido a sus raíces en la electrónica.

Jugar con el entendimiento y concepción de la música pop es muy divertido, creo que ‘Do It Again’ es una gran canción pop. Si tuviéramos miedo a jugar en esos terrenos no llegaríamos a los distintos resultados que ofrecemos en este álbum, como ‘Monument’, que parte del formato tradicional de canción ‘pop’, pero va todavía más allá.

Torbjørn: Si claro, por ejemplo, llamar ‘techno’ al álbum “Senior” sería muy raro, pero ‘pop’ no está tan disparatado… al final, creo que Röyksopp está ahí como una opción en la música electrónica.

Hoy en día la gente joven que entra a la electrónica se va por lo obvio, lo primero que encuentra, y eventualmente se va a los sub-géneros como un curioso coleccionista y estoy orgulloso del nivel de opción en ese menú que es Röyksopp.

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El que “Melody A.M.” hubiera sido nombrado por el periódico Verdens Gang cómo ‘El Álbum de la Década’ en Noruega a finales de los 2000’s, ¿ayudó a que creciera su industria electrónica o de alguna manera fue un punto positivo para el género en un país que se cree ofrece solo metal?

Svein: Si, vaya. No sé por dónde empezar con eso. Claro está que eso fue una lista arbitraria de popularidad, que en diez años de eso seríamos otro asunto para ellos. Personalmente no presto mucha atención a esas listas, no sé qué realmente signifique para mí pero debo reconocer que es un gran honor que uno de tus trabajos obtenga tal distinción.

Torbjørn: Creo que nadie quiere realmente aprender de lo que hicimos, desde un punto de vista en la industria. Sí alguien nos preguntara ‘¿cómo lograron que un álbum de electrónica sea nombrado lo mejor de la década en noruega?’ se los diríamos con gusto, pero nadie quiere escuchar. La historia es plana y simple: aférrate a tus armas, a lo que crees y continúa el trabajo duro. Deja que la música sea tu verdadera meta… pero la gente no está interesada en esas cosas.

Svein: Totalmente de acuerdo con Torbjørn, pero reitero, es cuestión de preferencias arbitrarias, tu puedes creer que lo mejor de Noruega es “Scandinavian Leather” de Turbonegro pero otros dicen que no, que es “Melody A.M.”. Por eso digo que las listas son ridículas, redundantes, y sin un fin real.

El hecho de que un acto europeo, específicamente uno francés como Daft Punk sea tan grande hoy día en Norteamérica, ¿creen que signifique una especie de victoria sobre su mercado?

Svein: Desde esa perspectiva, creo que significa más para la audiencia norteamericana que para los europeos, o siquiera los franceses. Porque, quiero pensar, el que esté al tope en las listas de popularidad y gane premios oficialmente abre una puerta para la electrónica contemporánea o lo que sea que vaya detrás de la primera camada de EDM.

El que haya un álbum de electrónica celebrado a ese nivel en la prensa norteamericana, quiero creer que ha despertado un interés que eventualmente llevará a otros niveles de música en su mercado.

Robyn: Pienso que definitivamente es un pasaje en la historia de la música electrónica que le pertenece a Estados Unidos. Es increíble que abrace el EDM, que un país que por tantos años se haya encargado de renegar algo que prácticamente inventó, ahora lo tenga como una de sus industrias más fuertes en la música. Nunca les gustó el techno, el house o el disco, y por primera vez en la historia de Norteamérica abiertamente los acepta como parte de su cultura.

Ahora, para ustedes ¿quién debió realmente llegar a la final de Brasil 2014?

Torbjørn: Paso.

Svein: Vaya, Noruega evidentemente no calificó… y… caray, es de hecho una muy buena pregunta porque, no me gustaría decir que España ya que sería demasiado fácil, pero me gusta mucho la eficiencia alemán en cuanto a fútbol se refiere. Los alemanes deberían llevarse la copa.

Robyn: Yo digo que Inglaterra. No sé si las condiciones climatológicas o la alineación fuera la que les valiera un desempeño tan malo, pero yo quiero que ganen ya que tiene rato que no están en una final. Me gustaban realmente sus titulares y si, debieron estar en la final.

 

 

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