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Entrevista con Russian Red

Autor: | @indienauta

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“En un segundo disco es preferible no arriesgar mucho o corres el riesgo que no se te entienda”


El sol de la Fuerteventura que da título al nuevo disco de Russian Red es el mismo que baña las composiciones del segundo trabajo de Lourdes Hernández, tras el éxito de I love your glasses: ecos de los años 50, composiciones pop que remiten a los girl groups como las Shangri - Las, arreglos de reminiscencias británicas y dulces melodías son los elementos que se han barajado para dar a luz a un trabajo editado por Sony, y lanzado al mercado en una gira internacional que está enfrentando a la madrileña a públicos tan dispares como los de Taiwán, Dinamarca o Suecia. Y aunque ella confiesa tener la obsesión de parar su carrera en un futuro no muy lejano, el presente no puede verlo más de color de rosa que el que tiñe Fuerteventura.

Has contado que tras el enorme éxito de I love your glasses, y de la gira maratoniana que lo sucedió, tenías muchas ganas de entrar a grabar un nuevo trabajo. Y por lo que dices, ha sido una experiencia estupenda.

Es exactamente así, la verdad es que me siento muy afortunada por haber podido grabar un disco en las condiciones en las que lo he hecho. Reconozco que incluso desde antes de entrar al estudio se estaba generando un caldo de cultivo muy positivo, y desde que lo publiqué solamente me ha reportado cosas buenas. Así que eso me ha ayudado a disfrutar de mis propias ganas de tener un nuevo trabajo en la calle, y a plantear la gira de un modo muy distinto a como las había vivido hasta ahora.

Tanto, que incluso has afirmado que éste es el disco que hubieras querido publicar antes.

Cada cual tiene su particular nivel de exigencia con lo que hace, pero es verdad que con el primer disco no tenía ni idea de dónde me metía. En cambio ahora ya tenía la experiencia previa de grabar y de una gira de dos años, que seguramente me faltaba en mi debut. Ahora me siento más suelta, más cómoda y confiada, y creo que eso se trasluce tanto en la grabación como en los directos. ¡O eso espero!

Lo que sigue en la línea del anterior trabajo es que sigues tratando temáticas sencillas, con líricas igualmente desacomplejadas. En alguna ocasión has manifestado que lo que haces es pop, no cultura, y que estás cómoda enmarcada allí.

Lo cierto es que me ha costado cierto tiempo sentirme plenamente cómoda con lo que hago, con mi trabajo, y no solamente a nivel de contenido sino sobre todo en los directos. Hay personas que nacen para el escenario y hay gente que se van haciendo con él; yo soy claramente del segundo tipo, para mí esto es un proceso y me encuentro, todavía ahora, plenamente inmersa en él. No me resulta algo inmediato el hecho de estar sobre el escenario y exponerme al público.

Este trabajo lo ha producido Tony Doogan (Belle & Sebastian, Mogwai, Carl Barat) y han participado en él diversos músicos de Belle & Sebastian, pero en principio tenías en mente a Dave Fridmann (Mercury Rev, The Flaming Lips, Low). ¿Cómo crees que ha terminado influenciando esta decisión en la sonoridad del disco?

Tenía las bases grabadas, y tenía bastante claras las referencias musicales que sabía que quería que estuvieran en él, así que un productor u otro en lo que podía influir era sobre todo en la atmósfera musical del disco, en su trasfondo. Visto con perspectiva estoy muy contenta con este cambio, y creo que ha sido positivo porque en un segundo disco es preferible no arriesgar mucho, dado que de cara al público corres el peligro que no se te entienda. Así que sin duda, he disfrutado de hacer un trabajo para todos los públicos.

La producción es más pulida, más “británica”, que la de tu primer disco.

Las canciones suenan a un pop nostálgico reciente, sí que recuerdan de algún modo a los ecos de Belle & Sebastian pero no de un modo flagrante, que chirríe. En cambio, sin duda si hubiera trabajado con Dave todo el tono sería más crudo, hubiera sido una atmósfera completamente distinta.

Con el furor de las listas de “lo mejor del 2011”, Fuerteventura y diversos de sus temas se han colado en varias; también fuiste nombrada artista española para la MTV. ¿Le damos demasiada importancia a los premios y menciones?

Te planteas la naturaleza real de un premio cuando vas a una gala y ves todo el despliegue que implica; eso te hace reflexionar sobre qué es lo que se valora y de dónde sale el premio, si es para quien lo recibe o para las personas que generan consumo entorno a él. Y sí te hace ilusión el reconocimiento, y creo que miente quien dice que no es así, pero el reconocimiento más real y valorable de un modo objetivo es el que sientes cada noche tocando delante de tu público, el que te sigue y te da calorcito. Sentirme respetada y valorada es, para mí, el auténtico premio.

Ya que sale el tema el comentario es inevitable; tus declaraciones sobre tu posicionamiento político generaron un gran revuelo, incluso los medios no estrictamente musicales se hicieron eco de ellas. Hablando de reconocimiento, ¿sentiste que desde el entorno musical no se te estaba apoyando?

No lo sentí así en absoluto, dado que con la gente con quien trabajo y los músicos con los que me relaciono siempre nos respetamos y nos alegramos de coincidir. Quizá al principio no me sentía parte del panorama musical español y cuando me preguntaban por las relaciones entre músicos, sobre compañerismos o rivalidades, no sabía qué decir porque objetivamente no era parte de él. Pero ahora, como parte del gremio, puedo decir sin miedo a equivocarme que hay un montón de músicos con los que he compartido grandes momentos y me siento afortunada por ello.

El disco se publica en Chile, México, Francia, Dinamarca, Taiwán o Corea, entre otros países; es un proyecto muy ambicioso para Sony. ¿Crees que tus raíces poco identificables musicalmente facilitan un lanzamiento internacional semejante?

En una multinacional nunca se había trabajado un proyecto en inglés que surgiera de España, y creo que Sony tiene un modo bastante único de trabajar en este sentido. Me ha sorprendido mucho poder ir a Taiwán o Suecia y ver el interés por parte de la gente del sello en este lanzamiento, porque nunca habían desarrollado un proyecto así con alguien que viniera de nuestro país, y les veo realmente muy implicados con la propuesta. 

Tras tu accidentada salida de Eureka, tu anterior discográfica, y con el buen trato que afirmas estar recibiendo de Sony, no formas parte de aquellos que hablan de las multinacionales como del demonio y de los pequeños sellos como de los que miman más a sus artistas.

Sinceramente, creo que podrías preguntarles a muchos músicos del panorama independiente español y estarían de acuerdo conmigo que hay unas cuantas discográficas pequeñas que se aprovechan de la situación, o en el hecho que a menudo hay desavenencias. Mi caso fue solamente uno, muy concreto, en el cual los problemas llegaron porque mi primer trabajo tuvo buena acogida y se le prestó mucha atención en un cierto momento. Desde mi propia experiencia, creo que los problemas se dan más con los sellos pequeños que con las majors.

Ahora se te ve satisfecha, pero a pesar del buen momento en el que te encuentras, en alguna ocasión has afirmado que tienes la obsesión de encontrar el momento de parar tu carrera, y que querrías formar una familia no muy tarde.

Cuando afirmo que quiero parar es porque querría mantener la pureza de la música y de mi relación con ella, a nivel profesional. Sé que siempre querré hacer canciones, aunque sea solamente para mí, pero no sé qué haré en un futuro. Quizá me apetecería volver a la universidad, sin duda quiero tener hijos, y profesionalmente seguramente querré probar otras cosas. Por ahora tengo canciones nuevas, aunque solamente en formato de maqueta, pero lo que tengo claro es que por ahora me tengo que centrar en Fuerteventura y en la gira que está implicando.

¿Qué ha cambiado en ti en estos tres años que separan I love your glasses de este trabajo?

Si para cualquier persona de mi edad tres años son un mundo, imagínate si además implican entrar en una vorágine similar a la que he vivido. A los veintipocos, sé que es una fortuna tremenda encontrarme en el lugar en el que estoy, pero siempre intento tomarme tanto las cosas buenas como las malas con una cierta distancia. No me gusta darle una importancia extrema a nada, prefiero relativizar por si acaso.

 

 

 

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