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Entrevista con Neil Hannon, The Divine Comedy

Autor: | @indienauta

neilhannon

“Soy un señor mayor atrapado en el cuerpo de uno de mediana edad: escucho a Ravel, leo ante la chimenea, bebo jerez y fumo en pipa”

Por Marta Pallarès

El irlandés Neil Hannon lleva desde principios de los 90 siendo el divino, liderando una banda que ha sufrido innombrables cambios en su formación al largo de 10 discos, pero que siempre ha mantenido como constante la lírica irónica y sus melodías de pop de cámara. Consciente de ser el alma de The Divine Comedy, inició hace tres años un proyecto de giras en solitario en las que repasa con una mirada desnuda Casanova, Fin de Siècle o Gang Goes The Knighthood, último disco de la banda hasta la fecha. Ahora este tour le ha traído de nuevo a nuestro país en unas veladas de aroma cabaretero donde luce talento musical pero también escénico: y es que hace mucho tiempo que Hannon es un showman que juega al despiste vistiéndose de dandy.


¿Redescubres  tus canciones cuando las tocas en acústico, o las sientes exactamente igual pero con un vestido distinto?

Lo que están es más desnudas, ¡pero realmente quien se siente más desnudo presentándolas así soy yo! (ríe) Me da la sensación de estar en un circo, da miedo pero a la vez es muy divertido. Lo gracioso es que llevo unos tres años actuando en solitario y ya casi ni me acuerdo de cómo era hacerlo con una banda, pero lo que no olvido es la sensación que estar con un grupo era mucho más relajante. Tener personas detrás de ti en quien poder apoyarte te da tranquilidad.

Miedo… ¿por qué?

Ahora tengo que pensar constantemente dónde poner los dedos en las teclas del piano, qué frase viene a continuación, si estoy afinando o no… pero es muy satisfactorio. Actuar solo me permite desarrollar una relación con la audiencia muy especial, hasta permitirme parar a media canción para hablar con el público si así lo deseo.

Realmente, tu imagen de dandy es incluso más notoria en este tipo de conciertos en solitario. ¿Disfrutas en este rol tanto como aparentas?

Intento no actuar, no interpretar ningún papel, pero supongo que es imposible no ser una caricatura de ti mismo, aunque sea ligeramente, cuando subes a escena. Cuando tocas nada es tan natural como en la vida real, enfatizas ciertos rasgos de ti mismo: eres diez veces tú. ¡Aun así, sigo sin entender por qué la gente disfruta tanto con ello! Y también, a pesar de los años, tampoco entiendo por qué se me sigue asociando a esa imagen de gentleman británico cuando yo soy irlandés: incluso las bandas de brunch llevan traje ahora, así que quizá debería empezar a plantearme subir al escenario a tocar el piano con vaqueros y camiseta (ríe).

Lo que está claro es que épocas complicadas como la actual, es el momento idóneo para reducir el formato de los conciertos. ¿Te resulta más sencillo estar de gira así?

Primero eran los discos los que no se vendían, y los conciertos eran el modo de ganar dinero; luego llegó el momento en el cual la gente empezó a no asistir a las salas, o las salas a no programar actuaciones, no lo sé. Así que también fue el momento, financiera y artísticamente, de lanzarme al proyecto en solitario. Claro que hubo una razón económica, no lo negaré, pero no fue tanto el deseo de hacer dinero como el de tocar.

Has comentado que desarrollas proyectos paralelos porque empiezas a estar cansado de The Divine Comedy. Podemos esperar material nuevo pronto… ¿o alguna vez?

¡Dios, sí! Nunca pararé de escribir música, es para lo que vivo. Simplemente, he aparcado algunos proyectos. Por ejemplo, hice recientemente un disco sobre cricket y estoy trabajando en el segundo: sé que muy poca gente querrá eso, pero me lo pasé tan bien con el primero que me apetece mucho volver a ello. Y en realidad tampoco hace tanto que publiqué el último disco con The Divine Comedy, ¿no? Son sólo dos años, quizá el próximo saque algo nuevo.

Siguiendo en esta línea, tu adaptación del musical Swallows and Amazons ha funcionado mejor que bien. ¿Ser padre es un requisito para desarrollar un proyecto parecido?

Podría haberlo hecho sin la experiencia de la paternidad, pero sin duda habría surgido algo muy distinto. Algo, seguramente, mucho más sexy. (ríe)

¿Es que no se puede ser sexy siendo padre?

No sé si no se puede… lo que tengo claro es con el tiempo que se convierte en algo mucho, mucho más difícil.

Como sea, afirmas que naciste siendo un viejo atrapado en el cuerpo de un hombre joven. Ahora ya tienes 40 años: ¿cuándo crees que alma y cuerpo estarán en harmonía?

Bueno, para ser honesto, ahora ya soy un hombre mayor en el cuerpo de uno de mediana edad: quizá todo se equilibre cuando llegue a los 70 (ríe). Pero soy de verdad muy, muy viejo: me gusta sentarme en mi sillón, escuchar a Ravel ante una buena chimenea, estar rodeado de perros, beberme una copa de jerez y leer un buen libro, y fumar en pipa. Se me ocurren pocas cosas más agradables que esa imagen.

No será para tanto: en el Jack Daniel’s Set en la Button Factory, te pidieron que versionaras un álbum a tu elección, y escogiste el debut de Vampire Weekend. Lo que en principio, para el público y para esa imagen que cultivas, podría parecer una decisión extraña.

Sé que mucha gente estaba escogiendo lo típico, clásicos de Dylan y cosas por el estilo. Pero preferí inclinarme por algo que me excitara genuinamente, y el de Vampire Weekend ha sido uno de los pocos discos de los últimos diez años que realmente me ha hecho sentir las mariposas en el estómago de cuando era adolescente. Es un disco maravilloso, formado por canciones cortas y llenas de diversión, en las que además siento una influencia barroca muy potente. Es un trabajo intrincado y muy inteligente.

En todo caso, ¿por qué tantos proyectos paralelos?

No es tanto por aburrimiento como por las ganas de hacer de todo. Me gusta retarme y ver si puedo hacer cosas que se supone que no debería: por ejemplo, me atreví y vi que sí, puedo escribir un musical. En cambio, la Opera House de Londres me dio la oportunidad de componer una ópera corta; la escribí, me senté en el palco y vi que era divertido, que la gente venía a verla, pero ahora sé que es algo que no puedo hacer y salir airoso. Me sobrepasa. Pero de no haberlo probado, nunca lo habría sabido.

Finalmente, una pregunta que quizá muchos de los lectores de Indienauta nos hayamos planteado en alguna ocasión: ¿es más difícil ligar en una Indie Disco que en otra, o es tan complicado (o fácil) como en cualquier otra parte?

Es muy fácil… en mi imaginación (ríe). Para serte sincero, apenas he ido a discotecas indie; cuando era un adolescente vivía en medio de la nada y no había nada parecido a eso. Bailaba Jennifer Rush o Def Leppard, que era todo lo que había, y si tenías mucha suerte quizá ocasionalmente pinchaban Lovecats de The Cure, pero por lo general era horrible. Además yo era muy tímido, así que confieso que mis canciones hablan de la vida tal y como me gustaría que fuera, no de cómo es ni de cómo era. Cuando un escritor crea una novela no tiene porqué haber vivido todas las experiencias que relata en ella, y es lo mismo que hago yo con mis canciones: eso es lo que llamamos imaginación.

 

 

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