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Entrevistamos a Local Natives

Autor: | @MaxenceDodi

Recuperamos una conversación que tuvimos con Kelcey Ayer, vocalista y teclista de Local Natives durante el festival francés de La Route Du Rock (Saint Malo). El grupo de Los Angeles estará tocando este sábado 16 en la sala madrileña Joy Eslava. Una cita que no te puedes perder.

– Vuestro primer LP, “Gorilla Manor”, se publicó en 2009 y recibió una gran acogida de crítica y público. ¿Podíais anticipar ese éxito u os cogió totalmente desprevenidos?

Kelcey Ayer: Era imposible anticipar tal acogida, pero obviamente confiábamos en nuestro potencial. Sabíamos lo mucho que habíamos trabajado en ese disco, y que contenía canciones que podían llegar a conmover a cierto público. Nos cogió algo por sorpresa que su éxito fuera casi mundial, nosotros nos conformábamos con lograr algo de éxito en EE.UU., pero tuvimos la suerte de tocar en muchos países, en salas cada vez más grandes, y disfrutamos mucho del momento. Fuimos unos afortunados con ese primer disco.

– Parece que ahora ya no se hacen las comparaciones que antes se hacían con Local Natives, ¿Sentís que ya no sois el grupo que solíamos decir que se parecía a Fleet Foxes y Vampire Weekend?

Kelcey Ayer: Creo que la prensa siempre necesita, o recurre, a comparaciones para poder ilustrar mejor su sentimiento sobre un grupo, a veces parecen algo fáciles, pero mira, los dos grupos que has mencionado son dos muy buenos grupos, así que creo que sería injusto quejarse de ello. Tenemos nuestra propia personalidad, la cual reafirmamos con este nuevo disco “Humming Bird”, y sí, es verdad, ya no se nos pregunta sobre si escuchamos bandas como Fleet Foxes o si son una influencia, creo que la gente ha captado ahora que Local Natives puede vivir y sobrevivir sin necesidad de comparaciones. Te diría también que una comparación no tiene por qué ser negativa, no es una definición, hasta a veces podríamos pensar que si ya no te comparan con nadie es que ya no existes (se ríe)… ¡Seguimos aquí, existiendo y más vivos que nunca!

– El primer disco de una banda siempre es algo muy especial para el propio grupo, ¿Qué es entonces el segundo?

Kelcey Ayer: Es algo diferente. Con el primer disco te sientes algo afortunado de poder sacar adelante tu proyecto, es especial, sí, no sabes a dónde vas. Para este segundo disco, sigue siendo algo muy especial, pero existe cierto miedo, cierta presión que sin duda no existían cuando publicamos “Gorilla Manor”. Sabemos que la gente nos espera, no tenemos miedo al fracaso, sabemos que hemos hecho un buen trabajo, a nosotros nos gusta muchísimo, pero nos decepcionaría si de alguna manera nos volviésemos a conectar con este público que nos sigue desde el principio…

Interrumpe una llamada telefónica en el móvil de Kelcey: ¿Quién me puede estar llamando?, ¡si estoy en Europa! ¡Ostras, es mi padre! (se ríe), ¿Por qué me llama?

– ¡Cógelo si quieres!

Kelcey Ayer: No tranquilo, no te preocupes, sigamos con lo nuestro (sonríe)…

Kelcey Ayer: Para seguir con lo que te estaba contando, decidimos tomar todo el tiempo que fuese necesario para estar seguros de que lo que íbamos a publicar nos correspondía, no queríamos sacar algo por sacar algo y aprovechar el éxito del primer LP. Para muchos, les parecerá que tomamos mucho tiempo, pero al final solamente le dedicamos un año al disco, entre giras propias y teloneos para otros grupos, se nos pasó el tiempo volando…

– ¿Se decide cuando hay que empezar a componer una canción o un disco o es algo que surge en cualquier momento?

Kelcey Ayer: Para este disco, “Humming Bird”, empezamos a trabajar sobre ello al terminar una gira junto a Arcade Fire, ahí por el verano del 2011. Como componemos todos en la banda, empezaron a surgir ideas que nos enseñábamos los unos a los otros, y empezaron a formarse canciones. Dejamos de girar, ya que no teníamos ningún concierto a la vista y nos centramos en la composición; encontramos un local en Los Angeles, que llegamos a convertir en algo así como un estudio. Pasábamos 12 horas al día ahí, trabajando sobre las ideas que teníamos, y eso duró casi nueve meses.

– La gente suele fantasear mucho sobre la vida en la carretera de los grupos de música, ¿Fue vuestra realidad en la carretera tan guay como lo podíais imaginar?

Kelcey Ayer: Como con la mayoría de la cosas en esta vida, tiene cosas geniales como otras cosas no tan geniales… Es definitivamente un estilo de vida, él cual es extraño y único… Durante décadas, entre los 60 y los 90, los grupos ganaban mucha pasta yéndose de gira por el mundo, teniendo un modo de vida extravagante, es lo que creo que fascina a tanta gente, pero te puedo decir que sea nuestro caso. La cosa no es tan glamurosa. No nos podemos permitir mucho lujo a la hora de girar, aunque las cosas van cambiando y mejorando poco a poco. El verano pasado fue la primera vez que pudimos irnos de gira por Europa teniendo nuestro propio tour bus, lo cual es para nosotros un gran avance a nivel de comodidad en los desplazamientos y para intentar descansar lo máximo que sea posible entre dos etapas.

– Parece cada vez más complicado el poder llevar a cabo una vida como músico, pensar en planes de carrera, en dedicar tu vida a ello… ¿Os veis vosotros haciendo esto toda la vida a pesar de las dificultades del negocio?

Kelcey Ayer: Somos amigos antes de ser unos chicos que tocan en la misma banda, y compartimos esas ganas de seguir creciendo como grupo todos juntos. Hace ya mucho tiempo que compartimos experiencias a través de la música con esta banda, y ser lo que queremos seguir haciendo. Creo que el camino que hemos emprendido hasta ahora es el correcto, y deseamos llegar lo más lejos que sea posible. Seguro que nos encontraremos con muchos obstáculos por la carretera, pero nos mueve la música, no nos imaginamos dedicarnos a otra cosa que no sea este arte.

– Abristeis conciertos para banda como Arcade Fire y The National, ¿Qué sacastéis de esas experiencias al lado de grupos tan reconocidos?

Kelcey Ayer: Primero son bandas que nos encantan, y fue un honor para nosotros que nos eligieran para irnos de gira con ellos. Grupos como ellos suelen ver las cosas en grande, y nosotros éramos unos novatos, no satisfacíamos con poca cosa, que sonase bien la banda, que tocásemos bien, pero ellos no, quieren más, ven más allá, cuidan cada detalle, el lightshow, la decoración en el escenario. Estar a su lado te hace pensar que tienes que empezar a pensar las cosas en más grande, que puedas controlar todo, pero que sea a una escala global para ofrecer una experiencia enorme a tu público. Para esta gira, tenemos a un técnico de luces propio, ya es otro avance para nosotros, que nos permite pensar en el concierto como un show tanto en lo musical como en lo visual. Vamos poco a poco, pero está claro que aprendes mucho cuando compartes gira con artistas del calibre de Arcade Fire o The National.

– “Humming Bird” fue producido por Aaron Dessner, imaginamos que es otro de los encuentros importantes que permitió la gira junto a The National.

Kelcey Ayer: Eso es, lo conocimos durante la gira cuando abrimos para ellos, sí… Son gente genial, nos ayudaron mucho, y nos acogieron como a su propia familia. Hablábamos mucho con Aaron y conocíamos el trabajo que había hecho con The National, pero también en el último disco de Sharon Van Etten, estábamos convencidos de que podía aportar algo a nuestra música. Sabíamos que era un hombre muy capaz en el estudio, mostró mucho interés en querer trabajar con nosotros, le gustaba mucho el grupo ya antes de compartir gira. Al finalizar la serie de conciertos con The National, teníamos que tomar una decisión en cuanto al productor del disco, barajamos una serie de nombres, pero el de Aaron parecía ser el que más nos motivaba, porque es también músico, no queríamos solamente a un productor, buscábamos el quinto miembro de Local Natives. Vino a vernos a Los Angeles, empezó a tocar algo con nosotros, comunicamos mucho y sentimos que el trabajo se iba a hacer de manera muy sana con él, y el resultado final nos encantó.

– “Humming Bird”, un nombre de pájaro para dar un título a vuestro segundo disco. ¿De dónde surge la idea?, ¿Tiene algún significado especial que nos puedas desvelar?

Kelcey Ayer: Pues sí, tiene un significado muy especial para mí, es una especie de homenaje a mi madre que falleció el año pasado. Utilizamos esta palabra en la canción “Colombia”, la cual tiene un significado muy personal para mí. El álbum en sí es muy personal para todos nosotros, y a la hora de pensar en un título para el disco, propuse eso a los chicos, como te decía, un homenaje a mi madre. Tiene mucha fuerza esa imagen de un pajarito tan pequeño capaz de batir las alas tan rápido, y si se para, tiene que bajar su ritmo cardíaco sino se muere. Muy fuerte, pero a la vez muy frágil. Veíamos esa imagen como muy apropiada para darle un nombre al disco.

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