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Entrevista con Alberto Guijarro – Director del Primavera Sound

Autor: | @indienauta

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“Ha llegado el momento en el cual el Primavera Sound o no puede crecer más, o no nos gustaría el modo cómo lo haría”

Alberto Guijarro habla reposadamente, con calma y midiendo cada palabra. Bien lo saben los miles de seguidores que cada año se muerden las uñas siguiendo online una rueda de prensa donde, como caramelos, se desenvuelven los secretos mejor guardados del festival independiente por excelencia de nuestro país: el Primavera Sound. Uno de los pocos, por no decir el único, donde el público da su voto de confianza comprando a ciegas la entrada, a menudo con 8 o 9 meses de antelación y sin ningún nombre en el cartel. Pero el comedimiento de su codirector, junto a Gabi Ruiz, se desmorona en cuanto empieza a hablar de lo que realmente importa: no de burocracia, ni de presupuestos ni estructura, sino de música. Es entonces cuando cada apuesta y cada recomendación brotan sin cesar de la boca de Guijarro hasta que se obliga a parar en seco, dándose cuenta que podría no frenarse hasta comentar algo de cada uno de los más de 200 grupos que forman parte de esta edición. Y es que sin la pasión, tanto la de la organización como la sus fieros seguidores, el Primavera Sound que tenemos a la vuelta de la esquina no se hubiera convertido en la referencia internacional que es hoy día. Auténtico trabajo en equipo.  


¿Tras tres años de crecimiento constante en lo referente a público y recinto, este año tocaba descansar?

Por voluntad propia, para facilitar los servicios y porque creíamos que era necesario, este 2012 decidimos plantarnos en los 40.000 espectadores diarios en el Fòrum, como en anteriores ediciones. Nos parecía lo más sensato. Siempre llega un momento en el cual un festival o no puede crecer más, o a la organización no le gustaría el modo como tendría que crecer: y para nosotros, ese punto ya ha llegado. No queríamos ofrecer más días de conciertos en el Fòrum ni ampliar el aforo, así que la única manera que encontramos para seguir mejorando en esta edición era hacerlo en actividades.

Cabe recordar que ya apuntasteis que este año no habría grandes cambios en lo referente al recinto.

Será un espacio muy similar al del año anterior, sólo se resituarán los escenarios Pitchfork y Vice. Por lo demás, en lo único en lo que hemos trabajado ha sido en la ampliación de servicios para conseguir un festival más cómodo para los asistentes, pero no habrá grandes novedades en este sentido.

Las innovaciones se han centrado en hacer una declaración de amor a Barcelona y regalarle los conciertos gratuitos en el Arc de Triomf: Black Lips, The Wedding Present, Veronica Falls… ¿porqué invertir esfuerzo y dinero en algo que, a priori, no revierte en el mismo festival?

El del Primavera en la Ciutat es un binomio que nos gusta. Como programadores nos parecía bonita la idea de dejar que el espíritu del festival se respire en toda Barcelona, y más aún en espacios emblemáticos como el del Arc de Triomf. Hace dos años dejamos de ofrecer los conciertos entre semana en el Apolo porque se nos quedó pequeño, y nos trasladamos al Poble Espanyol; pero el año pasado a las cinco de la tarde también ese recinto estaba ya lleno y 2.500 personas se quedaron en la calle. Como nos preocupaba agotar el Fòrum si programábamos allí un cuarto día de conciertos, nos pareció que ofrecer actuaciones gratuitas era la mejor opción para ampliar la agenda. Eso sí, convenimos que tenía que ser en un lugar especial, y el Arc de Triomf cumplía con los requisitos. Sabemos que no vamos a sacar un rendimiento directo de estos conciertos, pero nos pareció un modo bonito de reafirmar el idilio entre festival y ciudad.

No obstante, el hábitat natural de la música es la sala de conciertos; lo habéis defendido siempre, incluso ante los que dicen que el Primavera copa un espacio demasiado destacado dentro de la programación musical de la ciudad.

Lo tengo tan claro como que aún gestiono el Apolo (ríe). Siempre hemos tenido presentes a las salas, es allí donde tradicionalmente organizamos los conciertos de apertura y clausura y sabemos que son el lugar donde nace todo. Y no solamente en las salas, sino en los bares: creo que es importante contar con un circuito de pequeño formato donde empiecen a rodar las bandas que, en un siguiente estadio, serán las que darán el salto a las salas profesionalizadas.

Ha llegado un momento en el cual en Barcelona es notoria la llegada del Primavera Sound.

¡Hay unas 27.000 personas que se alojan en la ciudad durante el festival, así que el impacto es obvio! En los hoteles, las calles, las tiendas y las terrazas, hemos calculado que el impacto económico del Primavera es de unos 68 millones de euros. Así que esperamos que, ciertamente, se pueda respirar el ambiente de festival en muchos rincones.

Por desgracia, hoy en día Barcelona no es una ciudad donde sea especialmente sencillo programar música en directo. Y vuestras relaciones con las instituciones tampoco han sido siempre fáciles.

Actualmente el ayuntamiento hace una aportación de 120.000 euros al festival, que me gustaría destacar que destinamos básicamente a las actividades del Primavera en la Ciutat; así pues, entendemos que son los organismos municipales los que nos tienen que apoyar cuando se trata de hacer llegar la música a todos estos espacios urbanos. En lo referente a la Generalitat, finalmente conseguimos firmar un acuerdo para la organización del Primavera Pro, un evento que da una repercusión internacional a Barcelona como cualquier otra feria internacional de primer orden. Pero es cierto que la burocracia nunca es sencilla: por ejemplo, hace tiempo que buscamos el apoyo de Promoció Econòmica, que se encuentra tras otras ferias y eventos, porque entendemos que el Primavera es también una oportunidad de negocio que podría generar beneficio para la ciudad. Por desgracia, aún no hemos llegado a ningún entendimiento para ampliar las colaboraciones en este ámbito.

Hablas del Primavera Pro, un apartado que tenéis bastante mimado.

Lo iniciamos casi por casualidad, al darnos cuenta que muchos profesionales y programadores venían al festival aunque fuera a título individual. El interés del sector fue creciendo y nos pareció interesante potenciar un área donde se propiciara el negocio y el diálogo entre diversos actores de este ámbito. Esta es la razón por la cual ofrecemos conferencias, recepciones y mesas redondas; y por la que destinamos el escenario Adidas a nuevas bandas, propuestas por diversos países y bajo nuestro criterio, para que se convierta en una plataforma de difusión de estos nuevos talentos. Además, la novedad de este año es que diversos músicos también ofrecerán conferencias, porque hasta ahora los teníamos algo olvidados (ríe). Por ahora contamos con la participación de Muguruza y Enric Montefusco, así como de Paco Loco; y tendremos algunos más que estamos a punto de confirmar y anunciaremos en breve.

Y aunque es sobradamente conocido, tenemos que hablar obviamente del cartel de esta edición que tenemos a la vuelta de la esquina. ¿Qué líneas de programación habéis seguido?

En realidad son las mismas de siempre. La primera se centra en programar grupos consagrados o que hayan tenido un peso específico en la historia de la música, más allá de si son comerciales o no; la segunda, que para nosotros se ha convertido en una auténtica obsesión, es la de captar nuevas tendencias e ideas del momento: una marca de la casa que se centra en descubrir bandas emergentes. Y finalmente, una tercera en la cual directamente queremos incomodar al público (ríe). Nos gusta que la gente se cuestione el hecho musical; por eso en las primeras ediciones éramos un festival que solamente vivía de pop y rock alternativos, con alguna pincelada de electrónica, pero rápidamente miró más allá. Por ejemplo incluimos a Lluís Llach o a Michael Nyman en el cartel, programamos mucho folk cuando aún no estaba de moda, o este año hemos decidido invitar a unas cuantas bandas de metal.

Que, cabe decir, actualmente es una tendencia de la música alternativa norteamericana.

Nos gusta abrir el abanico de posibilidades y estar atentos a qué pasa fuera de nuestro país. No obstante, lo curioso es que todo el mundo se escandalizó cuando anunciamos la programación de grupos como Mayhem o Wolves In The Throne Room, y en cambio muy pocos se fijaron en el hecho que dentro de estos estilos minoritarios, en esta edición es notable la presencia de representantes de la world music como Afrocubism o Bombino.

Hablas ahora de la reacción del público frente a los anuncios de ciertas incorporaciones al cartel. ¿No genera presión saber que tenéis detrás unos seguidores muy especializados, cada vez más formados gracias a la educación musical y a la facilidad de acceso a la información a través de Internet, con un nivel de exigencia creciente?

En cierto modo es así, pero en todo caso lo único que podemos hacer al respecto es exigimos a nosotros mismos el seguir teniendo la misma inquietud por descubrir, y las ganas de ser sorprendidos. Cada año trabajamos mucho tanto para estar pendientes de los nuevos artistas que van apareciendo, como para no olvidar todos los que vale la pena reencontrar. Mientras mantengamos esta cuota de programación y de sorpresa, creo que podremos estar satisfechos del trabajo que estamos llevando a cabo.

Hablemos pues de apuestas personales. ¿Qué es lo que no se perderá Alberto Guijarro en esta edición del Primavera Sound?

Ahora mismo estoy escuchando muchísimo a Grimes, Chairlift y Washed Out. También me gustan AA Bondy, por lo que personalmente lamento mucho que finalmente cayeran del cartel. Me hace una especial ilusión poder contar con Nick Garrie, que se apartó de la música tras tener un número 1 en nuestro país a finales de los 60, y a quien ahora han convencido para volver a la carga con su combinación de folk y pop, tan orquestral. Wilco siempre son una apuesta segura, y por más veces que les haya visto no me cansaría de ellos. También destacaría a White Denim, y a SBTRKT… ¡y ya paro, porque creo que ya te he dicho demasiados! (ríe).

Anunciasteis en Twitter que participaría en esta edición un grupo que os costó mucho programar, y que conseguisteis tras varios años de persecución.

Efectivamente. Se trata de The Cure, que ya teníamos ligados para el año pasado. El problema fue que la madre de Robert Smith enfermó y por ese motivo se suspendieron todos los conciertos que ya estaban ligados, entre los cuales el nuestro. Hacía muchísimo que íbamos detrás de ellos y nos moríamos de ganas de poderles programar.

Serán, no obstante, uno de los pocos grupos que no repetirán cartel en el Primavera Sound de Barcelona y el Optimus de Porto, con el que este año os estrenáis exportando el modelo de festival fuera de la Ciudad Condal.

Hacía tiempo que recibíamos la visita de diversas ciudades interesadas en acoger un festival mellizo, y también de otras que simplemente venían a Barcelona para inspirarse en nuestro modelo para luego organizar un evento parecido por su cuenta. Pero fue con los representantes de Porto con los que empezamos a hablar en serio, porque es una ciudad muy parecida a la nuestra en muchos aspectos determinantes y que además nos ofrecía un espacio que nos encantó: verde, muy bonito, con bosque… una auténtica delicia. Además la ciudad goza de un espíritu culturalmente muy inquieto, así que nos pareció una buena opción porque además, organizar un segundo festival en Portugal facilitaba el movimiento de las bandas entre los dos puntos.

Además del Primavera Pro, una de las actividades alternativas que más destacasteis en la rueda de prensa de hace unos meses fue la de la feria de cartelismo Flatstock.

El arte alrededor de la música antes de centraba en las portadas de los discos, pero ahora la tendencia es la de los carteles porque están más relacionados con la cultura del rock: condensan el espíritu del “aquí y ahora”. Esta feria itinerante está organizada por el American Poster Institute, integrado por artistas con un nivel brutal, y será la primera vez que pueda verse en toda su magnitud en Europa. Es algo que nos hace ilusiona mucho, porque creemos sinceramente que hasta que la gente no vea la exposición, no se hará una idea real de la dimensión que tiene y de lo especial que es. La muestra podrá verse en primera instancia en el Centro de la Imagen del Palacio de la Virreina, y luego serán los mismos artistas los que venderán sus obras en el Fòrum, repartidos en una treintena de stands. Por desgracia para todos los que la vean, les anuncio que una vez te enganchas a este tipo de coleccionismo estás perdido: ¡yo mismo ya tengo la casa llena de carteles! (ríe).

Esta es solamente una de las novedades que habéis ido incorporando cada año y que han contribuido al crecimiento y consolidación del festival; pero si tuvieras que marcar un punto de inflexión concreto en vuestra trayectoria que haya marcado la evolución del certamen de un modo significativo, ¿cuál destacarías?

Serían dos: en primer lugar, el paso del Poble Espanyol al Fòrum; y en segundo, la entrada de Pitchfork como patrocinador del festival. Siendo la principal y más prestigiosa publicación de música independiente del mundo, contar con su colaboración nos ayudó enormemente a la internacionalización del certamen: ahora mismo nos movemos en unos porcentajes del 60 % de asistentes de fuera de Barcelona, y del 37 % de extranjeros. Es un volumen muy elevado al que no hubiéramos llegado sin esta asociación.

Foto: ABC

 

 

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