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Enmarcando discos (Lloyd Cole & The Commotions/Richard Misrach – 1984-1989)

Autor: | @adolf_ito

La primera vez que vi una foto de Richard Misrach fue cuando me compré el recopilatorio de Lloyd Cole & The Commotions “1984–1989”. Aquella portada con la fotografía de una piscina abandonada en una zona que parecía desértica y la canción “Forest Fire” me acompañaron durante muchos años –y lo siguen haciendo–. La recopilación incluía una muy cuidada selección de canciones que, en gran parte, pertenecían a su primer y mejor álbum, “Rattlesnakes” (Lloyd Cole ha seguido sacando discos en solitario y componiendo grandes canciones que, no hace muchos meses, presentó en vivo en formato acústico en Madrid).

Un músico de rock no tiene por qué ser un entendido en arte. Ni siquiera necesita tener una gran formación musical, como apunta el propio Lloyd Cole: “Mi relación con las artes visuales, a través de las carátulas de mis discos, puede compararse con cómo toco la guitarra: sé sólo lo que he necesitado aprender para conseguir lo que quiero (como podría haber dicho James Brown)”. Y es que Cole reconoce que no tenía ni idea de quién era Richard Misrach antes de que le mostraran la foto de la piscina. Comenta que se fiaban de sus diseñadores para seleccionar unas cuantas fotos que pudieran encajar, y cuando le enseñaron la de Misrach se dio cuenta de que la imagen de la piscina era perfecta (“incluso jugueteamos con la idea de titular el álbum 8 ½”).

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Los paisajes de Misrach pueden engañar la primera vez que se observan por su belleza desnuda, pero detrás de ellos hay una denuncia de cómo la mano del hombre ha destruido, de una manera u otra, el medio ambiente. Gran parte de su trabajo lo ha organizado en cantos (como canciones que forman parte de una obra musical), seleccionando cada fotografía y asignándola, por su temática, a uno de los cantos. Su primer libro fue “Desert Cantos”. En en el tercero, Canto III, es donde aparece “Diving Board, Salton Sea, 1983”. Tras la apariencia de paz y tranquilidad que produce el paisaje de tonos pastel –el lago que se pierde en el horizonte, el cielo quizá de atardecer, la piscina abandonada con el trampolín azul y el número felliniano que indica su profundidad–, se esconde una realidad muy distinta. Su atractivo, como bien dice Philip Gefter en un artículo para el New York Times, es un espejismo en el desierto. The Salton Sea es un lago artificial creado en 1905 por una crecida del Río Colorado, tras un error de cálculo en una obra de ingeniería. El agua inundó los canales de riego durante años en la llanura de Salton, anegando una superficie de unos novecientos kilómetros cuadrados de desierto y creando así un mar interior. En los años 70 intentaron levantar en sus orillas un nuevo Palm Springs, pero el aumento de la salinidad y las toneladas de fertilizantes vertidas por los agricultores acabaron por convertirlo en un vertedero de aguas fecales y desechos industriales. La piscina de la fotografía, que pertenecía a un motel, es parte de las propiedades destrozadas durante las inundaciones, que duraron una década.

El imaginario de Richard Misrach está mucho más cerca del jazz, el blues, o de la música minimalista, que del pop de Lloyd Cole And The Commotions o del rock. Quizá por ello, músicos como Brad Mehldau, T-Bone Burnett, John Abercrombie, Ben Harper o Philip Glass han utilizado fotografías suyas para las portadas de sus álbumes.

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NOTA: En este enlace podéis conocer más sobre Richard Misrach: http://fraenkelgallery.com/artists/richard-misrach

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