El escándalo (Bombshell)

Jay Roach, autor de comedias –Austin Powers (1997), Los padres de ella (2000)- tras Trumbo (2015), se apunta a la brecha abierta por Adam McKay El reportero: La leyenda de Ron Burgundy (2004)- para hacer la crónica de las vergüenzas de la historia reciente de su país. McKay lo ha hecho en La gran apuesta (2015) y El vicio del poder (2018) -además de la serie Succession y ahora Roach firma una cinta de intenciones similares: desde la maquinaria de Hollywood y utilizando a sus grandes estrellas, hacer una denuncia del sistema, en este caso, una denuncia feminista, pero también política.

Estamos ante el escándalo de las acusaciones por abusos y acoso sexual contra Roger Ailes, de la famosa cadena Fox News. La película, toma partido conscientemente, no solo condenando los crímenes de Ailes -cuya historia también se narra en la serie The Lourdes Voice– sino atacando a la (ultra)derecha de Estados Unidos, a la cadena de noticias y a Donald Trump. Pero que el film escrito por Charles Randolph -autor del texto de La gran apuesta de McKay- tome partido no quiere decir que su aproximación al conflicto que plantea sea simplista -aunque quizás sí, panfletaria-. La película deja bastante claro que el problema del poder, del machismo y de los abusos sexuales, no solo es cuestión de culpables y víctimas, sino de un sistema -capitalista- que permite que hombres sin escrúpulos se salgan con la suya y que las víctimas guarden silencio al respecto e, incluso, justifiquen lo que ocurre. Una situación compleja que evita el maniqueísmo en el trazado de sus personajes. Empezando por el propio Roger Ailes, un monstruo matizado, interpretado por el siempre estupendo John Lithgow, transformado en lo que parece una extensión perversa de su Winston Churchill en la serie The Crown. Que este personaje no sea simplemente monstruoso, sino que muestre una mínima humanidad, hace su retrato más interesante y el conflicto, más complejo. Frente a él se alinean tres personajes que representan a la misma mujer en diferentes momentos de una vida y de una carrera profesional. La primera es la siempre competente Nicole Kidman, como Gretchen Carlson, una periodista ya hacia el final de su carrera y sin mucho que perder, la primera que denuncia lo que está pasando. Luego está la nominada al Oscar Charlize Theron, irreconocible, como Megyn Kelly, una presentadora en la cúspide, a la que se echa en cara no hacer frente a los abusos. Por último, también nominada al Oscar, Margot Robbie es una joven reportera que busca abrirse paso hacia la fama, y que tendrá que pasar por el aro.

El caso de Ailes sirve también para ilustrar una problemática muy actual: ¿Debe ser condenado Ailes por los abusos? Sí, pero ¿Qué pasa con sus logros profesionales? Ailes pasa por ser el fundador de la exitosa Fox News. Aprovechando el marco del escándalo sexual, el film aprovecha para atacar a la cadena de derechas -impagable el tutorial que hace el personaje de Kate McKinnon sobre cuáles son los ingredientes de una ‘noticia Fox’- y de paso, darle una bofetada a Donald Trump, un sujeto que nos sigue pareciendo increíble que haya llegado a la Casa Blanca.

La gran virtud de El escándalo es que es muy entretenida, capaz de hacernos reír, pero al mismo tiempo, consigue indignarnos al desnudar un sistema que permite el acoso sexual institucionalizado y que no está demasiado lejos de lo visto en la ciencia ficción de The Handmaid´s Tale.