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El ‘Efecto Mandela’ y la pierna de C3PO

Autor: | @JorgeABertran

En el estupendo episodio de la vuelta de Expediente X -no dejéis de verlo- titulado The Lost Art of Forehead Sweat, el guionista Darin Morgan hace una divertida reflexión sobre la época actual de fake news que padecemos, partiendo de las clásicas teorías de la conspiración de la serie creada en 1993 por Chris Carter. Morgan habla también de la nostalgia, y de cómo intentamos hoy revivir momentos de nuestra infancia o juventud -como la propia Expediente X-. Su conclusión es que, por mucho esfuerzo que hagamos, el revival, el remake, la reedición, nunca está a la altura de nuestros recuerdos. No es que hayan cambiado los sabores, las películas o las series, sino que probablemente hemos cambiado nosotros. Por eso, en el mencionado capítulo, Dana Scully (Gillian Anderson), prefiere no probar la gelatina que tanto le gustaba de niña -el equivalente a la magdalena de Proust- para así preservar intacta su memoria sentimental. Una metáfora perfecta de la tendencia vigente a resucitar ficciones pretéritas como Star Wars o a crear series que tiran de guiños al pasado como Stranger Things que, intentando complacer al fan, acaban despertando su ira.

Darin Morgan expone estas ideas utilizando un concepto francamente friki llamado ‘efecto Mandela’, convenientemente explicado en el mencionado episodio. Se trata de una creencia, compartida por mucha gente, que resulta ser falsa. El fenómeno, utilizado como prueba de la existencia de los universos paralelos, fue acuñado por una tal Fiona Broome, experta en asuntos paranormales, para describir -según ella- la creencia que tenía mucha gente de que el líder sudafricano Nelson Mandela había muerto en los años 80. Murió en 2013. Conviene decir que no hay que confundir el ‘efecto Mandela’ con la leyenda urbana: la historia del perro, la mermelada y Ricky Martin en el programa Sorpresa, Sorpresa es falsa, pero nadie cree haber visto ese momento en televisión. El relato de esa escena imposible siempre va acompañado de la mención de un amigo que tiene un amigo que dice haberla visto. El ‘efecto Mandela’ implica, en cambio, la primera persona: soy yo el que creía que el droide C3PO era completamente dorado, cuando, en realidad, y desde el primer fotograma de Star Wars (George Lucas, 1977), siempre había tenido una pierna plateada. Descubrir esto, que algo que habías creído toda la vida no es correcto, produce una sensación extrañísima, como si algo fallase en Matrix, o como los cambios que descubre Marty McFly tras sus viajes temporales en la saga de Regreso al Futuro. Otro ejemplo llamativo del ‘efecto Mandela’ habla de gente que creía en la existencia de una película titulada Shazaam, sobre un genio de la lámpara, protagonizada por el cómico Sinbad. Según he leído, el actor se ha cansado de responder en su Twitter que tal película no existe. Otros ejemplos del ‘efecto Mandela’ son bastante menos interesantes, como que la gente piense que la serie de Sarah Jessica Parker se titula Sex in the City y no Sex and the City; o que la canción de Queen, We are the Champions no acaba con la frase “of the world” -que sí aparece en el estribillo, pero no en el final de la grabación original-; o que el muñequito del Monopoly lleva un monóculo; o que ‘Jorge el curioso’ no tiene cola; que Darth Vader nunca dice “Luke, yo soy tu padre” -sino “No, yo soy tu padre”-. Como veis, el ‘efecto Mandela’ tiene explicaciones más sencillas que la existencia de una realidad alternativa, como que, en los conciertos, Freddie Mercury morcilleaba el “of the world”; o que la figura que tuve de niño de C3PO no tenía la pierna gris para ahorrar costes. Y como veis, casi todas las referencias al fenómeno se refieren a la cultura estadounidense.

¿Conocéis algún ejemplo español? El caso es que hace poco experimenté algo similar al ponerle a mi hijo la película Un mundo de fantasía (1971). Habría jurado que contenía una cancioncilla que en su estribillo repetía el nombre del protagonista, Willy Wonka. Pero aquella canción no aparecía por ningún lado. ¿De dónde la había sacado yo? Pues bien, escuchando el podcast Todopoderosos, dedicado a Roald Dahl, el moderador, Arturo González-Campos ¡Cantaba la misma canción! Y lo hacía exactamente como yo la recordaba, aunque, de hecho, otro miembro del programa, Juan Gómez-Jurado, le recriminaba estar usando la melodía de Cortylandia, la de las navidades de El Corte Inglés. Por alguna razón, González-Campos y yo habíamos combinado la letra de Willy Wonka con la melodía de los grandes almacenes. Pero ¿De dónde habíamos sacado la canción? Lo descubrí poco después: en el remake de Tim Burton, el Willy Wonka raro que interpreta Johnny Depp, es presentado por unos muñecos animatrónicos -muy inquietantes- que entonan una cancioncilla repetitiva muy similar a la de Cortylandia. Lo que no sé es si esto se puede calificar como ‘efecto Mandela’ ¿Le ha pasado a alguien más? ¿Hay otros que creen que existe una canción de Willy Wonka con la melodía de Cortylandia?

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