Doctor sueño

Fantasmas del pasado

En su ya famosa y polémica crítica de las películas de Marvel StudiosMartin Scorsese las describe como parques de atracciones, incapaces de expresar verdaderos sentimientos o de sorprendernos, conmovernos, desafiarnos. Sin necesidad de estar de acuerdo con esta opinión de un maestro indiscutible del cine, al ver Doctor sueño me he acordado de su compañero de generación, Steven Spielberg, cuyo cine muchas veces recuerda a un parque de atracciones -sin ir más lejos, Parque Jurásico (1993)-. Spielberg efectuó un ejercicio de nostalgia y veneración hacia Stanley Kubrick cuando revisitó literalmente El resplandor (1980) dentro de una secuencia en la estupenda Ready Player One (2018). Por cierto, es entrañable y revela su edad que Scorsese compare el cine de entretenimiento con parques y no con videojuegos. Digo todo esto porque Doctor Sueño hace una operación similar a la de Spielberg.

Mike Flanagan, uno de los directores de cine de terror más en forma –La maldición de Hill House de Netflix- adapta la novela de Stephen King que se atreve a continuar su propio clásico -ya adaptó Flanagan a King en El juego de Gerald– pero al mismo tiempo, juega a recrear la película de Kubrick, que, por cierto, el autor de Carrie (1974) siempre detestó. Así, ante la tarea imposible de convertir a Danny Terrance (Danny Lloyd) en Ewan Mcgregor -más cercano aquí a Obi-Wan Kenobi-, Flanagan propone dos películas en una. Primero, una historia de corte fantástico que parece una versión mejorada de aquellas adaptaciones de King de los 90, divertidas pero insuficientes. Al menos el look y el sombrero de Rebecca Ferguson parecen de aquella época. Esto, que es el plato fuerte del film, resulta muy entretenido y está bien narrado. Pero, además, Flanagan realiza una serie de guiños a la película de Kubrick, que poco a poco van creciendo hasta sumergirnos, sin coartadas, directamente, dentro de esa obra maestra del cine de terror.

Ante esto está justificado preguntarse ¿No es mejor volver a ver el clásico protagonizado por Jack Nicholson? La respuesta depende de cada espectador, pero debo decir que Flanagan tiene ideas estupendas en esta película, unos cuantos sustos muy inquietantes, expande satisfactoriamente la misteriosa mitología de la primera parte y regresa a esta de una forma convincente. Aunque ¿Qué diría Martin Scorsese?