Publicidad

Zahara “La pareja Tóxica” (Warner 2011)

Autor: | @indienauta

Zahara-Portada-LaParejaToxica
Me dispongo a escribir la crítica de este disco de 12 temas reconociendo que supe de su existencia hace relativamente poco. Había oído hablar de esta andaluza que reside en Barcelona llamada Zahara, pero fue cosa del azar que un día hiciera doble click en Spotify en su disco "La Pareja Tóxica" y lo escuchara con detenimiento. Tal fue mi sorpresa que pedí personalmente escribir este artículo, y no por encargo de Indienauta. Lo que me lleva a destrozar una vez más esta rara afición mía a hacer poco caso a lo famoso y comentado por el pueblo. Suelo ir a contracorriente en cuanto a modas musicales se refiere y soy poco amante de los fanatismo e "idolatraciones". Así que si alguien me habla de una banda un excesivo número de veces, seguramente esperaré a que la moda se calme y será entonces cuando decida dedicarle un tiempo. En el caso de Zahara, me da la sensación de que he tardado demasiado y, en esta ocasión, el pueblo tenía razón.  
Dejando de lado a estas insignificantes apreciaciones personales, procedo a hablar del LP, que escucho y analizo online, ya que no poseo, todavía, la copia física. Indago en la red, necesito información antes que arriesgarme a cometer errores de precisión en este artículo. Tras una primera escucha sale a relucir esa esquisitez técnica sonora que posee todo el disco, y es que Ricky Falkner está en lado de la producción. De ahí que suene igual de limpio y bonito que otros grandes discos de este país del mismo género como "La dimensión desconocida" de The New Raemon. Y es que me da la sensación que Zahara es la versión femenina del proyecto de Ramón Rodríguez, o al menos de lo mejor de éste. Para ello es necesario tener buenas canciones, y en La Pareja Tóxica hay un buen montón de ellas. "La Mujer mayúscula y el mar" con un precioso estribillo, "El Invierno" una preciosa balada de esas que el alma pide presenciar en directo con urgencia, "General Sherman y cómo Sam Bell volvió de la luna" a dúo con Ricky Falkner, "Mariposas" un pop tan típico y familiar como brillante, y un final apoteósico de despedida llamado "Adiós" (precioso cante en torno a una magistral frase que dice "cómo has tenido valor de hacer una canción de amor?"). Y es un puñado de canciones que destaco por no citarlas todas, porque todas y cada una de ellas merece atención, y en esa relación entre Zahara y el que escucha, surge amor de manera fácil y espontánea. La voz de Zahara es fina y suave, un manto de acariciantes plumas que hacen agradables cosquillas en el alma, que te abstraen de ciertas realidades no tan bonitas de la cotidianidad y te acercan a un punto intermedio entre la cruel verdad y la preciosa imaginación del ser humano más sensible. Un viaje a través de aguas templadas en calma, con ciertas tormentas pasajeras necesarias para descargar esa rabia que de manera involuntaria transportamos hasta que decidimos deshacernos del la losa del sufrimiento. Y cuando nos liberamos de tal peso, sentimos alivio, nos sentimos de nuevo capaces de ver la cara bonita de la existencia que tan bien se dibuja en muchas de las canciones de este redondísimo disco. Entonces, sin haberme detenido a mirar la hora durante el transcurso de la escucha, el disco acaba. Y uno se da cuenta de cómo cambiarían nuestras vidas si, en lugar de tanta estridencia discotequera, en muchos comercios sonara de fondo Zahara. Seguro que ese café de mediodía, esa brisa primaveral a veces fría, a veces cálida, serían siempre agradables, y si en las radios hubiera más Zahara, la crisis económica sería un mal menor, y si en nuestras vidas hubiera más Zahara, cada segundo sería disfrutado como si del último se tratara. En 3 párrafos he escrito "Zahara" 9 veces, y aún las considero insuficientes.      

 

To Top