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Wiggum “La Guerra Mundial” (El Genio Equivocado 2013)

Autor: | @sergiomiro

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Yo tenía un cruel plan / Destructivo e inmoral / Ardería la ciudad…

Wiggum tenían un plan. A base de ir defendiendo por los escenarios de España su debut Sintón Nisón ama a Nifú Nifá (2011) resolvieron que para destacar en el panorama indie patrio no bastaba con bonitas canciones de refinado pulso pop. No parece ser tiempo para caricias y susurros; las cosas o se gritan, o corren el riesgo de no ser escuchadas.

La idea para el segundo asalto era sacar el arsenal, construir un muro de distorsiones y sacar el colmillo, sin renunciar por ello al instinto melódico del que siempre han hecho gala sus canciones.

La jugada no era sencilla. Corrían el riesgo de morir en el camino, víctimas de alguna cruel emboscada del batallón de guardianes de lo cool. No en vano, algunas de las referencias que sustentaban la nueva fórmula están muy mal vistas hoy en día: Oasis, Smashing Pumpkins (cuya huella se deja notar de manera muy positiva en el comienzo de la maravillosa Naufragios, donde rinden tributo fiel al Today de los de Billy Corgan)…

Pero he aquí que, una vez puestas las tropas en el campo de batalla, la estrategia de Wiggum ha generado un resultado espectacular que deja en evidencia a las cancioncitas con las que triunfan algunos de esos grupos a los que veremos en nueve de cada diez festivales este verano.

Las composiciones de Julio Salvador así como sus juegos vocales junto a la força cataloislandesa de Halldór Mar (el sonido de ambos en sintonía se convierte, desde ya, uno de los estandartes más identificables de nuestra escena) son armas secretas ante las que no cabe más que rendirse. A poco que uno les concede dos escuchas, es sencillo agarrarse a los numerosos ganchos que nos deja cada estrofa, estribillo o motivo guitarrero.

También hay gran nivel en la retaguardia, con una base rítmica férrea integrada por el bajo (también distorsionado en ocasiones, que todo suma) de Marc Miralles y la batería sólida y siempre pertinente de Dani Barrera. La banda ha ido solidificando su sonido desde la publicación de su primer disco, y es ahora cuando decide mostrarlo en todo su esplendor.

Son canciones que demandan fama y grandeza para quien las interpreta. Porque, pese a que será un disfrute ver a Wiggum en los pequeños recintos que al principio acojan la presentación de este disco, muchos momentos parecen diseñados para ser engrandecidos por ese sentimiento de comunión que se genera cuando una multitud decide entonar al unísono una misma melodía.

Por tener, tienen hasta un himno rockero para dar algo de esperanza romántica en estos tiempos de desolación económica y moral. Vamos, que si eso de “Sin trabajo / sin dinero / sin futuro / yo te quiero” que cantan en el tema titular no se convierte en un fenómeno de masas, este país está más loco de lo que yo pensaba.

 

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