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We Are Muffy, “The Charcoal Pool” (Tapete 2018)

Autor: | @sergiomiro

Nick Duffy nunca ha aspirado a la gloria popera en la que habitualmente se ha movido su hermano Stephen Duffy. Juntos trabajaron bastante bien en los añorados The Lilac Time, pero era Stephen el que daba la cara y llevaba la batuta creativa. Además, en los años posteriores a esa etapa, mientras Stephen se codeaba con Robbie Williams, Nick se iba reafirmando cada vez más como amante de las cosas pequeñas y del folk más modesto, a ser posible grabado a lo casero en su estudio campestre en Cornualles.

Justo ese espíritu es el que define su nuevo proyecto, para el que ha unido fuerzas con la cantante Angeline Morrison, a la que estábamos acostumbrados a escuchar en contextos más bailables y sofisticados, ya fuera por su recomendable trabajo en solitario o por sus colaboraciones con Frootful y Lack of Afro. Lo que se inició como una pequeña aventura en el disco de versiones Simulacra Two (2016), ahora nos llega como proyecto conjunto en toda regla. Predominan las acústicas y las voces en armonía de Nick y Angelina, que suenan conjuntadas pero al mismo tiempo desenfadadas, con el encanto de las reuniones familiares en las que el par de parientes más habilidosos se lanzan a enternecer al personal con un par de tonadas sin ensayo previo. A esa sensación contribuyen también algunos sonidos del exterior que, aseguran los responsables, no son efectos de librería, sino gaviotas, trenes y lluvia que se colaban en el rudimentario estudio de Nick.

La geolocalización forma parte importante de este encuentro artístico, ya que ambos hacen vida alejada del mundanal ruido en el condado de Cornuelles, pero al mismo tiempo provienen de la industrial Birmigham y dejan que esos recuerdos de infancia y adolescencia se cuelen en gran parte de las letras.

Con influencias reconocidas que incluyen formaciones de corte folk como The Incredible String Band o los comienzos de Marc Bolan previos al glam con Tyrannosaurus Rex, este debut de We are Muffy es un pequeño disco, inofensivo y enternecedor, con algunos momentos de tranquilidad meditativa y también el ocasional pico de euforia popera (Frosted Candy).

Valoración: 6,2

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