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Wallis Bird, “Home” (Caroline, 2016)

Autor: | @sergiomiro

Originaria de Wexford, Irlanda, Wallis Bird es una compositora e intérprete de armas tomar que hace un par de años decidió mudarse desde el Reino Unido a Berlín. Su anterior y notoria obra, “Architect (2014) ya daba cuenta de algunos de los caminos que se le abrían con dicha relocalización, sobre todo en lo que a la música electrónica se refiere, algo que llamaba más la atención si teníamos en cuenta que el pasado de Bird estaba ligado al de los cantautores sentidos y mayormente acústicos como su compatriota Damien Rice.

Home, como su propio título indica, habla de sentirse como en casa –en lo físico, en lo espiritual y en lo sentimental-, y nos presenta a una artista totalmente establecida en su ciudad adoptiva y en los movimientos culturales que allí ha encontrado. Los estilos y los sonidos son variados pero van fluyendo sin llamar la atención sobre sí mismos. En lugar de gritarnos “miren cómo suena Wallis Bird con una base bailable”, forman parte de una propuesta coherente ya integrada en la nueva y ¿definitiva? personalidad de su autora.

Eso significa que la escucha de “Home nos lleva del folk más puro a la indietronica, al R´n´B (fantástica ‘The Deep Reveal’, totalmente contenida hasta que nos rompe con un par de sencillos y efectivos trucos de producción) o al gospel, sin que en ningún momento perdamos la sensación de un todo.

También ha aprendido los beneficios de dosificar su torrente energético, ya que cuando su voz rasgada se deja llevar sin riendas puede ser tan impactante como agotadora (no podemos ni imaginar qué habría sido de nosotros si todo el disco hubiera ido en la senda de la divertida ‘Odom’, cuyo punto culminante en el minuto 1:55 nos da la medida de hasta dónde pueden llegar las cuerdas vocales de Bird). Así, es un gustazo escucharla trabajar el susurro y la contención y resultar igualmente efectiva; o pasar por toda la gama dinámica sin ayuda externa en el tema que da título al disco, una sentidísima tonada de amor a capella.

No me pregunten por qué, pero escuchando este disco me acordé del tiempo que hace que Feist no nos deleita con nuevas canciones, y al mismo tiempo pensé que esta era una buena obra y una buena artista para que dicha espera se haga mucho más llevadera.

Valoración: 7,3

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