Publicidad

Cómo Vivir en el Campo, “CVEEC 3” (El Genio Equivocado, 2016)

Autor:  | Google+ | @curtillo

Utilizar el recurso de los “Yo La Tengo españoles” es demasiado fácil para describir la música de Cómo Vivir en el Campo. Sí es cierto que es todo un halago que te comparen constantemente con el mítico grupo de Hoboken, pero los de Madrid cuentan con una personalidad propia, la cual han ido moldeando disco a disco, hasta llegar a su tercer álbum, donde brilla como nunca.

Parte de esa manida comparación viene de lo eclécticos que pueden llegar a ser sus trabajos. En ellos siempre hay un poco de todo, y no tienen miedo en pasar del indie-rock a la bossanova, y de ahí al kraut o al pop. Toda esta vorágine de estilos diferentes está mucho más presente en este álbum, en el que están más inspirados que nunca.

CVEEC 3” no puede tener un comienzo mejor. ‘El grande’ es un corte sugerente, en el que bañan su pop de un ligero toque de psicodelia, y le aportan una base rítmica cercana al kraut. Además, también cuentan con un manto de guitarras limpias que sirven de envoltorio perfecto para la canción. Con ‘Aléjate de mí, mandarina’ llega el primer cambio de sonido. No es el más radical de todos, pero sí resulta interesante ver como fusionan el pop ensoñador con los ritmos bossa. Además, al final todo estalla en un estribillo realmente precioso. A partir de aquí se ponen un poco más juguetones, y nos entregan un cuarteto de canciones en el que apuestan por el pop patrio de los sesenta (‘Solo es para ti’ y ‘Jud’), el folk de barra de bar (‘Corazón de bolsillo’), y la diversión en el rock (‘Club de canciones’). No hace falta decir que, todas ellas, son deliciosas.

La calidad de los dos discos anteriores de Cómo Vivir en el Campo es innegable, pero, quizá, les faltaba un hit con el que conquistar a un público más amplio. Eso lo han solucionado en ‘Cricket o croquet’, el que, aquí voy a ser un poco malo, podría ser su ‘Sugarcube’ particular. El primer single del álbum es todo un trallazo de indie-rock, en el que muestran una soltura tremenda a la hora de confeccionar un auténtico hit. Su base rítmica, contundente y compacta, funciona como una apisonadora, y se alinea de maravilla con la guitarra y la voz de Pedro Arranz. Este temón llega casi al final del disco, cuando parece que ya está todo el pescado vendido, pero no, todavía les queda alguna sorpresa que otra. La primera llega en forma de pop luminoso y contagioso, que es lo que nos encontramos en ‘Prometiste que no lo harías’. Sin embargo, en los dos temas siguientes, nos topamos con la faceta más tranquila del trío madrileño; esa que recuerda a Mojave 3 y Galaxie 500. Pero no pueden evitar volver a sacar su vena más pop, y cierran el disco con la deliciosa ‘La invasión silenciosa’.

Con este tercer trabajo, Cómo Vivir en el Campo se consolidan como uno de los grupos nacionales con más personalidad. Además, dejan claro que son capaces de llevar a su terreno cualquier cosa que se les ponga delante.

Valoración: 8,5

To Top