Publicidad

Virginia Wing, “Ecstatic Arrow” (Fire Records, 2018)

Autor:  | Google+ | @curtillo

Synth-pop, algo de jazz, un poco de experimento…Virginia Wing son una rara avis dentro de la música actual, y casi resulta imposible meterles en una etiqueta. Mejor, porque viendo lo soso que está el panorama, con en el indie estacando en su nostalgia, los artistas de pop comercial clonándose unos a otros, y los chavales escuchando trap y perreo como locos, es todo un soplo de aire fresco encontrarse con una banda como esta. Y eso que no han inventado nada, pero en su nuevo disco fusionan el mundo de Stereolab, el dance, y el pop electrónico, con una soltura realmente interesante. Además, estamos ante una banda concienciada con el feminismo y la situación de la mujer en el mundo actual. Algo que es absolutamente necesario.

Ecstatic Arrow” es su tercer trabajo, y el segundo como dúo tras la marcha de uno de sus miembros fundadores. En él, nos encontramos con buena parte de los sonidos que contenían sus dos primeros álbumes, excepto con los de Lush, banda con la que les compararon mucho al principio de su carrera. Han cambiado la densidad por los ritmos más cortantes y electrónicos. Algo con lo que ya experimentaron en su anterior trabajo, y que aquí han perfeccionado. Principalmente, porque aquí hay un toque mucho más pop. Solo hay que escuchar la sorprendente e inicial ‘Be Released’, que resulta de lo más imponente como ese sintetizador que entra en el estribillo. O lo bien que funcionan para la pista de baile ‘Glorious Idea’ y ‘Seasons Reversed’, que son apabullantes. Sobre todo la segunda, la cual podríamos meter en una especie de trance-pop, si es que eso existe (a lo mejor sí que han inventado algo).

El pop ensoñador también es algo que se les da muy bien. Además, lo hacen huyendo de los convencionalismos. Es el caso de ‘The Second Shift’, donde se lían la manta a la cabeza y se meten en terrenos jazzísticos y dan el protagonismo a un saxo. Lo bueno, es que salen airosos y se sacan de la manga todo un hit. Una palabra que también nos sirve para definir ‘The Female Genius’, que conquista por su sencillez y su toque minimalista. Pero, si hablamos de minimalismo, hay que mencionar el synth-pop de ‘Relativity’ y ‘Pale Burnt Lake’, donde vuelven a acertar con muy pocos efectismos.

Quizá, la parte menos sobresaliente del disco, se la lleven ‘For Every Window There’s Curtain’ y ‘Eight Hours Don’t Make a Day’, que entran dentro de su faceta más austera. Aunque hay que decir que, el saxo, que se ha convertido en un actor principal en su música, les da un toque muy interesante a las dos.

Ojo con Virginia Wing, que puede que hayan hecho uno de los discos del año y mucha gente no se haya enterado

Valoración: 8,1

To Top