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Viet Cong, Viet Cong (Jagjaguwar Records, 2015)

Autor:  | Google+ | @curtillo

viet cong

Desde hace unos meses el nombre de Viet Cong ha aparecido en los medios especializados de todo el mundo, que se han rendido ante su post-punk contundente y oscuro. La banda canadiense, que cuenta en sus filas con dos miembros de Women –grupo que lamentablemente se disolvió tras las muerte de su guitarrista–, ha dado una nueva vuelta de tuerca al rock de guitarras pesadas y contundentes. Ya habían dado un primer aviso en “Cassette Ep”, la cinta con la que se dieron a conocer el año pasado.

Su álbum de debut no entiende de canciones convencionales, y sí de estructuras sonoras. A lo largo de los 37 minutos que dura, nos encontramos con bajos pesados, teclados oscuros y guitarras que recuerdan a bandas de la vieja guardia gótica, como Bauhaus. No hay cortes resultones y de pegada fácil y desde el primer momento, con ‘Newspaper Spoons’, avisan de que no se lo van a poner fácil al oyente. Sus guitarras ruidosas, más propias de los disco más esquivos de Sonic Youth, y su pesada sección rítmica, no son los mejores ingredientes para empezar un disco. Muchos dejarán de darles una oportunidad a las primeras de cambio, pero eso sería cometer un grave error. Por suerte, tras el primer corte nos ofrecen ‘Pointless Experience’, que junto con ‘Silhouettes’, nos presenta la cara más amable de su música. Aunque a estas alturas hacer post-punk y conseguir sorprender no es nada fácil, ellos lo consiguen. Seguro que los miembros de esa banda neoyorquina que toma su nombre de la Policía Internacional venderían a sus madres por conseguir un par de temas como los anteriores para su último trabajo.

Siete cortes pueden parecer pocos para un álbum, pero esto tiene una explicación. Los de Calgary disfrutan haciendo temas largos, y son capaces de meterte tres canciones totalmente diferentes en uno de ellos. Además, no se cortan un pelo y, cuando menos te lo esperas, cambian de estilo a lo bestia. El caso más evidente es ‘March of Progress’, donde pasan de la contundencia y oscuridad que inunda todo el disco, a una claridad que no asoma por el resto del disco. No contentos con eso, deciden acabar la canción a lo grande, acelerándola al máximo y consiguiendo que uno acabe en un torbellino sensorial. Y no es el único tema que tiene una estructura extraña. El disco lo cierran con los impresionantes once minutos de ‘Death’. Aquí empiezan flojitos, con unas guitarras casi pop, pero van subiendo de intensidad y metiendo, por momentos, más distorsión, para acabar pisando todos los pedales a mitad de canción. Aunque no es nada nuevo, hacía muchos años que no escuchaba una tormenta eléctrica tan bien llevadas. Por si esto fuera poco, terminan la canción cambiando de tercio, haciendo un hit de post-punk acelerado y contundente.

Cuando le das unas cuantas vueltas a un disco y no tienes ninguna necesidad de saber cuál es el single, es que estás ante algo muy grande. Yo, en esta crítica, ni siquiera he hablado de él, así que ya podéis sacar conclusiones.

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