Publicidad

Underworld, Barbara, Barbara, we face a shining future (Caroline 2016)

Autor: | @sergiomiro

Underworld_barbara_barbara

Está confirmado, tendremos una secuela de Trainspotting con todo el reparto original, más de veinte años después. Por si la carrera de Underworld no estuviese aún demasiado atada al filme original y al éxito aplastante de Born slippy, ahora podemos jugar a comparar los efectos del paso del tiempo no sólo en Ewan McGregor y sus compañeros de correrías tóxicas, sino también en los responsables de marcar pulso electrónico en alguno de los momentos más memorables de esa película (y de paso, en la vitaminada escena “rave” de los 90).

Si en ese juego usáramos como referencia este trabajo, el primero de Karl Hyde y Rick Smith en seis años (aunque se han mantenido ocupados en proyectos en solitario, colaboraciones con Brian Eno, y trabajando con su eterno cómplice Danny Boyle en la ceremonia inaugural de los Juegos Olímpicos de Londres), podríamos pensar que los protagonistas de Trainspotting estarán un poco más castigados y pelín menos enérgicos, pero que mantendrán todas las características que nos hicieron amarlos en primera instancia (de hecho, podríamos imaginar perfectamente a I exhale, piedra de toque de este disco, como pieza musical en los créditos de la esperada secuela, cuando llegue en 2017).

Como el propio título indica, Barbara, Barbara, we face a shining future, quiere mirar más hacia delante que hacia un pasado cuyos momentos de gloria ya quedan demasiado atrás. De hecho, la frase del título es la última que el padre de Smith le dijo a la madre de éste en su lecho de muerte. Hay algo de tétrica esperanza en aspirar a un brillante futuro cuando tu vida te está abandonando, y el disco no duda en trabajar con esa idea: démoslo todo, sobre la pista de baile o dónde sea, porque nunca sabemos hasta cuándo estaremos aquí.

La importancia de las letras de Hyde (aquí más recitadas o gritadas que cantadas) en la percepción conjunta de lo que son Underworld puede ser una de las razones por las que el dúo nunca ha equiparado internacionalmente el estatus del que sí llegaron a gozar en su país. Con todo, su posición en la música de baile, sobre todo en los 90 es incuestionable, y en este disco Rick Smith (con la ayuda de High Contrast en la producción) vuelve a pintar un lienzo de sonidos y beats lo suficientemente variado y atractivo como para poner a bailar (y, en casos como Nylon Strung, elevar a las alturas) a cualquiera que no tenga ni idea de inglés.

Ojo, que no todo es frenesí. Santiago Cuatro nos da un respiro a mitad de álbum con sus hipnotizantes esencias orientales, lo que seguido de Motorhome –un medio tiempo que bien podría haber venido firmado por Damon Albarn-, nos da medida de la madurez de un dúo al que la pista de baile siempre se les quedó pequeña.

Valoración: 7

To Top