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Twerps, Range Anxiety (Merge Records, 2015)

Autor:  | Google+ | @curtillo

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Ahora que el pop independiente de guitarras se ha convertido en el patito feo de los medios, es todo un alivio ver cómo algunos grupos consiguen levantar algo de expectación entre tanto pop prefabricado. Uno de ellos es el de los australianos Twerps, que, poco a poco, se han ido labrando un nombre en todo el mundo. Tanto es así que han conseguido que Merge Records, una de las discográficas indie más potentes de Norteamérica, les edite su segundo trabajo. Su gran influencia es el pop neozelandés de los primeros ochenta, que a su vez era una de las mayores influencias de bandas norteamericanas como R.E.M., o The Feelies. Su pop suena a todo eso, pero no se quedan ahí; también podemos encontrar ecos de la Velvet, o de los The Byrds menos folkies.

En “Range Anxiety”, un álbum menos acelerado que su debut, han preferido dedicarse a su faceta más relajada. El mejor ejemplo es ‘I Don’t Mind’, el tema que, tras una intro, abre el disco. Es un corte donde se dejan llevar por el espíritu de la Velvet, que termina estallando en una deliciosa tormenta de guitarras y coros femeninos. Al principio parece inofensiva, pero la mala baba de su letra (“I Don’t Mind If You Stay, I Don’t Mind If You Go”) y la crudeza de sus guitarras la convierten en un auténtico dardo envenenado. En ‘New Moves’ nos dejan maravillados con esas guitarras cristalinas tan pop, y nos recuerdan a los R.E.M. de I.R.S (para mi gusto, los mejores). Y en el pop lo-fi de ‘Shoulders’, la chica del grupo toma el protagonismo y se saca de la manga un tema digno de la Nico más pop (aunque también tiene un cierto deje a The Magnetic Fields que la hace irresistible).

Si no fallan en los nuevos caminos que han tomado, ya os podéis imaginar lo bien parados que salen con los temas cercanos a sus sonidos de siempre. El pop acelerado de guitarras limpias y acústicas, que se dejan controlar por un órgano, también es protagonista de este nuevo trabajo. Ahí está ‘Back To You’, que ya nos la adelantaron hace unos meses, de la que es imposible no enamorarse a la primera escucha. Lo mismo sucede con ‘Simple Feelings’ y ‘Cheap Education’, que suenan con una vida y una frescura casi inaudita en el pop de nuestros días. Y escuchando ‘Stranger’, donde todo funciona a la perfección con la voz femenina otra vez de protagonista, se te pone una sonrisa de oreja. Sólo hacia el final, en temas como ‘Fern Murderers’ (bienvenidos sean los Yo La Tengo menos evidentes) o ‘Love At First Sight’, se salen un poco de su camino, pero terminan el álbum de una forma estupenda con ‘Empty Road’, que es otro de esos cortes de guitarras cristalinas que se enfrentan y se dejan acompañar por otra gran melodía. Es una pequeña maravilla que sirve para cerrar un álbum excelente.

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