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Tulsa, La calma chicha (Gran Derby Records 2015)

Autor: | @sergiomiro

Tulsa_La_Calma_chicha

Por fortuna, el duro trago de asumir que Tulsa (o lo que es lo mismo, Miren Iza) dejaba la música indefinidamente para buscar nuevos caminos, solo nos duró un par de años. Era de esperar, pues la cabra tira para el monte, y si ésta rebosa de creatividad, más todavía.

Tras un aperitivo en forma de EP (Ignonauta, 2012), donde podíamos adivinar que habían ganas de cambiar formas y estilos, la transformación se ha consumado con este La calma chicha. El disco nos devuelve a la Miren Iza autora total, la misma que es capaz de desgarrarnos los sentimientos con un simple “quejío” vocal, la que el propio Bunbury señaló como una de las mejores compositoras del pop en castellano, pero con un envoltorio totalmente diferente.

No tiene que haber sido fácil; no en vano, el estilo de rock y folk clásico contrapuesto con la frágil voz de Iza, formaba parte de las señas de identidad del proyecto. Resultaba fácil cogerles la matrícula en cada uno de los conciertos que daban en su anterior etapa, donde predominaban los sonidos añejos y puramente orgánico, y con una banda que se fogueaba en las pruebas de sonido tocando canciones de The Beatles o de “El último Vals” de The Band.

Todo eso ha sido reconducido hacia el lado opuesto: sintetizadores, ritmos programados y montañas de efectos de sonido contra los que Iza parece luchar en hermosa agonía. Y sin embargo, con semejante colección de canciones, nos resulta imposible sentirnos traicionados.

Parte de los años de asueto musical previos a este regreso, Miren los pasó en Nueva York, y al estar ante una cronista tan certera de lo que le rodea, resulta imposible esquivar muchas referencias a la vida en la gran ciudad, convenientemente combinados con metáforas sobre esos desamores que tantas veces han protagonizado sus canciones (lo de En mi corazón solo queda sitio en los suburbios es un magistral giro temático al agobio de cualquier persona que intente enfrentarse a la tiranía inmobiliaria de ciudades cosmopolitas).

La “calma chicha” del título no lo es tanto, y predominan los ambientes delicados pero amenazantes y obsesivos (gran ejemplo de ello es la canción Bosque, con dueto junto a Ricardo Lezón (McEnroe / Viento Smith), si bien nuestros oidos reciben el debido alivio con piezas de corte más tradicional y placentero como Oda al amor efímero o Los amantes del puente.

 

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