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Trick Mammoth, Floristry (Fishrider Records, 2014)

Autor: | @Bloodbuzzedtwit

trickmammothfloristry

Tras el reportaje dedicado a la —esperemos, deseamos— imparable escena de Dunedin, Nueva Zelanda, en Indienauta ya teníamos ganas de hablaros de los discos que conforman esa avanzadilla indiepop surgida en las antípodas. Y lo hacemos con el que quizá sea el grupo más prometedor del lote, el jovencísimo trío Trick Mammoth y su fascinante debut Floristry.

El álbum lo abre Baltimore, dos deliciosos minutos de inmaculado indiepop. Dulce, juguetón, irresistible en su sencillez, entendida como su capacidad para atrapar al oyente en apenas segundos solo con su punzante cadencia, en su melodía, en las cristalinas líneas de guitarra, y en la frágil, aniñada voz de Millie Lovelock, quizá el descubrimiento CON MAYÚSCULAS de este disco —añadir una ingente cantidad de suspiros aquí—. ¡Sí, que viva el jangle-pop!

Sin tiempo para coger aire llega Pinker Sea. Segunda estocada, ahora más reposada, donde la guitarra tintinea, incandescente, mientras Millie flirtea con el oyente y se deja arrullar por el coro de voces. Esa aparente timidez e inocencia en las voces y el pop de trazo inmaculado los emparenta con el sonido flower-pop, pero afortunadamente el caramelo oculta varios sabores, ya que tras el azúcar se esconden letras bastante turbias y matices sombríos. El resultado crea adicción.

Con un ritmo similar, siendo este uno de los escasos males que se le pueden achacar al disco a medida que avanza, Adrian Ng aparece por primera vez asumiendo el protagonismo vocal en Terracotta, aunque Millie se le une al final de cada estrofa y en el arrebatador estribillo, donde el tema alza realmente el vuelo, arropados por el pálpito de las guitarras y una deliciosa tercera voz que surge entre las melancólicas sombras que el tema proyecta, con esa coda final que parece sacada de un clímax muy cinematográfico “gentle was the knife that took you”.

Su tarjeta de presentación para muchos en 2013, ya que fue el sencillo que anticipó el lanzamiento de Floristry, Delphine (with a Purpose) es una canción perfecta. Las estrofas recuerdan a los primeros 10.000 Maniacs —más suspiros— , y luego Millie revienta el tema en un estribillo apoteósico. Vosotros os podéis pelear por todos los hypes, productores de moda y listas efímeras de Pitchfork. Yo me quedo con canciones como esta.

Vesper II vuelve a ofrecernos a Adrian llevando el peso vocal, en un tema que abandona el tono y el ritmo jangle-pop para adentrarse en terrenos más cercanos al lo-fi norteamericano, más 90s. Pese a ser los temas menos destacables del disco, si es un cambio necesario para no saturar al oyente ni caer en la repetición, y porque muestra una faceta diferente del debutante trío. Lo mismo sucede con Himalayas, que abre la segunda parte del álbum con el espacioso punteo de guitarra y ese halo misterioso que envuelve toda la canción. De hecho, es una de las piezas más sorprendentes de todo el trabajo, con sus cambios de ritmo, y su final instrumental.

De hecho, aunque Millie vuelve al mando en la canción que da título al disco, Floristry, el tema sigue esta senda más rockera, con la batería de Sam Valentine y los acordes de guitarra sonando más agresivos —comparado con el resto del disco— y oscuros. Cold Dalmatian es incluso más quebradiza y sucia, y pese a que la voz de Adrian no transmite tanto como la de Millie —ojo a sus coros, capaces de derretir hasta un corazón de grafeno*—, el tema se sostiene con robustez gracias a unas guitarras que suenan dolientes y ominosas.

Elegida como nuevo sencillo, con Days of Being Wild Trick Mammoth regresan al terreno más jangle-pop y a un tempo más acelerado donde, a mi juicio, lo bordan. Otro estribillo fulminante y épico, con Millie y Adrian repartiéndose y compartiendo las estrofas. Y sin perder el vigor recobrado, cierra el álbum Week End, otra espídica muestra de indiepop sin aditivos, colorantes ni conservantes. Millie y Sam acaparan los focos mientras la guitarra les sigue en un segundo plano, marcando el paso en bucle. Hiperbólica, a punto de la colisión, genialmente representada con el juego de voces masculino-femenino, el tema se va desvaneciendo, dejando al oyente, a partir de ahora fan, preguntándose si lo que ha escuchado ha sido solo un sueño. Solo hay una manera de resolver la duda. Volviéndolo a escuchar. Menudo disco de debut.

*El grafeno es considerado el material más resistente que existe

Y para que podáis disfrutar de Trick Mammoth, ya que tristemente desplazarse a Nueva Zelanda no es sencillo, estrenamos tres espectaculares vídeos en directo de la banda, parte de su actuación las navidades pasadas del especial organizado por el mítico sello Flying Nun, donde telonearon a los legendarios The Verlaines. ¡En exclusiva para Indienauta!

Days of Being Wild

Himalayas

Delphine (With A Purpose)

 

 

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