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Tremenda Trementina “Tremenda Trementina” (PopStock! 2012)

Autor: | @indienauta

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Ingenuidad, glamour del “porque yo lo valgo”, humor, cultura pop, un punto cañí, desenfado, colores que no deberían de casar entre sí… La portada creada para la ocasión por la artista Ana Pagola consigue reflejar con precisión la propuesta musical de los navarros Tremenda Trementina


La banda, cuyos componentes no son lo que se dice unos recién llegados en esto de la música, ha irrumpido con fuerza en el panorama indie nacional.

Sus mayores bazas son dos canciones que a estas alturas serán sobradamente conocidas para cualquier indienauta medio: La primera, que sirvió de single de presentación, es Shubi, un electro pop entre lo poético (“Recuerdo que ayer / el viento no olía tan bien") y lo trivial (“Shubi dubi dam dam dam”). La otra es un sugerente tema de post-punk de estrofas semi-rapeadas que lleva el explícito título de Mi novio es un raro (en realidad, se trata de una versión del My boyfriend is an outlaw de los australianos The Interstellar Villains, pero los “trementinos” se merecen todo el mérito por reivindicar el gancho de un tema olvidado y por traducirlo con tan buen tino)

Entre las otras cinco canciones de este breve disco (no llega a la media hora de duración) encontramos el romanticismo desbocado de Tu pelo enredado (cuya melodía e interpretación vocal le han valido a Adriana de la Fuente el merecido título de “la nueva Jeannette”), la psicodelia puramente “Nuggets” de El Faro (donde el guitarrista y letrista Pablo se acerca al micrófono para demostrar que también se les puede dar bien el formato chico-chica), la curiosidad cantada en francés en La danse, o esa especia de invocación a los Doors más ralentizados en Animal.

Pese a que algunos medios han valorado positivamente los valores de producción de este disco, servidor lo que destacaría es la aparente ausencia de la misma. No nos engañemos, lo que hacen Tremenda Trementina es amateurismo ilustrado del bueno. A su lado, Los Punsetes parecen The Alan Parsons Project. Tan solo alguna guitarra afilada en forma de serrucho da señas de que en algún momento el sonido o la pericia instrumental fue preocupación principal a la hora de construir las canciones. No pasa nada (aunque personalmente me cueste lidiar con discos en los que la batería no quiere hacer migas con nada que se parezca a un tempo sólido), ellos quieren ser “tremendos” en otros terrenos, y a fé que en este disco consiguen serlo en más de una ocasión.

 

 

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