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Tracey Thorn, “Record” (Caroline, 2018)

Autor:  | Google+ | @curtillo

Han pasado seis años desde el último disco en solitario de Tracey Thorn, y diecinueve desde que Everything But The Girl editaron su disco de despedida, pero no nos hemos olvidado de lo mucho que nos gusta la voz de la artista británica. Además, en estos últimos años, la hemos podido escuchar junto a otros músicos, como John Grant o Jens Lekman. Su regreso al mundo discográfico es buena noticia por partida doble. Primero, porque siempre es un placer reencontrarse con una de las mejores voces de las últimas décadas, y segundo, porque ya va siendo hora de que el pop hable claramente de feminismo. La propia Tracey Thorn comenta que este trabajo está compuesto de “nueve golpes feministas”, y en sus letras habla de lo que es ser madre, hermana, e hija, en los tiempos que corren. Es más, a lo largo del álbum, agradece varias veces ser las tres cosas.

Musicalmente, “Record”, es un trabajo bastante electrónico y, en algunos casos, muy bailable. Aunque, curiosamente, Thorn comenta que ha vuelto a coger la guitarra tras estar décadas sin tocarla. Y es cierto que está bastante presente, pero siempre con un manto de electrónica de fondo. Algo que, tras escuchar esa estupenda ‘Queen’, la cual sacó como primer adelanto, suponíamos que sería así. Aquí se va a su lado más ochentero y desenfado para preguntarse si es una reina, y si podría haber sido algo más. Un tema redondo en el que tira del pop sin ningún tipo de complejos. Algo que también hace en ese himno llamado ‘Guitar’, donde da las gracias a Dios por poder cantar y poder tocar su guitarra. Pero es en ‘Babies’ y en ‘Dancefloor’ donde se va directa y sin rodeos hacia el hit. Además, lo hace de dos formas diferentes, porque en la primera tira hacia el mundo del rock, y nos deja un potente tema de apenas dos minutos y medio. Sin embargo, en la segunda, se pone más electro que nunca, e incluso se atreve con unas voces robóticas al más puro estilo Daft Punk.

Su lado más reposado también está bastante bien cubierto. Con la ayuda de la jovencísima Shura, nos entrega ‘Air’, una dulce balada sintética de lo más irresistible. Pero es la intimista ‘Smoke’, y en la melancólica ‘Face’, donde nos encontramos a esa Tracey Thorn capaz de emocionar con muy poco. Y luego, a medio camino entre su faceta más pop, y su faceta más relajada, aparece ‘Sister’, la que probablemente es la mejor canción del disco. Estamos ante todo un alegato feminista de más de ocho minutos, en el que podemos escuchar la voz Corinne Bailey Rae entre sugerentes ritmos electrónicos. Además, les ha quedado muy bien lo de alargar la canción con una autentica orgia electrónica sonora y con esa guitarra tan oscura.

Tracey Thorn no solo ha creado un gran disco de pop, también ha creado un trabajo absolutamente necesario, en el que lo comercial no está reñido con el mensaje feminista que ella quería dar, y que tan necesario es en el mundo de la música actual.

Valoración: 8

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