Publicidad

Tom Williams, “All change” (Caroline 2017)

Autor: | @sergiomiro

El británico Tom Williams ya había realizado muy dignas intentonas de labrarse una carrera, ya fuera con la fuerza electrificada de sus discos como Tom Williams & The Boat, como con la intimidad folk de sus trabajos más personales. La tibia respuesta del gran público minó sus esperanzas y sus fuerzas necesarias para lidiar con la industria musical, así que nuestro hombre decidió dejarlo de lado y ganarse la vida alejado de los focos en el campo de la educación, a ser posible con música de por medio.

Así es como le llegó un ofrecimiento de la Becket University de Leeds para dedicar una semana a dirigir y supervisar un proyecto musical intensivo para un grupo de alumnos de música y de ingeniería de sonido. Tras foguear a los alumnos con versiones de los ídolos pop del momento, Williams decidió proponerles un reto más complejo: sacar a flote un buen puñado de sus propias canciones.

Para su gran sorpresa, se encontró con que estos post-adolescentes conformaban una de las mejores y más capaces bandas que jamás hubiese tenido a mano. Todos ellos cedieron su entusiasmo juvenil para dar empuje a unas canciones en las que, además, Williams, se despojaba de cualquier inhibición que pudiera haber tenido en el pasado, y abrazaba abiertamente estructuras propias de la música comercial, con estribillos gigantescos de esos que soportan ser repetidos unas cuantas veces. Todo ello, eso sí, sin perder el buen gusto que le había caracterizado y sin traicionar su amor por el rock americano de los 70.

El resultado es su disco más esplendoroso e importante, con aires de superproducción pese a haber sido realizado con un presupuesto ajustadísimo (ayudan en esa percepción algunas grabaciones añadidas posteriormente, una vez los implicados se dieron cuenta del potencial, como las cuerdas de Everybody needs a home (con un resultado a medio camino entre Oasis y los Radiohead primerizos), o los coros gospel de la muy sentida What a shame). Un disco con historia feliz de los que pueden cambiar vidas, no sólo a algún oyente que se identifique con las emociones a flor de piel en cada uno de los surcos, sino sobre todo a los que lo elaboraron.

Valoración: 6,2

To Top