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Thus Owls, Turning Rocks (Secret City Records 2014)

Autor: | @sergiomiro

thusowls

Por un lado tenemos a Erika, una cantautora sueca que se estaba haciendo un nombre en las escenas de Gotemburgo y Estocolmo. Durante la gira europea de Patrick Watson, Erika es llamada por los teloneros Loney Dear para hacer una sustitución. En esos conciertos, nuestra protagonista repara en el guitarrista de la impecable banda de Watson, Simon Angell. Queda prendada de su magnetismo y su musicalidad, y surge el amor tanto en lo personal como en lo profesional. Lo siguiente es la formación de Thus Owls como dúo, con Simon acudiendo a Suecia para registrar canciones cada vez que sus compromisos con Patrick Watson lo propiciaban.

Tras dos discos bajo esa premisa, las cosas se han vuelto más serias: Erika y Simon son ya un feliz matrimonio con un plan común; ella abandonó su país para convertirse en ciudadana de Vancouver y él dejó a Patrick Watson para centrar todas sus energías en Thus Owls, ahora reconvertidos en una banda con toda la ley tras los fichajes del baterista Stef Schneider y el teclista Parker Shper, cuya labor no pasa ni mucho menos desapercibida.

Turning Rocks es el primer trabajo de esta nueva etapa de la banda, y se nota que van a por todas. Se trata de un disco de sonido grande y de actitud mordiente. En todo momento, Erika se destapa como una cantante excepcional y de gran rango, a la que sólo se le puede poner la pega de un excesivo parecido con otras pujantes vocalistas contemporáneas como EMA o Anna Calvi.

El delicado comienzo con As long as we try a little resulta engañoso, ya que podemos llegar a pensar que estamos ante otra banda de folk-pop de cámara en la onda de Dark Dark Dark.

Los “jonimitchelismos” de la estupenda How, in my bones tampoco llegan a dibujar el poderío que está a punto de invadir el disco a partir de la siguiente canción Bloody War (imagina a una PJ Harvey acelerada) y sobre todo en Ropes, todo un tour de force donde la banda pasa de la delicada dinámica de un auto-harp a explosiones neo-psicodélicas dignas de los mejores Jefferson Airplane.

Esa tónica entre sutileza y actitud, entre folk bucólico y potente rock, se mantiene durante el resto de este notable trabajo, del que también nos gustaría destacar el tema de cierre, un oscuro Thief en el que por un momento llegamos a pensar que estamos escuchando a Mark Lanegan (en realidad se trata de un dueto junto al líder de Timber Timbre, Taylor Kirk, que también anda sobrado de registros graves y misteriosos).

 

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