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Thurston Moore, “Rock N Roll Consciousness” (Caroline, 2017)

Autor:  | Google+ | @curtillo

Es fácil relajarse y hacer el disco que te da la gana cuando ya no tienes nada que demostrar. Thurston Moore, y los demás miembros de Sonic Youth han dado buenas muestras de ello en últimos años; los posteriores a su separación. Discos experimentales, coqueteos con el heavy metal y el folk, indie-rock de toda la vida…son muchas las facetas que han salido Kim Gordon, Lee Ranaldo y Thurston Moore – el pobre Steve Shelley se ha dedicado a tocar con el todo el mundo que le ha llamado-, pero ha sido este último el que más se ha acercado musicalmente a la banda que les dio a conocer. Algo que, una vez más, podemos comprobar en “Rock n Roll Consciousness”, el que es su nuevo trabajo.

En un principio, la duración de las canciones puede asustar un poco (cinco temas en 42 minutos), pero enseguida vemos que muchos de los ingredientes que empleaban Sonic Youth están aquí. Moore es un experto en crear ese tipo de temas densos que van creciendo entre brumas de guitarras, y aquí suelta un par nada más empezar. Tanto ‘Exalted’, que cuenta con una buena parte del minutaje totalmente instrumental, como ‘Turn On’, nos dejan muy buenas sensaciones. Aunque, quizá, nos guste un poco más la segunda. Y eso es gracias a Steve Shelley, que, una vez más, vuelve a demostrar que es uno de los mejores baterías de las cuatro últimas décadas. Pero la joya del disco llega con los primeros acordes de ‘Cusp’, un tema de lo más melódico, en el que una tormenta acelerada de guitarras se lleva el protagonismo. Son los seis minutos más intensos de todo el álbum, y de buena parte de su carrera.

También hay espacio para momentos más delicados. Es el caso de ‘Smoke of Dreams’, una balada más “clásica” (con el inevitable subidón de guitarras intermedio), que recupera su faceta más psicodélica. Es más, casi recuerda un poco a su amigo Beck –cuando se pone un poco más rock, claro-. Y, como no podía ser menos, la crudeza también tiene que aparecer. Aquí lo hace a base de guitarrazos cortantes en ‘Aphrodite’, el corte menos accesible, y más flojo, de todo el álbum.

No vamos a mentir y decir que no echamos de menos a Sonic Youth, pero sí es cierto que, con discos como este, se hace mucho más llevadero. Y eso que se ha dejado fuera ‘Cease Fire‘, el estupendo tema que publicó hace unos meses, y que solo aparece en la versión japonesa del álbum.

Valoración: 8

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