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The Suicide Of Western Culture “Hope Only Brings Pain” (Irregular, 2013)

Autor:  | Google+ | @curtillo

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The Suicide Of Western Culture pegaron el pelotazo hace tres años, cuando su álbum de debut fue aclamado por la crítica. Gracias a esto, recorrieron medio mundo actuando en festivales como SXSW o el Eurosonic. Ahora vuelven con el que tiene que ser el disco de su confirmación y el que les lleve al éxito fuera de nuestras fronteras. Ojalá sea así, ya que este disco se lo merece todo.


Estos dos chicos de Barcelona tienen por norma utilizar todo cacharro que se les pone delante. Ellos opinan que se puede sacar un buen sonido de casi cualquier cosa. Y viendo el resultado final de su música, la verdad es que no les falta razón. Su sonido, que en un principio puede resultar frío, al final es todo lo contrario. “Hope Only Brings Pain” es uno de esos discos que trasmiten esperanza, y está muy lejos de ser un trabajo deprimente. Mogwai, Godspeed you! Black Emperor, Nathan Fake, Caribou, Seefel, Holy Fuck, Dan Deacon, o Flying Saucer Attack, son sólo algunos de los nombres con los que siempre se compara su música. Y de todos ellos tienen un poco: la épica del post-rock, los ritmos bailables de la electrónica moderna o una especial sensibilidad para dar humanidad a sus máquinas. Hacer de ellas unas creadoras de melodías con las que escapar de las miserias de cada día. “Hope Only Brings Pain” tiene una fuerte influencia berlinesa. De hecho, los miembros del grupo han pasado una buena temporada allí. La frialdad de la ciudad germana está presente en Remembering Better Times, el tema que abre el álbum, donde dejan unos teclados épicos y esperanzadores que se explayan a sus anchas, en lo que es una primera toma de contacto perfecta. Una melodía de teclado distorsionada es el hilo conductor de Hey, Guys! I Know The Name Of The Culprits, un pepinazo con un buen bombo, que recuerda a los primeros tiempos del movimiento rave y a los mejores 808 State. Toda una joya para lanzarse a la pista de baile más cercana. En Two Lights At The Bottom Of The Ravine (menudo titulito) se van más hacia la experimentación, y se vuelven un poco más ruidosos y algo ambientales. Eso sí, la melodía épica no se la quita nadie. Por si teníais alguna duda, sí, vuelve a funcionar. ¿Están permitidas las comparaciones con Animal Collective? Espero que sí, ya que el toque más festivo de Love Your Friends, Hate Politicians (cuánta razón) me recuerda mucho a la banda de Baltimore, y a su pupilo Dan Deacon. Curiosamente, suena mejor que todo lo que han estado haciendo estos dos artistas últimamente. En Oranienburguer (otra vez Berlín) y When Did I Become Everything I Hate se vuelven más oscuros, se dejan las melodías fuera y suenan más fríos que en todo el resto del álbum. Es la parte más floja del disco, y aún así, siguen a un nivel notable. Con El Cristo de la buena muerte sí que nos metemos de lleno en la rave más cercana. Toda una celebración de la música, con la que no podrás evitar ponerte a bailar. Al igual que con el tema que da título al álbum, más experimental, pero igual de efectivo en una pista de baile. Todo el disco tiene un alto contenido cinematográfico, pero en su parte final es donde más presente está. Se nota en canciones casi ambientales como Spanish Republican Soldiers In French Retirement Homes, o el principio de Scapaflow, ya que hacia el final acaba en plan house y bailongo. Desde luego, no hay mejor forma de terminar un trabajo excelente, en el que demuestran que las máquinas también pueden transmitir sentimientos.    
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