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The Strokes, “Comedown Machine” (RCA 2013)

Autor:  | Google+ | @curtillo

The-Strokes-Comedown-Machine

Después de escuchar el primer single de “Comedown Machine”, uno no sabe si The Strokes lo han hecho muy bien o muy mal. Los neoyorquinos han jugado a descolocar a sus seguidores con One Way Trigger, y eso les ha hecho un daño con el que quizá no contaban. Casablancas y los suyos han sacado un quinto disco decente –no muy notable, pero sí mejor que su anterior entrega–, y muchos de sus seguidores no se van a enterar por culpa de ese single que les ha quitado las ganas de escuchar el resto del álbum.


Es cierto que hay falsetes que no vienen a cuento, demasiados sonidos ochenteros y alguna que otra morralla que se podían haber ahorrado, pero también hay cosas destacables. Para empezar, es un trabajo más coherente que “Angles”, e incluso que “First Impressions On Earth” y sus ramalazos de heavy. Aquí siguen una línea, y en muy pocos momentos se van por las ramas. Incluso ese One Way Trigger tan ochentas, y que tanto se parece al Take on Me,  no desentona en el conjunto del álbum. Por supuesto, si esperas otro genialidad como “Is This It” o un disco sobresaliente como “Room on Fire”, olvídate. Esos The Strokes ya no existen. “Comedown Machine” está producido por Gus Oberg, que ya estuvo a los mandos de su anterior trabajo. Quizá por eso, en un principio, puede parecer que tiene un sonido parecido. Las baterías ya no tienen esa potencia que encontrábamos en temas como The Modern Age o Someday, y los sonidos sintetizados están a la orden del día. Así que, cuanto más se mentalice uno de que con esto es con lo que trabajan The Strokes en 2013, más podrá disfrutar de estas canciones, a las que se les puede sacar mucho jugo. Sinceramente, no sé qué tiene de malo un tema como Tap Out, donde juegan a hacer pop y aciertan con un estribillo más que destacable, o All The Time, en la que vuelven a ser los Strokes más rockeros. Y es que el cuarteto de canciones que abre el álbum es realmente digno –sí, incluyo One Way Trigger–. ¿O acaso no mola la chulería de Julian Casablancas en Welcome To Japan? Es, probablemente, el mejor tema del álbum por su toque casi bailable y esos coros nuevaoleros. Desde luego, el que no vea a los Talking Heads o Blondie en esta canción, es que está muy ciego. Curiosamente, donde más fallan es en los temas más macarras como 50 50, lo que demuestra que ya no están tan cómodos con los momentos más garage de su música. Sí es cierto que se les ha ido la mano con los temas lentos. Casablancas ha debido de meter baza, porque 80’s Comedown Machine es un tema que no desentonaría en su trabajo en solitario. Quizá es un poco larga, pero esa guitarra y esa melodía sintetizada son dos grandes aciertos. También creo que aciertan en Chances, aunque sea el tema que más disgustos puede dar a sus seguidores más duros. Pero bueno, hay bastante más para los que no disfrutan de este tipo de canciones. Ahí está el pop de Slow Animals, en el que se sacan de la manga otro estribillo rompedor. O el rock contundente de Partners in Crime, que de este palo es la más potable. Pero lo mejor viene al final –no, no me refiero al tema softies que lo cierra–. En Happy Endings vuelven a sacar lo mejor de ellos mismos, y nos dejan una nueva entrega de “The Strokes juegan a ser The Cars”. Una pequeña joyita. He empezado esta crítica diciendo que era un disco decente, pero no notable, y casi me voy a retractar. Creo que, al final, es cuestión de darle unas cuantas escuchas y dejarse los prejuicios a un lado. Habrá algunos a los que les costará, pero no pasa nada por hacer un pequeño esfuerzo. Además, la portada es bien chula.      
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