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The Pains Of Being Pure At Heart, “The Echo Of Pleasure” (2017, Painbow Music)

Autor:  | Google+ | @curtillo

En la última década, pocos grupos nos han dado tantas alegrías a los fans del indie-pop como The Pains Of Being Pure At Heart. La banda neoyorquina empezó muy fuerte, y su álbum de debut ya es un clásico del género. Poco a poco se han ido quitando de encima las influencias más ruidosas y acercándose a un pop más limpio, lleno de matices. Algo que perfeccionan en “The Echo Of Pleasure”, su cuarto trabajo, que, por desgracia, podría ser el último. O al menos eso insinúa Kip Berman, líder absoluto de la banda, que acaba de ser padre y no termina de ver claro lo de compaginar su vida familiar con las giras mundiales.

The Echo Of Pleasure” está totalmente influenciado por esa reciente paternidad (se grabó cuando la mujer de Berman estaba embarazada de seis meses), y es algo que resulta evidente en las letras. Kip Berman ha madurado, y a lo largo del álbum se pueden escuchar unas cuantas dedicatorias a su mujer y su vida de adulto. Como ejemplo, el tema que lo abre. ‘My Only’ es corte sensacional, algo más electrónico de lo habitual, en el que escuchamos a unos Pains de lo más ensoñadores, y a Berman decir a su mujer que es la única. Algo parecido a lo que pasa en ‘When I Dance With You’ (“When I dance with you, everything else just slides out of view… when I dance with you, I feel OK,”), donde se ponen bailongos, y nos entregan un hit en toda regla.

Si hay algo que The Pains Of Being Pure At Heart ya dejaron ver en su anterior trabajo, es su obsesión por algunas bandas de pop británico de los ochenta. Ahí no era difícil escuchar ecos de Aztec Camera o The Lightning Seeds, y aquí vuelven a repetir la jugada. Sobre todo, cuando se trata de recordar a los segundos. Canciones como la que da título al álbum, la maravillosa ‘So True’, donde colabora, una vez más, Jen Goma de A Sunny Day In Glasgow, y ‘The Cure for Death’, cuentan con ese pequeño matiz electrónico al servicio del mejor pop. Esto se le daba de maravilla al creador de ‘Pure’, y ellos han cogido el testigo más que dignamente.

Para los que esperan oír las guitarras rugir, también hay un par de dosis. Se trata de ‘Anymore’, el contenido primer single, que se acerca muy bien a sus comienzos, y ‘The Garret’, una preciosidad en la que fusionan la distorsión con unos teclados de los más épicos.

Quizá, lo que hacen ya no está de moda, y muchos de los grupos de indie-pop que salieron a finales de la década pasada, ya ni siquiera existen, pero los Pains siguen siendo unos alumnos aventajados, y siguen siendo capaces de sacarte una buena cantidad de hits por disco. Esperemos que de verdad no sea su último trabajo.

Valoración: 8

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