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The New Raemon “Tinieblas, por fin” (Marxophone 2012)

Autor: | @indienauta

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Ramón Rodríguez es quizás uno de los artistas más prolíficos de la industria musical de este país, aún no habíamos acabado de saborear al máximo su "Libre Asociación" de 2011 y ya tenemos su nuevo álbum titulado "Tinieblas. Por fin". Un trabajo que marca el punto de partida de su aventura en el sello Marxophone (Nacho Vegas, Refree, Luis Brea,...) después de una larga estancia en BCore. Leo por la red que Marxophone nace como un proyecto de varias vacas sagradas del indie español que decidieron unirse para autogestionarse bajo el mismo paraguas. Es decir, un sello hecho para artistas que no necesitan sello, o al menos ésa es la sensación que me transmiten diferentes artículos que leo al azar. Sea como sea, si uno se para a pensarlo, The New Raemon casa perfectamente con el resto de artistas de la pequeña compañía discográfica.



The New Raemon, con este nuevo LP, mantiene la línea de "Libre Asociación" que tanto lo alejó de "La dimensión Desconocida". Sus canciones se recrudecen casi como los tiempos que vivimos. Esta vez ha atravesado la puerta hacia lo oscuro del alma y renuncia a la alegría de sus primeras canciones que captaron la atención del público. Se trata de un trabajo muy introspectivo, dramático, negro (como su portada) con ciertas pinceladas blancas que le dan algo de luz. Pero discrepo con la propia opinión de Ramón (en su web personal). No es un disco luminoso, sino más bien oscuro. Muy oscuro. En su interior nos lleva a paisajes tétricos donde parece que sólo deambulan espíritus perdidos en algún lugar de la nada. Y sí, repentinamente aparecen destellos de luz, pero no los suficientes como para alejarnos de la oscuridad. La intención del músico es reflejar el sentimiento que reina en estos tiempos de crisis y locura mediática. Lo consigue. No nos lleva a la revolución, y sin ser un disco reivindicativo camina muy acorde a la marea negra de la economía y el fraude político que abunda hoy día.   De ahí que el disco tenga texturas interesantísimas, fruto de una cuidadísima producción y de una brillantez esquisita a la hora de interpretar las canciones. Virtudes presentes en todos los trabajos de The New Raemon. Si algo tiene este artista, es una elegancia incuestionable a la hora de cantar, instrumentar y producir sus discos. Una elegancia que le impide entrar en la innovación y la nueva tendencia, pero que cumple con las exigencias del público que busca la profesionalidad y el trabajo hecho con mimo y delicadeza. Sin embargo, no sólo la perfección técnica basta. Las buenas canciones no requieren de ella para que sobresalgan y se conviertan en piezas de coleccionismo únicas. Y lo que le falta a "Tinieblas, por fin" es la brillantez creativa que Ramón Rodríguez demostró en sus 2 primeros trabajos. Parece estancado en una manera de hacer las cosas que le lleva a la repetición de ciertos recursos personales muy suyos. Se podría considerar su estilo, pero el estilo en música no es como en pintura u otras disciplinas artísticas. En la música, la repetición sacia rápidamente y erosiona el prestigio del artista. Hay casos clarísimos de buenos músicos que llegaron a un tope creativo del que no supieron salir: Oasis, Rolling Stones (me refiero a los últimos 20 años), y el caso más alarmante fue Jarabe de Palo. Disco tras disco, más de lo mismo, de una manera tan descarada que hacían que uno ya supiera qué encontrar antes de poner "play" a la primera canción. La música, en estos casos, se convierte en un producto enlatado que mantiene intacto un sabor conocido placentero, pero poco sorprendente. Son los disco que yo llamo: discos "Coca Cola". En el caso de The New Raemon esto último no ocurre con descaro y dramatismo, pero hay que estar alerta. Puede que sea consecuencia de estar en tantos proyectos musicales a la vez, y uno tira de la fórmula conocida y ganadora para mantenerse sin caer en el olvido. Pero eso no da la gloria eterna. Ramón Rodríguez demostró su talento en "La dimensión desconocida", un disco que era brillante de inicio a fin, algo nuevo en el país que rozaba la perfección. Tengo una gran fe en este músico barcelonés, pero no puedo echar flores a este último trabajo. Y no se trata de que el disco en sí sea flojo, no. Es que estas canciones ya se las había escuchado. Y no por estar producidas de otra manera me van a sonar a nuevas y sorprendentes. Ni el giro en sus letras. Puede que se haya dejado la piel en la grabación de "Tinieblas, por fin", no juzgo su esfuerzo, pero sé que no me equivoco si le pido que busque nuevos terrenos creativos, tal y como demostró en el pasado. No me equivoco, porque poder, puede. Depende de él, porque a The New Raemon le falta muy poco para ser un referente en nuestro país, y con "Tinieblas. Por fin" no comete ningún error, pero aún no ocupará el espacio libre del olimpo de los dioses que hay reservado para él.    

 

 

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