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The Manhattan Love Suicides, “More Heat! More Panic!” (Odd Box Records, 2015)

Autor:  | Google+ | @curtillo

The Manhattan Love Suicides

Muchos grupos de ahora presumen de ser indies y de recuperar el espíritu de aquellos años de fanzines, ediciones limitadas en vinilo y grabaciones con dos duros, pero son muy pocos los que llevan ese espíritu en la sangre. The Manhattan Love Suicides es uno de ellos, y desde 2006 nos han deleitado con un buen puñado de singles, alguna recopilación y un disco de debut que ya queda muy lejano. Tras un pequeño parón que algunos de sus miembros aprovecharon para fundar los geniales The Blanche Hudson Weekend, vuelven con el que es su segundo álbum oficial.

Nada ha cambiado en estos años para los de Leeds, que siguen haciendo crujir sus guitarras aceleradas y distorsionadas como el primer día. Lo suyo sigue siendo hacer deliciosos dardos envenenados de pop, con grandes melodías y estribillos pegadizos. Su sonido crudo se lleva de maravilla con su lado más pop, y en este trabajo están que se salen. Incluso han aumentado la duración de las canciones, llegando a fabricar algún corte cercano a los seis minutos (algo nuevo en ellos, que casi siempre habían tirado hacia el estándar de canción pop de tres minutos). Ahora están más sueltos, y no tienen miedo a llevar mucho más lejos el rock con aires cincuenteros de ‘Frozen Wasteland (Do It Again)’, o de dedicar casi cinco minutos a una balada (con su pertinente tormenta de distorsión final) como ‘Fallen Empire’. Son dos temas que demuestran que han crecido musicalmente, y que están muy lejos de ser la enésima caricatura del C-86.

Hace un par de años, cuando ‘(Never Stop) Hating You’ apareció por sorpresa en YouTube, ya pudimos comprobar que no habían perdido su toque para fabricar sus ruidosas melodías pop. Y de eso está lleno este disco, de canciones que le deben mucho a The Primitives (y sucedáneos), y a las que te enganchas en apenas unos segundos. Es el caso de la inicial ‘Drag’, que te gana con ese punteo de guitarra tan sucio, o de la delicada ‘She’s A Bullet’, que es su ‘Just Like Honey’ particular. Por no hablar de la intensidad guitarrera de ‘Nowhere Bound’ y ‘Burning Embers’, que siguen funcionando muy bien con la receta de siempre. Es una lástima que, inmediatamente después, se equivoquen yéndose hacia caminos más oscuros que no les favorecen nada en ‘The Blood Club’. Afortunadamente, lo arreglan enseguida con la contundente, pero muy pop, ‘Anything But Satisfied’.

En un mundo justo, The Manhattan Love Suicides deberían vender millones de discos, salir en todas las portadas de las revistas musicales y llenar grandes salas para dar sus conciertos de media hora. Lástima que, no sólo musicalmente, vivamos en un mundo de mierda.

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