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The Maccabees “Given to the wild” (Fiction – Coop 2012)

Autor: | @indienauta

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Algo va mal en la escena musical inglesa, si hasta los mojigatos de Coldplay se atreven a decir que han ganado el premio Brit a mejor banda británica porque no hay ninguna banda que les haga la competencia. Aún no sabemos si fue un ataque de falsa modestia o un torpe intento de arrogancia (para empezar, se disputaban el premio con dos pedazos de bandas como Elbow y Arctic Monkeys, que seguro que tendrían algo que objetar ante semejante ninguneo), pero sí puede ser cierto que llevamos años sin la sensación de que desde Albión se esté cociendo algo realmente rompedor y relevante. Ahora, si lo que añoran Coldplay es algo de competición en su terreno, que se cuiden las espaldas, porque The Maccabees acaban de grabar un tercer trabajo que, moviéndose en códigos similares, da sopas con onda a ese despropósito llamado "Mylo Xyloto".


Efectivamente, "Given to the wild" está impregnado de esos aires de grandeza líquida que parecen ser moneda de cambio en cualquier banda que aspire a llenar estadios a base de pop (ayuda el que la voz del cantante, Orlando Weeks, llegue a sonar clavadita a la de Chris Martin, sobre todo en los falsetes). Todo es cuestión de gustos, y a pesar de estar ante un disco de evidentes méritos, algunos nos quedamos con la sensación de haber perdido algo con el cambio, ya que The Maccabees parecen haber renunciado al empuje guitarrístico con el que nos cautivaron en su anterior disco, Wall of arms (2009). Los que busquen algo de eso, tendrán que contentarse con el primer -y fantástico- single, Pelican, y con algún que otro tema más del último tramo del disco.

Tener a Tim Goldsworthy (compañero de James Murphy en el sello DFA) como productor puede haberles empujado a poner un mayor énfasis en sintetizadores y ritmos (a destacar la labor del batería, cuyos frenéticos baqueteos ponen a The Maccabees a las puertas del Math Rock ligero de bandas como Foals), pero el sonido y el ambiente tiene mucho de ensoñación pop y menos del disco-punk de lo que cabría esperar.

 

  

 

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